Acababa de cerrar la puerta. Aquella de madera que carcomía sus lados. El portazo anunciaba que las cosas no iban bien. Mi concentración se mojó con el contacto del agua que bajaba desde arriba. Las gotas resbalan a través de mi cuerpo; llovía copiosamente.
Por mi cabeza sólo caminaba una idea: dejar a Lucía; pero no lo tenía del todo claro. Dudaba, siempre dudaba: decírselo ahora o callar para siempre. Yo la quería: me afirmaba a mí mismo con la cabeza. Mientras, por la calzada circulaban bajo la lluvia intensa coches, muchos coches. Todos siguiendo el mismo criterio. Todos dirigidos por el veredicto de sus limpiaparabrisas: aquellos que se movían de izquierda a derecha. Un movimiento obsesivo que negaba, que me animaba a renunciar a mis pretensiones de dejarla. Los coches insistían en su empeño. No vacilaban. Se mostraban imperativos. Eran muchos. Eran como un no lo hagas persistente. Las dudas ante tal insistencia me obligaron a replantearme las cosas. La decisión estaba tomada: abandoné. Cerré los ojos y di media vuelta.
Caminaba con las manos abrigadas en los bolsillos y con paso indeciso. Antes de abrir la puerta regalé unos segundos a la reflexión: -Cupido: inventor del limpiaparabrisas- pensé en un acto de lucidez mientras esbozaba una sonrisa contenida. Lucía seguía siendo mi novia.
Autor: <Daniel Sánchez Bonet

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2 Comentarios en “Cúpido: inventor del limpiaparabrisas”
[...] que presentó en Italia a un concurso, desde ese momento hasta hoy ha realizado unos catorce. Sobre Cupido, inventor del limpiaparabrisas, magnífica muestra de lo que Daniel es capaz de hacer y que podéis escuchar aquí, él mismo [...]
Hola tu narrativa me la recomendó un amigo el cual es muy singular en su criterio y eso es genial (niño raro : D).
Creo que en ocasiones nos precipitamos en tomar desiciones sin embargo, todas las decisiones son correctas en su momento pero después, comprendemos que pudiera ser la desición no indicada y nos pudiéremos arrepentir, por ello es necesario mantener la CALMA, cuando estamos ansiosos o con muchas emosiones. En ocasiones no analisamos lo que está pasando y por ende lo que realmente sentimos, no nos percatamos de esa luz que tenemos sino le tememos y nos refugiamos en la oscuridad, siendo que la luz está en el interior de nosotros y podemos llegar a ella ¿De qué manera? Tranquilizándonos y escuchar nuestra voz interior….. Necesitamos la paz interior…. Gratias : D