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	<title>Leer Gratis &#187; Redacción</title>
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	<description>Espacio dedicado a los autores noveles que desean publicar en Internet su obra y así ponerla a disposición de cientos de lectores. Anímate y envíanos tu obra!</description>
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		<title>Hoy aprendí…</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Jul 2009 09:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Jessica: con la esperanza de que algún día leas esta carta. Quise publicarla aquí&#8230;. Hoy aprendí que por un error se pierde la felicidad en un instante… aprendí también que en una situación así luchar por lo que se quiere no es una buena opción, simplemente no sirve de nada y tampoco el orgullo te [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Jessica: con la esperanza de que algún día leas esta carta. Quise publicarla aquí&#8230;.</p>
<p>Hoy aprendí que por un error se pierde la felicidad en un instante… aprendí también  que en  una situación así luchar por lo que se quiere no es una buena opción, simplemente no sirve de nada y tampoco el orgullo te puede proteger del dolor.<br />
Aprendí que cuesta mucho aceptar la verdad y más si viene de alguien tan importante en nuestras vidas… aprendí que cuesta mucho convertirse en una persona importante para alguien, como también que puedes dejar de serlo en tan solo un segundo.<br />
Aprendí lo difícil que es significar algo y lo fácil que es desilusionar a alguien mas por ser débil… aprendí que es fácil y simple equivocarte y caer, lo difícil y doloroso es aprender del error que has cometido y volver a levantarte.</p>
<p>Aprendí que cuando hay confusión en tu mente no debes guiarte por impulsos, sino que debes tener paciencia para aclararlo evitando así hacer cosas de las que mas tarde puedas arrepentirte.<br />
Aprendí también que cuando alguien significa algo para ti debes hacerle saber de cualquier forma, para que sepa lo que es y para no perderla por un orgullo inútil… debemos saber que todo lo que hacemos mal no solo nos lastima a nosotros mismos, sino también a alguien más.<br />
Aprendí que los problemas están ahí para ser resueltos, pero lo que mas cuesta es tener el valor de enfrentarlos y resolverlos… pude ver que las personas tienen diferentes formas de querer en la vida y que si alguien no te lo demuestra como esperas eso no significa que no te quiera.<br />
Aprendí también que una persona que te quiere bien, se aleja de vos para no hacerte daño y protegerte aun cuando sabe que esa distancia duele tanto.<br />
 En fin, hoy aprendí que aunque tenga llanto en los ojos y un gran dolor en el pecho, no pierdo la fe… y sigo elevando una plegaria, un rezo diario a mi Dios por aquella persona especial y autentica que conocí en mi vida.</p>
<p> Un ruego para que la proteja, para que esté bien, para que no le falte nada, para que se encuentre a si misma, para que no pierda la fe, y sobre todo para que encuentre la felicidad aunque no sea conmigo y aunque yo ya esté excluido de su vida.<br />
Quizás uno tarda en darse cuenta de lo que se esta haciendo mal y termina siendo el perdedor… pero yo aprendí que cuando uno quiere la esperanza se hace grande, y se aprende a esperar…</p>
<p>Autor: Franco</p>
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		<title>Sin remitente</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 09:02:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo soy el prisionero que escapó de la caverna. Desde mi nacimiento he permanecido encadenado cara a la pared, contemplando en ella las sombras de mis captores. Sombras mentirosas, en forma de esperanza, en cuyas promesas creí. Pero me dieron tantos palos que sin pretenderlo rompieron mis cadenas, me liberé y contemplé el fuego tras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo soy el prisionero que escapó de la caverna. Desde mi nacimiento he permanecido encadenado cara a la pared, contemplando en ella las sombras de mis captores. Sombras mentirosas, en forma de esperanza, en cuyas promesas creí. Pero me dieron tantos palos que sin pretenderlo rompieron mis cadenas, me liberé y contemplé el fuego tras de mí. Fuego de la hipocresía, culpable de proyectar las sombras. Caminé por el túnel del desengaño, hasta alcanzar la luz. Ahora, al borde del umbral, soy consciente: la moral y la justicia no son más que entelequias, su existencia se limita a la imaginación humana; pero la imaginación es la pared donde se proyectan las sombras. El mundo es una cueva, y la única verdad quizá la muerte.</p>
<p>        Tal vez nunca llegues a leer esta carta. Quizás se extravíe por el camino, o ya no viváis en la misma casa; tal vez tu madre la intercepte antes que tú, o tal vez nada más intuir quien soy no quieras seguir leyendo. O puede que seas demasiado joven para entenderme, aunque algún día lo harás, pero al menos a mi me servirá como desahogo.</p>
<p>       No te escribo en busca de auxilio ni de perdón, sino para prevenirte sobre los infortunios de la virtud. Este consejo será la única herencia que te pueda legar: la verdad es que el mundo no es para los piadosos, ni tan siquiera para los sabios, ni los fuertes, ni los intrépidos. Son los malvados y los corruptos los destinados a dominar el mundo, pues ellos juegan con ventaja; no permiten que la moral les limite.<br />
       He sufrido mucho antes de llegar a esta conclusión, y quiero compartirla contigo por si puedo ahorrarte el mal trago. El amargo sabor de la desilusión que se quedará por siempre en tu paladar cuando toda esta ignominia, a la que llamamos vida, te desilusione igual que a mí.<br />
        Por un lado estoy decepcionado con la propia existencia, con los poderes que gobiernan nuestro universo; llámalo naturaleza, Dios, leyes de la física, o como quieras.  Y por otro lado, y más concretamente, estoy decepcionado y muy enfadado con los hombres; y no me refiero exclusivamente al género masculino.<br />
       Con los dioses o la naturaleza no puedo enfadarme, ni culparles de nada, ya que no creo en ellos. Ni la fortuna favorece a los audaces, ni existe la justicia divina, ni ninguna inteligencia todopoderosa lo organiza todo según un plan: por el contrario, las leyes que gobiernan nuestro universo son arbitrarias y ajenas a la voluntad humana. La vida no tiene ningún sentido, simplemente estamos aquí por casualidad; somos un accidente y el azar nuestro único y legítimo Dios.<br />
       Dejé de creer en Dios cuando tu abuelo murió siendo yo adolescente, o al menos me volví agnóstico. Mi ruptura con lo divino no me supuso ningún trauma, pero el día que dejé de creer en el ser humano fue mas duro.</p>
<p><span id="more-651"></span></p>
<p>       ¿No nos preocupamos por nuestros propios congéneres y nos creemos dignos de la ayuda de un ser todopoderoso? Doy por hecho, en lo que a mi respecta,  que estoy solo en este mundo. Pues si nadie aparca el coche para preguntar como me encuentro, menos aún va a bajar nadie de los cielos para echarme una mano.<br />
        No existiendo ningún fin, ni tan siquiera premio ni castigo: ¿Qué utilidad tienen el bien y el mal o la justicia? Finalmente habrá que darles la razón a los sofistas, y si incluso la física se rinde ante la relatividad y la incertidumbre, no queda sino resignarse; se declara vencedor al nihilismo y aquí sálvese quien pueda.<br />
        “El animal racional”  ¡ja!  Que sobre valorada tenemos nuestra supuesta capacidad de raciocinio. Nos creemos el ombligo del mundo, el culmen de la creación, sin embargo; somos la única especie, sobre la tierra, lo suficientemente estúpida y arrogante como para poner en peligro la existencia de nuestro propio mundo. Sobre explotamos los recursos del planeta, destruimos ecosistemas, jugamos con el clima, experimentamos con poderes que no alcanzamos a comprender y cuyo efecto a largo plazo desconocemos, ¡jugamos a ser dioses! En cambio, que insignificantes somos. Una minúscula parte de un satélite de un astro perdido entre miles de millones de estrellas, mucho menos que un grano de arena en mitad del desierto. Solo estaremos aquí durante una breve fracción de tiempo, mientras que el mundo existe mucho antes que nosotros y seguirá existiendo mucho después de que nos vayamos, y aún así todavía pensamos que nos pertenece.</p>
