CONFESION DE UN SOÑADOR

Soy un Adán que sueña con el paraíso,
pero siempre me despierto con las costillas intactas.
Bestiario
Juan José Arreola.

Viajando a través del sueño visito los parajes más inusuales. Llevándome de ellos las figuras más hermosas y las enseñanzas mas sagradas, pues en mis ausencias oníricas saludo las inmediaciones de la vida que plasman en mi alma el significado de la virtud y del amor.
Se traslada mí espíritu en andanzas que vivifican y le dan sentido al mundo, pues en ellos puedo alcanzar a Dios. Y en donde la sucesión de imágenes que observo a través de la fantasía en la que me sumerjo son el reflejo de añoranzas, miedos, deseos y duda interior. Soñar es la forma en la que el alma conoce el universo y mediante ese conocimiento se reconoce a sí misma, contemplándose como en un espejo en el cual observa su propio anhelo y temor.

La he visto a ella en mi interior. En éxodos ilustrativos donde aparece su rostro, y escucho sus argumentos susurrándome palabras de amor. La mujer con la que solo tengo un encuentro al acercarme al límite del sopor es inmaterial, pero enamora mi alma en la medida que entiendo que ella es mi espontáneo anhelo de reflexionar, amar y comunicar todo lo que hay en el fondo de mi corazón.

En esos instantes en los que aparece ella, ansío convertir el sueño en realidad, pero la luz que se cuela por la ventana me mira a la cara y me dice que por esta vez tendré que esperar un poco más.