Cena y Lectura
Se sentaron en el enorme sofá que estaba frente a la chimenea, de mampostería auténtica y respetada por la reforma, y él le sirvió en una delicada taza italiana.
- ¿Te ha gustado la cena?
- Magnífica, Mario, no puedo creer que también seas un experto en culinaria –el hombre sonrió agradecido, sin olvidar aclararle que había recibido la inestimable ayuda de Adela, la señora que hacía que todo estuviese en perfecto estado de revista.
- Háblame de ese libro que preparas -terció Nuria, depositando la taza vacía. Mario se levantó inmediatamente.
- Es una recopilación de quince cuentos con una temática, más o manos afín -dijo él alejándose hacia la cocina en busca del champán. Nuria escuchó el zumbido del tapón y el ruido del borboteo del líquido vertiéndose en las copas. Mario regresó con dos, llenas de un champán muy transparente.
- Toma. Brindemos.
- Por el seguro éxito de tu libro. ¿Cómo lo vas a titular? -preguntó mientras sorbía el excelente champán que el escritor había elegido. No era muy aficionada a las burbujas pero admitió que le estaba sabiendo muy rico.
- Se titulará Cena y lectura, que es el título de uno de los relatos que lo integran. -respondió Mario. Le explicó que la temática común del libro era la depravación; quince historias donde se narraban distintos tipos de crueldad y de vileza.
- ¿La depravación? -se sorprendió Nuria una vez más-. ¿Cosas como canibalismo y demás? -quiso saber.
- Quizá con un punto de refinamiento, pero más o menos. Mira, si quieres te leeré esa historia, la tengo ahí, en la mesa del ordenador -dijo y se dirigió al estudio. Nuria apuró la copa y se arrellanó en el sofá, encantada de su suerte. Nada menos que una primicia del gran Mario Arroyo, leída por el propio autor; realmente se sentía en la gloria.
Él regresó al momento, portando una carpeta transparente que contenía unos pocos folios, en el primero pudo leer mecanografiado en mayúsculas el título que le acababa de mencionar.
- ¿Quieres más champán? -preguntó sentándose justo enfrente de ella. Nuria hizo un gesto negativo y el hombre empezó a leer. La historia trataba de un famoso escritor que invita a su casa a una hermosa mujer que le admira pero que ignora que, en realidad, es un psicópata sibarita y refinado que disfruta envenenando a sus conquistas cuando más interesante parecía ponerse la relación, para después disecarlas en su laboratorio de taxidermista.