<p>       Quizá te preguntarás que ha sido de mi vida en todo este tiempo y donde estoy ahora. Pues he vivido en muchos lugares; pero ahora mismo resido a las afueras de nuestra ciudad, en un descampado entre la autopista y la verja que delimita la pista de aterrizajes del aeropuerto. Aquello fueron en otros tiempos tierras de cultivo pero ahora solo hay matorrales, hierba, basura, algunos árboles, y una vieja casita en ruinas de esas donde los labradores guardan la ropa y las herramientas de trabajo. Tras limpiarla de escombros y amueblarla con plásticos y cartones me instalé allí. Y aquí estoy ahora mismo, con la única compañía de las ratas, los piojos y un cartón de vino. Es curioso que los únicos establecimientos donde me permiten la entrada sean aquellos donde venden alcohol.<br />
       Por que hay días en los que me he quedado sin comer, pero nunca sin honrar a Baco. Es lo primero que compro con la limosna que consigo en la entrada del aeropuerto, y luego si sobra algo ya me preocupo de la comida. De todas formas siempre se encuentra algo comestible removiendo basura en las papeleras de la terminal. Hoy además me encontré una pequeña libreta a medio usar y un bolígrafo; lo cual me animó a escribirte.<br />
       Pero alcohol que no falte. Cuando ya has renunciado a la vida, cuando te han arrebatado todas tus ilusiones y anhelos ¿quien puede atreverse a decirte que tienes un problema con la bebida? Si tuviese ilusión por algo sería un problema, un impedimento el no poder dejarlo. Pero en mis circunstancias no es mas que un síntoma, podría considerarse una cura incluso; pues creo que de no ir borracho todo el día, hace tiempo que habría decidido desaparecer,  fusionándome con la nada.<br />
       Un buen padre nunca debería justificar ante su hijo el consumo irresponsable de alcohol, pero yo hace tiempo que dejé de intentar ser bueno en algo. Además, dudo mucho que estés por la labor de tomarme como ejemplo a seguir, y en muchos aspectos haces bien.</p>
<p>       No creo en el más allá ni tampoco en la trasmigración de las almas pero, metafóricamente hablando, antes era otra persona. En otra vida fui tu padre, antes de reencarnarme en indigente.<br />
       A veces en sueños vuelvo a ser el de antes, y estoy en nuestra antigua casa, contigo y con tu madre. Luego al despertar, como le sucediera al  protagonista de la “Metamorfosis” de Kafka, ya no me reconozco. Ingiero varios tragos de vodka antes de recobrar toda la conciencia; con tal de que el mundo parezca lo mas onírico posible.  Por que el sol todavía me ciega, y aunque era mas feliz contemplando las sombras, ya es tarde para volver allí.<br />
        Hace años, en aquella otra vida junto a vosotros, jamás me hubiera imaginado durmiendo entre cartones. Tú eras solo un bebé y no llegaste a conocerme, no sé que te pueden haber contado pero yo era un hombre de bien, trabajador y honrado; o al menos pretendía serlo. Aún así, me pasó lo que me pasó.</p>
<p>       Años antes convencí a unos antiguos compañeros de la facultad de económicas para fundar una pequeña agencia de asesoramiento financiero. Durante años invertí todo mi talento en ella. La empresa creció, salimos a bolsa y diversificamos nuestra oferta de servicios. Gestionábamos el dinero de nuestros clientes por medio de inversiones en bolsa y los beneficios fueron cada vez más copiosos.<br />
       Conseguimos un buen estatus social y económico. Pero cuando más éxito y dinero teníamos, más éxito y dinero necesitábamos; hasta que finalmente nos volvimos codiciosos. Pero no todos estábamos dispuestos a conseguir nuestros objetivos a cualquier precio.<br />
       Yo era de los que, contradiciendo a Maquiavelo,  pensaba que el fin no siempre justifica los medios. Fue en una cena de empresa, tras varias botellas de vino tinto, cuando  algunos de mis socios comentaron, aparentemente en broma, la posibilidad de obtener un rendimiento mucho mayor; ofreciendo unos intereses muy elevados que serían devueltos a los primeros clientes con el dinero de los nuevos accionistas, previendo que éstos fuesen numerosos. Es decir, se propuso organizar una estafa piramidal.</p>
<p>       -¿Por que no? , ¿Y quien dice que no funcionaría?- comentó uno de ellos. Se trataba de Martínez, un abogado megalómano, tan hipócrita como avaricioso. Pusilánime en todo lo demás, se mostraba excepcionalmente audaz a la hora de desplumar incautos. Pese a no ser uno de los socios fundadores, se había convertido en un referente en todo lo relativo a hacer dinero, y era muy admirado por el resto de la plantilla.<br />
        Si bien es cierto que gracias a sus contactos y a su contribución capital habíamos llegado muy lejos; siempre desconfié de él, y tenía motivos. En una ocasión discutimos por que me propuso contratar a algún “pardillo”, por si alguna vez era necesario colgarle un marrón a alguien. Además me declaré en más de una ocasión contrario a sus “agresivos” métodos para captar clientes, y por tanto me gané su enemistad.<br />
       Tras su pregunta se hizo el silencio alrededor suyo. Acto seguido comenzó a detallar como se podría llevar a cabo la supuesta operación, y no parecía que todos esos pormenores pudieran ser improvisados. Al resto de comensales les cambio el semblante jovial por otro más serio, cual apóstoles en presencia del Mesías, todos le escuchaban atentamente. Aquella cena, alegre e informal, se estaba transformando en el primero de los oscuros cenáculos donde se gestaría la conspiración que me llevaría a la ruina.<br />
       El resto de las reuniones tuvo lugar a mis espaldas. A sabiendas de que yo me opondría y por miedo a que los delatase, prefirieron conspirar contra mí, me utilizaron como cabeza de turco. Todo ocurrió de la noche a la mañana, aprovecharon mis vacaciones para llevarlo a cabo; estafaron millones, luego encontraron la manera de hacerme cargar con las culpas. En el juicio todos declararon contra mí; yo fui a prisión, y ellos se fueron a celebrar que sus cuentas en Suiza acababan de  multiplicar sus créditos.</p>
<p>       De mi estancia en la cárcel prefiero no hablar. Al salir estaba solo y sin un duro, nos lo habían embargado todo. Así que tu madre; acostumbrada a una vida que ya no podía ofrecerle,  juzgó necesario pedir el divorcio y buscar otro mecenas que subvencionase sus abrigos de visón y sus bolsos de cocodrilo con diamantes incrustados, (y pensar que en la universidad siempre asistía a todas las manifestaciones contra del capitalismo…).<br />
       Durante meses después estuve viviendo en un piso de alquiler y busqué trabajo como contable en una gestoría. Pero debido a mi incipiente alcoholismo y bajo rendimiento laboral, como consecuencia de aquello, fui despedido. A los dos meses ya no podía hacer frente a los pagos y finalmente me echaron del piso, el resto se puede deducir.<br />
        Ya comienza a clarear y no se me ocurre nada más que contarte, así que va siendo hora de dejarte. Solo espero que no me guardes rencor y haberte servido para que no cometas los mismos errores que yo. ¿Sabes? Incluso rodeado de inmundicia; el amanecer continua pareciendo hermoso.</p>
<p>       No se si finalmente voy a enviarte esta carta, puede que la guarde y algún día te la entregue en mano. Tampoco estaba previsto que continuase escribiendo, pero he de confesarte algo. Anoche no fui del todo sincero, el ánimo de darte consejo no era mi única intención con esta carta; esto era una carta de despedida. Anoche pensaba suicidarme.<br />
       El plan era el siguiente: pediría limosna en la entrada del aeropuerto, como todas las mañanas. Con el primer par de euros que consiguiese compraría un sobre y un sello, iría al buzón de correos y mandaría la carta sin indicar remitente.  Acto seguido caminaría hacia el arcén de la autopista, y me tiraría delante del primer camión que pasase con cierta velocidad.<br />
       Pero al entrar en la papelería y pasar frente a las estanterías donde se exponía la prensa, un fantasma del pasado me vino a visitar dejándome paralizado. De repente mi cerebro se quedo bloqueado e incapaz de pensar en otra cosa que en ese nombre. Lo acababa de leer al ojear por casualidad uno de los periódicos; el nombre de mi antigua empresa en uno de los titulares. Continué leyendo el artículo, pero no daba crédito: Los miembros de la empresa, ¡habían muerto anoche en un accidente de avión! que precisamente les debería haber traído aquí, cuando volvían de Japón, de un viaje de negocios.<br />
