Andaba yo solo soltando alguna que otra carcajada al aire por las negras calles de la aldea, todavía con los recuerdos en mi cabeza de las muescas y chistes malos de los borrachos y de Simón, el mesonero, que sin probar ni gota de licor alguno, resopla gracietas, dimes y diretes deste lugar y sus contornos como si el aire que respirara los trajera flotando embriagándole. El mesonero, cual flauta al viento, los interpreta para regocijo de quien lo escucha. Sabe Dios que si no fuese por él y su lengua llena de gracia para contar historias, nadie frecuentaría su casa. Un fuego que calienta lo tiene cualquiera en la propia, que si es chico pues se arrima uno más y yastá. Su mujer, más fea no hay en toda la comarca que la mesonera. Abigail le puso su padre, llevándole la contra al cielo, porque tanto despropósito en una misma criatura tuvo que verse desde su nacimiento. Bruta y sin modales a la par que su belleza,que si fuera de otro modo desentonaría como si un tambor sonara a guitarra. Y va el Simón y le pone al mesón “La Bella” ¡¡arreglaos van él y su suegro en eso de decir la verdad!! Ahora eso sí trabajadora y limpia como ella sola y una larga prole de cuatro hijos y seis hijas que le ha dado, asegurádole una buena vejez al hombre. Del vino mejor no hablar, solo decir que lo mezcla y acompaña con algo de comer porque de otra manera ni el borracho más borracho se lo cataría siquiera. Pero es que tiene una gracia el bufón, que merece los dineros que cobra por el agua sucia que contienen sus tinajas. Con toda la estampa del mesón en la cabeza, escuché alboroto de gentes con prestos pasos y fuertes golpes llamando a las puertas de las casas de lo alto de la cuesta que lleva a mi casa. Se me quitó la alegría que llevaba en el corazón fruto del vino. Me agaché detrás del pilarillo de la fuente de lo hondo de mi calle. Desde allí pude oir llorar de niños chicos. Donde antes había regocigo, ahora el miedo y la turbación no le dejaban sitio. El corazón quiereseme salir por la boca. Hace tres meses, el único Dios de esta tierra me había concedido la bendición de un hijo. Mi compañera y yo lo deseábamos con toda el alma desde el día que nos desposamos, tres años hace ya. Es entonces cuando creyendo adivinar el llanto de mi crio, salgo ha correr cuesta arriba pegandome patadas en el culo. Los dos primeros soldados están en lo suyo y con el jaleo no me ven siquiera. Otros están en casa de mis vecinos, siempre de dos en dos, sabiendo que si fueran solos el valor se les iría patas a abajo a los muy canallas. Ya pueden sentirse seguros, con sus armas y la Venia Real, de avasallar a la buena gente. En esto que llego a mi casa y la puerta está abierta de par en par. En el interior, Sara llora y grita mientras un binomio del rey intentan arrebatar a Samuel de entre sus brazos. Entro cogiendo la azada y con golpes certeros en ambas cabezas, se las reviento sin darles tiempo a desenvainar sus espadas. Uno de ellos sigue moviendose como las bichas después de muerto. Con un fuerte golpe por detrás en la sesera, una rata de dos patas, me dejan sin conocimiento. A mi mujer aterrada con lágrimas en los ojos y mi hijo llorando en sus brazos es mi último recuerdo. Las canas me cubren la cabeza, pues ya hace treinta años de eso. Demasiadas noches en vela dura ya mi tormento. A mi niño lo pasaron a espada como a todos los que aquella noche raptaron. Mi mujer murió de pena al año y medio. Que crimen cometieron ¡¡Malditos!! . A Dios le pido solo la oportunidad de cobrarme sus vidas al que nos hizo esto. Y aunque las cadenas sean gruesas y los barrotes de esta celda recios, me dará lo que pido. Un solo momento junto al rey teniendo una espada en mi mano. Hoy han dicho que me conceden mi libertad; el pueblo, a una, lo ha pedido. Van a matar por mi a un tal Jesús, bendito santo. Mañana podré dormir en paz con mis padres, el eterno letargo. Esta noche ¡¡TE MATARÉ HERODES!! te lo jura… BARRABÁS.
This post was submitted by gustavo lozano.

Añadir a Del.Icio.Us


Comentarios de “Aquella Noche”
Aun no se han realizado comentarios.