Cuatro libros bucean en aspectos ignorados del día a día franquista
El enigmático origen de la fortuna de la familia Franco, el hambre, la prostitución y la asfixia moral de los españoles son los temas elegidos para estrenar la colección
La intención de los cuatro libros que dan comienzo a la colección La buena memoria (Oberon) no es otra que «dar la voz a quienes no la tuvieron», según Rafael Torres, autor de uno de los volúmenes, El amor en tiempo de guerra . Miguel Ángel Almodóvar, Mirta Núñez y Mariano Sánchez Soler han unido sus plumas a la de Torres para contribuir a que la reconciliación con el pasado franquista se logre, de una vez por todas, enfrentándose al recuerdo en lugar de escapando por la vía del olvido.
Sánchez Soler descubrió los tortuosos caminos por los que se había forjado la fortuna de la familia Franco «investigando registros mercantiles», ya que, a lo largo de toda la Transición -«muy generosa con ellos»- nunca se había escrito nada sobre este tema. Los Franco S.A. «es una crónica sobre cómo utilizaron el poder del caudillo» para enriquecerse, según su autor.
Los cuatro libros de La buena memoria se explican entre sí: sin el hambre, por ejemplo, no se entiende el auge de la prostitución en estos años. Así, mientras Almodóvar aborda la historia alimentaria de los desfavorecidos en El hambre en España, Núñez bucea en uno de los aspectos más tenebrosos de una época puritana: el perfecto entendimiento del régimen con el mundo de la prostitución, legal hasta 1956 en lugares cerrados. Con el mercado digamos registrado de la carne coexistía, sin embargo, la prostitución clandestina. Mujeres caídas explora el destino de las meretrices más miserables, las que, en palabras de la autora, «eran conducidas por religiosas a cárceles donde eran regeneradas » conforme a la moral de los sectores más inquisitoriales de la Iglesia católica.
En cuanto a El amor en tiempos de Franco , muestra cómo de férreo llego a ser el veto impuesto por el franquismo a la sensualidad. Torres retrata una época en que un hombre y una mujer no podían compartir una habitación de hotel si no demostraban en recepción que estaban casados y la homosexualidad era, sencillamente, inconcebible.
Esta colección nace con la intención de combatir lo que, según Sánchez Soler, fue una de las consecuencias de la Transición: «perder la memoria, no hurgar lo suficiente…».
Noticia extraída de La Voz de Galicia