       Recordé que teníamos contratada una línea privada que nos llevaba en exclusiva. Fui corriendo a la ventanilla de información, y tras convencer a la empleada de que era uno de los familiares conseguí la lista de pasajeros que venía en ese vuelo. Estaban todos allí, todos mis antiguos socios, la gente que me había traicionado. Habrían llegado a estas horas, y se habrían encontrado con un atasco en la autopista por que un mendigo habría decidido suicidarse.<br />
        No sentí alegría, ni alivio, pero tampoco remordimientos por haberles deseado la muerte en tantas ocasiones. Solo un pensamiento me pasó por la cabeza: Si le hubiese seguido el juego a Martínez, si hubiese contratado a aquel pardillo, si hubiese participado en la estafa; ahora mi nombre estaría en esa lista. Pero como te dije no creo en la justicia divina, esto ha sido solo casualidad.</p>
<p>Autor: Manuel Murcia Gomis</p>
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		<title>El verdadero Amor</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jun 2009 09:01:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“En que momento decidí alejarme de ti, te necesito” Fue la ultima petición de Natalia, ella era joven y hermosa, cristiana desde niña sin dudar participaba de todo evento de su parroquia, toda su vida la dedicaba a Dios y siempre soñaba con ser religiosa. La hermana superiora de la congregación “Amor de Dios” a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“En que momento decidí alejarme de ti, te necesito”<br />
Fue la ultima petición de Natalia, ella era joven y hermosa, cristiana desde niña sin dudar participaba de todo evento de  su parroquia, toda su vida la dedicaba a Dios y siempre soñaba con ser religiosa.</p>
<p>La hermana superiora de la congregación “Amor de Dios”  a la que Natalia quería pertenecer decide elegirla como encargada para llevar a cabo una misión de predicación con los jóvenes del grupo juvenil, esta misión se realizo en una zona conflictiva “Villa Jerusalén”, Natalia con ese amor por  compartir y su entusiasmo  llevo a cabo toda la misión, conoció mucha gente, muchos jóvenes  y a Juan en particular.</p>
<p>Juan era alto, fuerte como atleta, él no era cristiano, le gustaba salir con sus amigos y fumar, ellos se conocieron mientra ella predicaba, Natalia en su afán de sacarlo de la mala vida lo frecuenta pero Juan era mas astuto tenia otro plan, ya que cada día la miraba con otras intenciones y no podía creer como semejante hermosura pudo escaparse de su manos de dicho galán.</p>
<p>Natalia decide entrar  al convento, su familia la apoya y felices de su decisión la dejan en casa de las Hermanas del Amor de Dios, pero el truhán de Juan estuvo averiguando donde ubicarla, al mes de su internado Juan la encuentra, se da modos para conversar con ella, su galantería y su perseverancia la enamoran y la convence a escapar e irse con él.</p>
<p>Un 30 de Abril mes después de su desaparición Natalia se encuentra sentada sola llorando en una banca de una iglesia, pues Juan solo había abusado de ella, la ultrajo, humillo y dejo, ahora esta llorando arrepentida pues su único y verdadero amor en realidad siempre fue Dios.</p>
<p>Autor: Nadir Galindo </p>
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		<title>Sabrás que te amo</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Jun 2009 08:59:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se asoma lentamente el crepúsculo, y con el, más penas vendrán. Es que cuando la luz llega al día, el alma se me oscurece y la vida se me turba a cada segundo mucho mas, es por ti todo esto y no lo entiendes, por ti es que todo sueño de una vida hermosa se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se asoma lentamente el crepúsculo, y con el, más penas vendrán. Es que cuando la luz llega al día, el alma se me oscurece y la vida se me turba a cada segundo mucho mas, es por ti todo esto y no lo entiendes, por ti es que todo sueño de una vida hermosa se me escapa y se va lejos. Esos sueños que la noche anterior había tenido pensando que vendrías con el alba y te quedarías para hacerme feliz. Eran solo sueños aquellos y la mañana se encarga de ser el verdugo de mis fantasías recordándome que los sueños solo son imágenes incitadas por anhelos.</p>
<p>Por anhelos   que tratan de ahuyentar los miedos haciéndonos pensar que todo es posible si en realidad así lo queremos. Pero es que cuando la luz del día se va fortaleciendo el dolor de no tenerte se torna más insoportable por el temor y las dudas de no saber si vendrás en realidad.<br />
Pero déjame contarte amor mío en esta carta que nunca leerás, que de seguro jamás te llegara, permíteme decirte que si vieras mi llanto en este momento, si miraras como se derraman, como corren por mis mejillas lagrimas de amor, no lo creerás, dirás que  es mentira que te amo con tanta intensidad. Es que cuando el día ya se esta marchando, en esta amarga tarde pensé que se llevaría también mi tristeza y dejaría de llorar por un momento, deberás lo pensé, lo anhele y lo soñé… pero ya ves.</p>
<p>Y mientras miraba el ocaso, en el horizonte lejano una imagen venia acercándose. De nuevo tu imagen, esta vez plagada de recuerdos que se instalaron en mi corazón.  Tu no sabes cuanto duelen esos vagos recuerdos, son como un grupo de mineros que vienen a lastimarme el alma excavando en lo mas profundo de mi corazón, dejan heridas abiertas que no paran de sangrar, tu no sabes lo que es sufrir esta agonía de soñarte todo el tiempo y verte solo a veces y desde lejos sin  siquiera escucharte hablar.<br />
Esto es una declaración de amor porque así lo siento, es por eso que si en algún momento, aunque tarde tomas este borroso papel entre tus pequeñas y delicadas manos para leerlo, cuando eso pase seré el hombre más feliz, pues entonces sabrás que te amo… y que siempre será así…</p>
<p>Se la dedico a Jessica Cañete.</p>
<p>Autor: franco</p>
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		<title>El existente definido</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2009 08:57:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los ojos se abrieron de improviso, como si fueran los de un robot que acababa de ser conectado. Al incorporase leyó en el suelo un gran titular. Tres varones blancos y uno negro, de edades comprendidas entre los 25 y los 40 años, habían asaltado el generoso banco de la Asunción. El resultado era de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los ojos se abrieron de improviso, como si fueran los de un robot que acababa de ser conectado. Al incorporase leyó en el suelo un gran titular. Tres varones blancos y uno negro, de edades comprendidas entre los 25 y los 40 años, habían asaltado el generoso banco de la Asunción. El resultado era de tres muertos y cinco heridos sin que ninguno de los asaltantes hubiera sido detenido. </p>
<p>No quiso poner la radio suponiendo que aquello sería un tema hiper-presente en los noticiarios de la mañana. Necesitaba reducir el mundo a las cuatro paredes de la cocina y al aroma plástico del café soluble. Después bajó a la calle y se dirigió a la parada del tranvía. Todos los rostros eran grises, agrios, y tan solo podía verlos como a varones que oscilaban entre los 10 y los 75 años, altos, delgados, de manos grandes, y como a hembras rubias, morenas, castañas, pelirrojas que oscilaban entre los 6 y los 55 años. </p>
<p>El ruido de los pies acompañó su entrada dentro del tranvía. Pudo encontrar un asiento individual y una pequeña euforia atravesó sus nervios al no tener que compartir. Miraba por la ventana y la ciudad pasaba. Coches y cuerpos. Mercedes, BMW, Renault, Sauber… Conducidos por varones de pelos grises, ojerosos, vestidos con traje o en pantalón corto, y por hembras que calzaban amarillos, blancos o turquesas.</p>
<p><span id="more-655"></span></p>
<p> La ciudad transitante, marcada por el son del traqueteo humano, de los cuerpos en idas y venidas. Todos juntos y nadie con nadie. El sol quemaba al bajar. En la calle no había aire acondicionado. Sudor preparado para caminar unos cien metros, que era donde quedaba el bar donde siempre desayunaba. Pudo escuchar gritos sin importancia y muchos cláxones antes de abrir la puerta. El murmullo de las nueve. Se sentó en la barra y pudo leer someramente en una revista que el 25 % de los habitantes de la ciudad tomaba para desayunar rosquillas con café con leche y que solo un 5 % tomaba fruta. Pasó página mientras pedía un croissant bien rociado de mantequilla y café solo doble. No encontró sabor alguno pero su estómago quedó satisfecho mientras leía que el 85 % de los habitantes de la ciudad estaba sobrealimentado.</p>
<p>Pasó página. Sentía que su cuerpo no pesaba al bajar del taburete. Pero sí los pulmones cuando al salir le penetraron el aire caliente de la acera y urgentes sirenas enrabietadas. Un enorme reloj pegado a un edificio le obligó a una mirada interpretativa hacia las manecillas. Sintió que llegaba tarde y que se ahogaba, mientras pasaba por su lado uno que leía que era común morir de súbito entre los habitantes de la ciudad. </p>
<p>Autor: <a href="http://tiemposdenadie.wordpress.com/">colomer grau</a></p>
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		<title>Que puedo hacer</title>
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		<pubDate>Wed, 27 May 2009 15:30:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como puedo deshacerme de alguien que es mi último pensamiento al dormir y el primero al despertar, aunque sepas que nunca te recuerda, como no ver a alguien que no está en frente de ti, sino que está dentro de tus ojos. De qué manera eludir que cuando a ella la quema el sol no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como puedo deshacerme de alguien que es mi último pensamiento al dormir  y el primero al despertar, aunque sepas que nunca te recuerda, como no ver a alguien que no está en frente de ti, sino que está dentro de tus ojos.  De qué manera eludir que cuando a ella la quema el sol no sentir tu el calor, que ella tenga calor,  a ti te sed.<br />
Como no recordar cada cosa que le gusta, cada color, cada canción, como no emocionarte cuando ríe aunque no sea contigo. De qué manera no cambiar cuando te enteras lo que le gusta y lo que no le gusta, aunque tú representes todo lo que no le gusta y lo que le gusta tu nunca lo personifiques.<br />
De qué modo, no construir tu futuro según sus deseos, aunque sus deseos sea no tener futuro contigo.  Como escapar de su presencia si su esencia está en todas partes, que aunque no la mires, tu cuerpo la contempla, que aunque la quieras olvidar recuerdes lo que no quieres recordar, como no verla bonita si aunque este desaliñada sus ojos iluminen todo su ser, aunque nunca te miren.<br />
Que método hay para que no te guste, cuando aun extrañas sus peleas. Es difícil no describirla como la persona más bella cuando la esperas toda tu vida cuando es la personificación de tus sueños, que con cada día se transforme en la perfección aunque conozcas sus defectos. ¿Que puedo hacer?</p>
<p>Autor: lee</p>
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		<title>Carta de tu hermano Menor</title>
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		<pubDate>Tue, 26 May 2009 15:29:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cartas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hermanita Yo se que tu te criaste de un modo diferente, que tu generación era diferente a la mía, que pensamos lo opuesto, que nuestros padres te pusieron más prohibiciones, pero quiero decirte que te Quiero y que aunque tu pienses cosas negativas de mi, se que también me Quieres. Se que quieres que no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hermanita<br />
Yo se que tu te criaste de un modo diferente, que tu generación era diferente a la mía, que pensamos lo opuesto, que nuestros padres te pusieron más prohibiciones, pero quiero decirte que te Quiero y que aunque tu pienses cosas negativas de mi, se que también me Quieres.</p>
<p>Se que quieres que no sea flojo, que no me vista así, que no salga de casa o que no llegue tarde, que te trate con cariño, quieres  que haga caso a mamá, pero dime hermanita ¿para todo eso tu me ayudas? ¿Sabes que me siento solo? Pues si…..si me siento solo, solo cuando no tengo apoyo, cuando mi autoestima esta por el suelo, cuando la gente habla mal de mi y no hay nadie quien me apoye o me defienda, nadie quien me diga yo confío en ti, tu puedes, sigue adelante. No te olvides que soy de tu sangre, tu hermano, un ser que necesita de ti, necesito que tú confíes en mí.</p>
<p>Dios enseño a querer, no a reprochar, enseño a apoyar, no a abandonar, enseño con su ejemplo a luchar con y por los demás, hacer feliz a los que quieres. ¿Tú sigues su ejemplo verdad?<br />
Hermanita ¿tú me quieres?<br />
¿Me apoyas o me reprochas en lo que hago?<br />
Hermanita ¿tú luchas con migo en mis dificultades?<br />
¿Me defiendes de los que me lastiman?<br />
Hermana  ¿sabes si yo soy feliz?<br />
Yo solo se algo…..Se que necesito de ti.<br />
 Tu hermano Menor.</p>
<p>Autor: Nadir paola Galindo Balderrama</p>
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		<title>Despertares</title>
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		<pubDate>Mon, 25 May 2009 15:28:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Al salir de casa se encontró con una enorme sonrisa desdentada. Pedía unas monedas, decía que quería comer. Algo le dio, no mucho, sobre todo para quitarse de encima el acoso de la desgracia. Era un hombre sin suerte. Él en cambio subió al utilitario, mientras las sirenas policiales asomaban por una esquina. Dejó que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al salir de casa se encontró con una enorme sonrisa desdentada. Pedía unas monedas, decía que quería comer. Algo le dio, no mucho, sobre todo para quitarse de encima el acoso de la desgracia. Era un hombre sin suerte. Él en cambio subió al utilitario, mientras las sirenas policiales asomaban por una esquina. Dejó que pasaran de largo, después arrancó y se puso en marcha. Encendió la radio. Los arrecifes de coral estaban desapareciendo. Hablaba un tal Lisandro Martínez, entrevistado por Olga Viñedo en su programa DESPERTARES. La voz de alarma se confundió con la alarma imprevista de una tienda de comestibles mientras él pisaba el pedal del freno. Alguien salía corriendo. Semáforo en rojo. Ahora hablaban de cómo mejorar la economía domestica en diez sencillos pasos. Por ejemplo, cortar la barra de pan a rebanadas, pues daba sensación de cantidad en lugar de la solitaria pieza. Cuanto más mejor, aunque sea igual, aunque lo parezca. El cerebro percibe más cantidad. Hay de sobra. Y con suerte algo iba a sobrar y se podía aprovechar para hacer al día siguiente, en plan de acompañante distinguido, pan frito. Quizás acompañado de una pechuga de pollo plancha por aquello de los beneficios de la carne sin grasa. Una tal Marta Freixas en tono de ocurrencia vital dijo que se podía compaginar el ahorro con la dieta. La factura de la luz era posible reducirla si se cambiaban las bombillas normales por bombillas de bajo consumo. Se preguntó cuantas bombillas había en su casa, cuanto costaba una bombilla de bajo consumo, mientras entraba en lo que un cartel anunciaba vía rápida cuando en realidad era una puta vía atascada y mientras Olga Viñedo presentaba a una voz misteriosa y grave que respondía al nombre de Nani  Torregrosa, el cual se introdujo a si mismo hablando del curioso caso de la que fue llamada LA LIMPIADORA DE LA MUERTE. Iba a ser juzgada aquella misma mañana. Lisandro Gomez era una chica normal que trabajaba para una empresa de limpieza y que aprovechaba su turno nocturno para matar al despistado de turno. La cifra eran siete cadáveres desollados por un estropajo metálico. El fiscal pedía setenta y siete mil años de cárcel. El abogado de la defensa alegaba una patología llamada síndrome de la limpieza placentera. Apareció la docta pero amena voz de un psicólogo llamado Doctor Cox defendiendo la tesis de la defensa, después de la cual la voz de buena gente de Olga Viñedo dio paso a un tal Doctor Catedrático de Neopsicopatología que indignado negaba la mayor y apoyaba las tesis de la fiscalía. Sin quererlo él sintió simpatía por el Doctor Cox mientras Nani Torregrosa era despedido para dar paso a un ruido de mucha gente y después música de violín que acompañaba a la oferta de PRAXITELINES, mientras tomaba el desvío de la Avenida de la Buena Esperanza. Olga Viñedo volvió con tres amigos analistas políticos y el secretario general del INMO. Tuvo suerte y encontró aparcamiento. Apagó la radio mientras un tal Gerardo Finisterre echaba la culpa al gobierno, justo cuando un tal Felipe Almendros intentaba defenderlo mediante cifras desesperantes. La última voz pareció un gemido. Bajó del coche y otra sonrisa desdentada se le acercó. No podía dar más, sus bolsillos estaban secos. La cola del paro esperaba como espejo del alma.
<p>Autor: <a href="http://tiemposdenadie.wordpress.com/">colomer grau</a></p>
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		<title>EL MÓVIL DE ALICIA</title>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2009 17:28:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relato]]></category>

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“Alicia contestame x favor estoy preocupado ace días k no se nada d ti” Fue el mensaje de texto que Miguel envió al móvil de Alicia, pero Alicia no contestó. Miguel y Alicia eran amigos desde niños, a Miguel le gustaba Alicia pero no se atrevía a decírselo por miedo a complicar las cosas y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<script type="text/javascript"><!--
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<p>“Alicia contestame x favor estoy preocupado ace días k no se nada d ti”</p>
<p>     Fue el mensaje de texto que Miguel envió al móvil de Alicia, pero Alicia no contestó.  Miguel y Alicia eran amigos desde niños, a Miguel le gustaba Alicia pero no se atrevía a decírselo por miedo a complicar las cosas y perderla como amiga, además a Alicia le gustaba otro chico, ese chico era como no, Carlos, no era el chico que ningún padre desearía como novio de su hija, pero quizá por eso mismo era el chico que todas las chicas de clase deseaban.</p>
<p>    Pero el lector se preguntará: ¿por que hace días que Miguel no sabe nada de su amiga?. Bueno te lo explicaré: El pasado Jueves fue la cena de fin de curso, era el último año de instituto y al año siguiente muchos ya no volverán a verse.  Carlos llegó al restaurante donde iban a cenar en un deportivo negro que se había comprado con el dinero negro que le proporcionaban sus negocios ilegales relacionados con la distribución de sustancias psicotrópicas.  Por supuesto fue el centro de atención esa noche y todas las chicas estuvieron babeando durante la cena.</p>
<p>   Al acabar la cena fueron  a una discoteca, y allí Carlos se fijo en Alicia, no era la chica mas guapa de la clase pero tampoco era fea, Carlos nunca se había fijado en ella, pero aquella noche Alicia llevaba un precioso vestido blanco bastante escotado que dejaban apreciar bastante bien buena parte de la impresionante anatomía pectoral de Alicia y eso a Carlos le llamo la atención, “menudas tetas” pensó “por que todavía no me e follado a esta tia” así que se dirigió a ella confiado y altanero mientras apuraba las últimas caladas de un cigarrillo y rodeado por las miradas llenas de envidia del resto de chicas entabló conversación:</p>
<p>Carlos: “¿Alicia verdad?”.</p>
<p>Alicia: “Si”.</p>
<p>Carlos: “¿Como es que estando en mi clase todo el año (él era repetidor) nunca había hablado con una chica tan guapa? Bueno yo soy Carlos ¿me das dos besos?”.<br />
<span id="more-647"></span></p>
<p>Alicia: (dándole dos besos sin poder ocultar lo sonrojada que se puso) ”Ya lo sé  je  je, no se eso mismo digo yo je  je. Tu nunca has hablado conmigo.</p>
<p>Carlos: “Pues que estúpido he sido. Es una lástima que solo quede una semana de clase ahora que nos hemos conocido, me hubiese gustado pasar mas tiempo contigo.</p>
<p>   La conversación siguió con temas triviales.  Carlos le contó a Alicia algunas cuantas anécdotas sobre las “putadas” que hacían él y dos o tres matones mas a los “pardillos”. Putadas como robarles la ropa en los vestuarios mientras se estaban duchando después de la clase de Educación Física, o mearles en las mochilas sin que se diesen cuenta y ver la cara que ponían después al meter la mano para sacar los libros, o incluso agresiones físicas. Todas estas “gamberradas” solían ser grabadas en video con los móviles e incluso Carlos había contactado a través de internet con un tipo que le pagaba por esos videos.  No es que este comportamiento le gustase a Alicia, pero estar allí con el chico mas guapo y “peligroso” del instituto le hacia sentir importante y no pudo evitar fingir que le hacían gracia esas historias. Ella pensaba que en el fondo no podía ser tan mal chico y que quizá una chica como ella podría amansar a la fiera y convertirla en un hombre de provecho.</p>
<p>   Mientras tanto, miguel desde lejos, con sus amigos en la otra punta de la discoteca, resignado e ignorado veía como Alicia parecía estar pasándoselo muy bien. Veía como ambos bebían y reían y como en un momento dado Carlos le paso la mano por la cintura a Alicia y a ratos le susurraba al oído acercándose cada vez mas a su cara.</p>
<p>    De repente sonó en móvil de Carlos, este contestó a la llamada y comenzó a hablar,  con el ruido de la música Alicia solo alcanzó a escuchar que Carlos decía “vale, pero esta vez no me jodas y tráete la pasta, no te fío mas” y colgó.</p>
<p>     Se dirigió a Alicia y dijo:  “ Preciosa, tengo que ir a un sitio un momento”.</p>
<p>Alicia: (Con cara d desilusionada) “ ¡Ah! Esta bien, ya nos veremos supongo”.</p>
<p>Carlos: “Tengo una idea. ¿Por que no me acompañas? Solo será un momento, así de paso te enseño mi nuevo coche.</p>
<p>     La última vez que Miguel vio a su amiga ese fin de semana fue en aquel momento, saliendo de aquel local junto con Carlos.  Al día siguiente, viernes,  Alicia no fue a clase y, como ya sabes, durante todo el fin de semana Miguel no tubo noticias suyas, pese a que siempre solían quedar los Sábados para ir al cine o salir con los amigos. Llamó a todas sus amigas y ninguna sabia nada.</p>
<p>   El lunes por la mañana, penúltimo día de clase, todo el mundo hablaba sobre las vacaciones, sobre las prescripciones a la Universidad o sobre las pruebas de acceso.  Pero Miguel no hacia mas que mirar hacia el vacío pupitre de Alicia, la clase de Matemáticas acababa de empezar y no estaba. Tampoco estaba Carlos, pero eso era mas normal.</p>
<p>   De repente se abrió la puerta y entro Alicia “venga pasa  por ser el ultimo día haremos la vista gorda con la puntualidad” dijo el profesor, pero en tono de broma, Alicia no solía llegar tarde así que si esta vez lo hizo, sería por algo.  Fue directa a su pupitre, sin mirar a nadie, se sentó y estuvo todo el rato cabizbaja y pensativa, como ausente.</p>
<p>    Al acabar la clase Miguel se acercó y le preguntó por que no contestó a sus mensajes  “ se me perdió el móvil” dijo ella, “si debió ser una noche muy loca, ¿no Alicia?”  apuntó una de sus vecinas de pupitre, y varias chicas comenzaron a reírse murmurando a cerca de los morados que Alicia llevaba en el cuello. En esto Miguel se dio cuenta de que también llevaba otro moretón en el brazo, como si alguien la hubiese sujetado con fuerza.</p>
<p>     Al terminar la última clase  Alicia recogió sus cosas rápidamente y se marchó sin mediar palabra y sin esperar a Miguel como hubiese sido habitual.  Cuando Miguel se percató salió detrás suya y la alcanzó a la salida del instituto.</p>
<p>Miguel: “¡Alicia! Espera.”</p>
<p>Alicia: “¿qué quieres?” (dijo sin detenerse).</p>
<p>Miguel: “¿qué quiero? Estas muy rara. ¿Que te pasa?”</p>
<p>Alicia: (con tono irritado)  “nada no me pasa nada ¿vale?. ¿Por qué me tendría que pasar algo? Que pesaditos estáis todos hoy.</p>
<p>Miguel: ¿por qué te enfadas conmigo? ¿no ves que lo paso mal al verte así? Se que estas mal ¿o acaso crees que soy estúpido? Te conozco mejor que nadie.</p>
<p>   En ese instante Alicia rompió a llorar,  Miguel la abrazó y trató de tranquilizarla “por favor, cuéntamelo”. “esta bien” dijo la chica “pero aquí no, no quiero que nadie me vea así. Vamos a mi casa ahora no habrá nadie”  así lo hicieron y Alicia contó lo sucedido aquella noche. Su relato fue mucho menos detallado y mucho mas lleno de angustia, pero ¡tú!, lector, si sigues leyendo, conocerás los hechos tal y como sucedieron íntegramente.</p>
<p>    Carlos abrió las puertas de su flamante deportivo, se quitó la cazadora, quedándose en una camiseta de manga corta que dejaba ver el dragón que llevaba tatuado en su musculoso brazo, ambos montaron en el coche y salieron de camino hacia el viejo parque que estaba detrás del ayuntamiento, un lugar sombrío y poco transitado donde Carlos  había quedado con un “cliente” para pasarle un gramo de farlopa, pero eso Alicia no lo sabía.</p>
<p>   Eso si, en el trayecto, Alicia comprobó alucinada, la formidable habilidad que tenía Carlos para conducir y liarse un porro simultáneamente. Le dio unas caladas y le pregunto a Alicia si quería a lo que esta contesto que “no, gracias”.</p>
<p>   Aparcaron en la orilla del parque. “no me lo puedo creer, encima el cabrón este me va a hacer esperar” dijo Carlos. “¿Que hacemos aquí?” pregunto la chica, “esperar a que venga un colega al que tengo que darle algo”. Y convenció a Alicia para ir al asiento de atrás mientras esperaban.</p>
<p>     Acabó de fumarse el  porro y lo echó por la ventanilla, la cerró y miró a Alicia, sonrió, la chica, ingenua le devolvió la sonrisa. Carlos acercó su cuerpo al de ella y le paso una mano por detrás de la cabeza mientras con la otra le acariciaba la mejilla.</p>
<p>Carlos: “Eres una chica preciosa ¿Lo sabes?”.</p>
<p>Alicia: “¿en serio? Gracias”.</p>
<p>Carlos: “y ese Miguel&#8230; ¿sale contigo?”.<br />
Alicia: “¿Miguel? Bueno&#8230; solo somos amigos.</p>
<p>Carlos: “entonces ¿no tienes novio?”.</p>
<p>Alicia “No je je”.</p>
<p>Carlos: “No puedo creerlo, una cosa tan bonita como tu”.</p>
<p>    Y mientras decía esto, masajeaba las cervicales de la chica con una mano y con la otra le acariciaba los labios. Alicia estaba temblando de los nervios, cuantas veces había soñado con aquél momento. Entonces la besó, y mientras la besaba Carlos acariciaba su espalda y sus piernas desnudas.  Adentró una de sus manos por debajo de la corta falda del vestido y cuando Alicia comprendió hacia donde se  dirigía esa mano, cerró de repente las piernas y dijo:</p>
<p>Alicia:  “Lo siento&#8230; eso no,  por favor”.</p>
<p>Carlos: (que no estaba acostumbrado a que le negasen nada) “¿eh? ¿y eso? ¿qué pasa? ¿estas con la regla?</p>
<p>Alicia: “No, es que&#8230; veras, me gustas mucho pero yo&#8230; es que soy virgen.</p>
<p>Carlos: “No te preocupes que eso lo arreglo yo”.</p>
<p>Alicia: “Pero&#8230; no se si quiero todavía. Nos acabamos de conocer.”</p>
<p>   En esos momento una luz irrumpió por detrás y se detuvo al lado del coche. Era el cliente de Carlos,  Alicia lo reconoció nada mas ver la furgoneta blanca. Se trataba de un tipo muy chungo al que llamaban “el Mafias”, un drogadicto que había estado en prisión por varios robos con violencia y por violación.</p>
<p>    Sin mediar palabra el Mafias se metió en el asiento delantero del coche y preguntó “¿lo tienes?.  Carlos saco una cajita de debajo del sillón del conductor, era el lugar donde escondía la droga para que su padre no la encontrase en casa, ya que sus padres, que  no eran tontos, solían realizar registros rutinarios por su cuarto.  Sacó una bolsita llena de un polvo blanco y le preguntó al mafias “¿un gramo no?”, “si tío, ¡tirale! que tengo un mono que no me aguanto, me voy a hacer una aquí mismo” respondió el mafias, “que no ostias, ¿no ves que tengo compañía?” Trato de objetar Carlos, “venga coño Carlicos, que ya sabes que a mi solo me sienta mal”, finalmente Carlos le dejó hacerlo, era un “cliente fijo” pero no pudo evitar maldecir entre dientes “joder”.</p>
<p>   El mafias depositó un poco de polvo encima de un CD, lo trituro con un carné , sacó un billete de cinco euros, lo enrolló formando un cilindro y con él, inhaló la droga. Después dijo “voy a mear” y salió del coche. Estando solos Alicia y Carlos:</p>
<p>Alicia: “¡Carlos!, esto no me gusta ¿me llevas a la discoteca o a casa por favor?”</p>
<p>Carlos: (mirando como el Mafias hacia sus necesidades fisiológicas) “joder ¿has visto que calibre que tiene el trabuco del hijo puta?”</p>
<p>Alicia: “¿Me estas escuchando? Quiero irme.”</p>
<p>Carlos: “tranquila nena, ya se que no te gusta este tío, pero conmigo estas a salvo”.</p>
<p>   El mafias vuelve al coche y ya parece estar sufriendo los efectos de la droga, parece estar cada vez mas nervioso y eufórico, comienza a hablar como un comentarista de fútbol sobre lo respetado que era el en la cárcel. Carlos trata de cortarlo y hacer que se largue.</p>
<p>Carlos: “Venga tío, ahora déjame en paz que ya ves que tengo un asunto entre manos”.</p>
<p>Mafias: “si, ya veo, ya, menudas tetas que tiene tu amiguita, cuanto eché yo de menos en la cárcel comerme unos melones como esos. ¿por qué no me la presentas?”</p>
<p>Carlos: “ja ja ja no flipes que esta fruta es para mi”.</p>
<p>Mafias: “Venga Carlicos ostias, que con la farli me pongo muy cachondo y no me queda pasta para ir de putas, déjame que me la folle (y mientras dice esto estira un brazo y le toca un pecho a la chica que reacciona dando un grito).</p>
<p>Alicia: “¡suéltame cerdo!”.</p>
<p>Mafias: “¿cerdo yo? Je je”.</p>
<p>Carlos: “Venga mafias largate ¿No ves que no quiere?”.</p>
<p>Mafias: “¿y desde cuando te importa a ti lo que quiera una de estas putitas?. ¿tampoco quería contigo verdad? La he escuchado decir que quería irse. ¡Con lo guapa que se a puesto esta zorrita esta noche!, ¿vas a dejar que se vaya así, sin mas? Vamos a follarnosla entre los dos.</p>
<p>Carlos: “¿Y buscarme la ruina?  ¡Mafias copón! ¿Tu te has creído que quiero acabar en la cárcel como tu?</p>
<p>Mafias: “esta puta no dirá nada a nadie por la cuenta que le trae<br />
(dijo mientras sacaba una navaja de grandes dimensiones, y después dirigiéndose a Carlos) y tú tampoco dirás nada ¿Verdad?  ¿Qué prefieres echar un polvo o&#8230;?</p>
<p>Carlos: “Joder Mafias&#8230;visto así&#8230;tienes razón”.<br />
Alicia: (Llorando, muerta de miedo y con la voz entrecortada) “¡Carlos no! , Carlos no por favor”</p>
<p>Carlos: “Lo siento, no puedo hacer nada, me amenaza con una navaja y esta loco, pero que conste que yo no quería, ¿no dirás que fuy yo verdad?”</p>
<p>   El Mafias salió del coche, abrió una de las puertas traseras, hizo un gesto a Carlos para que se apartara y acercó la navaja a la cara de Alicia (que no paraba de llorar) mientras se desabrochaba la bragueta y dejaba al aire su tremenda polla que estaba ya prácticamente en erección, Carlos calculó que debía medir al menos veinticinco  centímetros, ya que era aproximadamente el doble que la suya, que media trece. Situándose encima de Alicia casi aplastándola y bajo la mirada entre temerosa y morbosa de Carlos, el Mafias le dijo a la chica “chupa”.  Alicia inundada de lagrimas dijo  “No por favor no, deja que me vaya no le diré nada a nadie”. El Mafias agarró a la chica del cuello y le puso pegada a los ojos, mientras la chica gritaba de miedo, después la cogió de los pelos, la acerco a su cuerpo y le restregó la polla por la cara. “¿Qué prefieres chupar? Hazlo, o te corto la lengua”.  “¡¡Valeee!! ¡valee! Dijo Alicia mezclando las palabras con el llanto y comenzó a mamársela. Era tan grande que apenas le cabía en la boca, a Alicia le daban arcadas, no vomitó de milagro. Mientras tanto el Mafias le tiraba del vestido para sacárselo, cuando llego a bajárselo hasta la cintura hizo señas a Carlos para que se lo quitase, “y quítale también el sostén y las bragas, vamos desnúdala”. El Mafias sacó su polla de la boca de Alicia mientras y comenzó a manosearle y chupar le las tetas mientras Carlos acababa de quitarle las braguitas.</p>
<p>   Tenía un cuerpo realmente hermoso, se podría considerar alta, en torno a metro setenta, el pelo castaño, lacio los ojos verdes, pero verdes de verdad, no marrón-verdosos ni verde-azulados, verdes puros, tan verdes como la lechuga. Sus pechos eran grandes pero firmes y redondos, si no la conociese desde la infancia Carlos pensaría que eran operados. Su cinturita estrecha, y su coño&#8230;su coño era una maravilla, gordito, rosadito, con un bello sin rasurar, pero bonito, fino y casi lacio, virginal.</p>
<p>   “Chupale el coño” ordeno el Mafias a Carlos, mientras el proseguía mordisqueando los pezones de Alicia, que cerraba los ojos con fuerza y trataba de imaginar que aquello era una pesadilla y que terminaría pronto. Pero de repente algo la devolvió a la realidad. Sintió la lengua de Carlos frotando de arriba abajo sus otros labios y su clítoris. Alicia no pudo evitar que su cuerpo reaccionase involuntariamente ante esa caricia, sintió una especie de calambre que le hizo estremecerse y soltó un gritito involuntario mientras sentía como por sus ingles y sus muslos caía resbalando un liquido que emanaba de su coño. “esta putita ya esta a punto” dijo el Mafias, y apartando a Carlos se colocó encima de ella y le separó las piernas, Alicia quiso volver a suplicar que no lo hiciese, pero antes de que pudiese articular palabra el Mafias colocó un dedo en el orificio de la entrada a la vagína de Alicia y apretó con fuerza haciendo que su dedo penetrase dentro y causando en la chica un grito de dolor. Cuando el Mafias sacó el dedo estaba empapado de sangre  “ ¡mmm así que voy a estrenar este chochito eh!”.</p>
<p>   Carlos pensó que seria buena idea grabarlo en video, por algo así le pagarían mucha pasta, pero al coger su móvil se dio cuenta que se había agotado la batería. Así que busco en el bolso que Alicia llevaba y encontró su móvil y comenzó a grabarlo todo con él.</p>
<p>   El Mafias se colocó encima de Alicia, le chupaba las tetas mientras restregaba su polla por la vajína de Alicia tratando de encontrar el agujero, cuando lo sintió apretó fuertemente. Alicia sentía una fuerte presión, trataba de no mirarle pero su aliento le daba en la cara, de repente sintió un fuerte dolor que le obligó a gritar. En realidad solo había conseguido meter le la puntita y seguía empujando para tratar de seguir penetrando, pero entre lo estrecho del coño virgen de Alicia y el aparatoso tamaño del pene del Mafias la penetración se hacia bastante difícil . A Alicia le dolía a horrores y no podía evitar moverse involuntariamente para evitar el dolor y para colmo el Mafias la echaba la culpa por no estarse quieta “Así no se puede follar ostia, abre las piernas joder, ¿no piensas estarte quieta? Esta bien peor para ti”</p>
<p>   Agarro del brazo a la chica, la sacó fuera del coche y la empujó de boca contra el capó del coche, de modo que su ano quedase visible y dijo:  “Carlitos, tu turno, quiero que te folles a esta puta por el culo”.<br />
Carlos le pasó el móvil a el Mafias que lo cogió sonriendo y continuó grabando. Carlos se chupo un dedo que restregó y metió en el culo de Alicia, a la cual ya casi no le quedaban fuerzas ni para quejarse, después le colocó su polla y empujó, la penetro entera y comenzó a follarsela cada vez con mas violencia. Carlos empujaba una y otra vez mientras con ese rítmico vaivén las grandes tetas de la chica se movían adelante y atrás rozando el capó del deportivo negro. Alicia gemía medio de dolor y quizá medio de algo mas. De repente fue Carlos el que  comenzó a gemir mientras la cara se le ponía morada y las venas del cuello se le hinchaban. “Que pronto de has corrido” dijo el Mafias, quien no había parado de masturbarse todo el tiempo, después dio la vuelta a la chica la empujo hacia abajo hasta ponerla de rodillas, puso su poya entre las dos redondas y enormes tetas de la joven y le obligo a que se las sujetara con las manos y las moviese de arriba abajo para masturbarle con ellas. Al cabo de un rato haciendo esto, empezó a masturbarse apuntando hacia la cara de la chica y comenzó a gemir, y cuando Alicia comprendió lo que iba a pasar cerró los ojos y la boca y justo entonces sintió como chorros de un liquido caliente y viscoso, le golpeaban la cara. El semen del Mafias le caía resbalando desde el pelo cruzando la cara y chorreándole hasta los pechos.</p>
<p>     Después Carlos la llevó a su casa, advirtiéndole de que si contaba algo el Mafias los mataría a los dos.  Alicia fue corriendo a darse una ducha y se metió en la cama, al día siguiente fingió estar enferma para no ir al instituto y se pasó en su cuarto todo el fin de semana, llorando, a escondidas. Sentía rabia, pero también mucho miedo, miedo a tener que contar todo lo que pasó, miedo al que dirán, miedo a hacer sufrir a sus padres, y miedo de si misma por no entender por que en el fondo hubo momentos que se sintió excitada. Se auto culpaba a si misma, “si no hubiese montado en aquel coche”.</p>
<p>   Al acabar de escuchar la historia Miguel, enfurecido como nunca salió corriendo en busca de Carlos sabía que lo encontraría detrás del instituto, fumando hachis con sus secuaces. Fue directo hacia él y para asombro de todos le propino un puñetazo que lo dejo tumbado en el suelo, prosiguió pegándole una buena dosis de patadas, finalmente lo agarró del cuello y continuo la paliza pegándole una serie de brutales puñetazos mientras decía encolerizado “hijo de puta, pagaras por esto”. Los chorros de sangre salían disparados de la nariz de Carlos a cada puñetazo. La gente que lo veía no podía creerlo aquel pringao le estaba zurrando a Carlos, el que se podía considerar como el jefe en el instituto, hasta los profesores le tenían miedo. Cuando dejo de golpearle y soltó su cabeza, Carlos cayó al suelo semiinconsciente y al darse la vuelta para irse los chicos se apartaban a su paso.</p>
<p>      Alicia le confesó llorando a Miguel que no se atrevía a denunciar.</p>
<p>Alicia: “Además, no hay pruebas, han pasado varios días y me he duchado varias veces”.</p>
<p>Miguel: “Pero hay cardenales y habrán heridas que puedan servir como prueba. Además&#8230; sabemos donde guarda la droga, de eso si tenemos pruebas podemos acusarle por lo menos por eso”</p>
<p>   Finalmente Miguel convenció a Alicia para contárselo a sus padres y denunciar. Después fueron al hospital donde examinaron a Alicia, por suerte el Mafias, no había llegado a eyacular dentro de Alicia, pero aun así le realizaron todo tipo de pruebas para descartar posibles infecciones de transmisión sexual.</p>
<p>    Cuando la policía registró el coche de Carlos, encontró la caja donde guardaba la droga y además encontró el móvil de Alicia, donde quedaban de manifiesto pruebas suficientes para detener a Carlos y al Mafias.</p>
<p>     Al cabo de nueve meses se celebró el juicio. En ese tiempo Alicia había empezado a ir a la universidad, y eso le ayudó a olvidarse del instituto y de todo aquél asunto, de todo menos de Miguel con quién se sentía mas unida que nunca y este le acompañaba siempre que tenía que presentarse en comisaría para declarar o hacerse chequeos en el médico. Finalmente todas las pruebas dieron resultado negativo, se le diagnosticó en su momento algunas lesiones en la vajina y un desgarre en el ano que a estas alturas ya estaban curadas. El Juez ordenó el ingresó en prisión del Mafias por delitos contra la libertad sexual y por reincidente. El Juez desestimó la petición del abogado de Carlos para que se considerase a su cliente también como una víctima por el hecho de que el Mafias lo había amenazado con un arma, ya que consideró que Carlos pudo haber evitado la violación mientras el otro acusado estaba tratando de violar a la chica y en su lugar se limitó a grabarlo todo con el móvil.</p>
<p>    Después del juicio Miguel fue a visitar a Alicia. Entró en su cuarto, se sentó junto a ella, la abrazó, y Alicia le dijo “gracias por todo, por estar a mi lado en todo momento, y perdona por no haber sido mas atenta contigo”. Él la besó en los labios y le prometió que si ella quería, nunca jamás volvería a dejarla sola.</p>
<p>  Alicia y Miguel comenzaron a salir.  Al cabo de un mes hicieron el amor por primera vez. Ella no sintió ningún dolor, solamente un inmenso placer y por primera vez en su vida Alicia tuvo un orgasmo.</p>
<p>Autor: Manolo</p>
<p></p>
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		<title>EL VIAJE INVERSO DE LEONARDO PEREIRA MELÉNDEZ</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Apr 2009 20:45:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Armar un libro con distintos materiales, para indagar sobre la aparente vida, lleva a Leonardo Pereira Meléndez a hilvanar un canto descarnado: primero como ofrenda y después como lamento. ¿A qué hora la muerte duerme?. Ateneo de Carora “Guillermo Morón”. Barquisimeto. 2009. Canto hímnico que busca perpetuarse en la memoria documental de un universo trunco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Armar un libro con distintos materiales, para indagar sobre la aparente vida, lleva a Leonardo Pereira Meléndez a hilvanar un canto descarnado: primero como ofrenda y después como lamento. ¿A qué hora la muerte duerme?. Ateneo de Carora “Guillermo Morón”. Barquisimeto. 2009. Canto hímnico que busca perpetuarse en la memoria documental de un universo trunco en viajes homéricos.</p>
<p>La oportunidad que se le presenta al poeta, para ensalzar una vida efímera mediante la explosión de los sentidos a través de la imagen, pescada en sueños  y clímax eróticos  en ese pozo insondable que es nuestro descenso al fin último.</p>
<p>Este libro -viene a ser- una ruptura con su vieja poética, marcada por la cotidianidad y el hastío, sus cantos anteriores buscaban ganar terreno en un tiempo caracterizado por el aluvión de información, que da cuenta de una fenomenología estéril e intrascendente.</p>
<p>Lenguaje archipiélago construido de manera deliberada para abarcar el mayor número de mundos, que componen el abigarrado imaginario del mago de la palabra, que encanta objetos inútiles  al solo conjuro del verbo-mundo.</p>
<p>Los libros anteriores se agotaban en el ligero marco de su forma, construidos con claves -algunas convencionales- para lograr efectismo en el lector poco avisado.</p>
<p>En ¿A que hora la muerte duerme? el autor va a transitar el accidentado camino de la brevedad y la cortedad lingüística. De estructura compleja, echa mano de los enunciados aristotélicos y de los viejos cantos salmáticos, hasta el poema de clara estirpe de Nicanor Parra y sus Antipoemas.</p>
<p>Lo polifónico y el collage ayudan al creador a completar su trabajo, lo coránico y teatral posibilitan la introducción de segundas manos: cartas intercaladas, tomas de posiciones de Pereira Meléndez, transgrediendo con ello las leyes de la métrica.</p>
<p>Como un libro que comienza festivo, termina en una caoticidad que predispone al lector; quien no suspende la lectura, para ver como finaliza esta navegación, construida  con el cuadrante de un mundo cerrado, paidea griega que le dicta al neo-dios nuevas emboscadas y fin de los días para los señalados por  el oráculo de Delfos.</p>
<p>El libros fragmentado en variados anillos a la usanza de la Divina Comedia, se empantana en un círculo tanático, donde un miembro de la etnia, atraviesa el  Estigia con Caronte al timonel, es la parca que apareció un día en las ardientes arenas de la Etiopía del Cantar de los Cantares.</p>
<p>Es el Libro de los Reyes, texto paradigmático de sus siete Biblias, ¿A qué hora la muerte duerme? es una propuesta valedera en un momento y una época, en que  se ha devaluado el lenguaje místico que sondea la muerte y los avatares de esa quimera que damos en llamar vida. Los cantos de Pereira Meléndez, no son una Elegía, ni un Salmo, ni un Epigrama, son todos los géneros en una estructura de Palimpsesto. No hay arreglo con la realidad, ni retaliaciones odiosas sedientas de sangre, solo es lenguaje. Cuando hay una segunda intención a través del verso, dejamos  de existir, y por lo tanto no parece la muerte como tabla niveladora de estas suertes de existencia.</p>
<p>Con Leonardo Pereira Meléndez, el lenguaje es una excusa para vaciar lo complejo de nuestra mediación entre el cerrado universo de la mecánica celeste de Pascal y nuestra neurosis; ganando espacio nuestras especulaciones sobre la realidad, cosa que nos reconforta a plenitud ante un decorado derrotista y perdidoso, que solo ve la entropía como fórmula de desenlace.</p>
<p>Abril de 2009.</p>
<p>Autor: JUANDEMARO QUERALES</p>
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