Humor, Relato

Anécdotas dela Guardia Civil – “El caimán”

Por G3r, en 25 de agosto de 2009

Con una sonrisa en la cara, y con alguna lágrima provocada por la risa, mis compañeros me cuentan que, en el puesto donde actualmente presto servicio, había un caimán, ya en la reserva, cuyas actuaciones fácilmente se convertían en anécdotas por su particular forma de afrontarlas. Este simpático señor, al que conocí personalmente pues cesó en el puesto justo una semana antes de que yo llegara; prestando un servicio de puertas, recibe una llamada telefónica en la que se le da una información que, como era de esperar, interpretó a su manera. Tras una conversación con el comunicante, llega a la conclusión de que en el puerto de la localidad, había un “barco de puros”, un barco lleno de puros, por lo que no le prestó demasiada importancia.

Sin embargo, la cosa comenzaba a complicarse. Recibe una llamada del Brigada Comandante de Puesto que, lejos del centro oficial, había recibido la noticia de un barco en su demarcación y quería llamar al cuartel para ver si sabían algo. La respuesta de este singular personaje fue que efectivamente teníamos en el puerto un barco lleno de puros, que sería de cualquier empresa de tabacos que vendría a la ciudad a descargar. Aliviado, el Brigada cuelga el teléfono. Y más aliviado aún, el Guardia de puertas recibe otra llamada minutos después comprobando que en esta ocasión se trataba del Alférez de la Compañía. Misma cuestión. Nuevamente, solventa la papeleta afirmando que había un barco lleno de puros, añadiendo que sería cualquier “boda a la que le traen puros o yo que sé…”. Aliviado también, el oficial cuelga el teléfono.

Ni las sirenas de los bomberos al pasar cerca del cuartel, ni las llamadas de sus superiores preguntando por un barco, ni la posterior llamada de un ciudadano alertando acerca de un barco; hicieron que este caimán se percatara de la situación, y es que poco puedes hacer cuando entiendes que hay un barco lleno de puros en vez de, como realmente le comunicaron, hay un “barco en apuros”.

Afortunadamente, la cosa no pasó a mayores y la embarcación pudo ser socorrida tanto por los bomberos como por la patrulla que, casualmente, pasaba por la zona y divisó la situación. Lo curioso de todo es que, la patrulla, al llamar al puesto y hablar con el gran Guardia de Puertas acerca del barco al que habían estado prestando auxilio, éste aún se mantenía en sus trece afirmando a los guardias que estaban equivocados, que no era un barco que necesitase apoyo, sino que simplemente estaba cargado de puros.

En otra ocasión, cuenta otro compañero que, en un apostadero delante de un objetivo estratégico, el Guardia objeto de esta historia se quedó, como venía siendo de costumbre, dormido nada más llegar. La situación era la siguiente, el vehículo oficial aparcado en la parte izquierda de la vía, junto a un cruce, al lado de una señal de STOP. Después de más de 45 minutos detenidos y tras escuchar algunos ronquidos, el compañero observa como nuestro homenajeado abre lentamente sus ojos, mira por el cristal de la ventanilla que tenía a su derecha, hace una pequeña reflexión, se vuelve para su compañero y realiza la siguiente afirmación: “por aquí le puedes dar, que no viene nadie”.

Su compañero no lo podía creer, “después de más de 40 minutos parados, roncando como un condenado, se volvía hacia mí y, como si estuviésemos en marcha, me dice que por mi derecha no viene vehículo alguno, que podía proseguir” afirma la afortunada pareja de servicio de aquel día de nuestro agasajado personaje, mientras recuerda la situación y ríe a carcajadas.

Sin embargo, el hecho que más recuerdan sus compañeros, hoy los míos, fue aquel en el que se quedó encerrado en un establecimiento. De paisano, y algo cansado después de un servicio de tarde, nuestro caimán decide ir a un bar a tomar un refrigerio después de un día ajetreado de servicio. En un momento dado, dispone ir al servicio del que, por desgracia para él, ya no salió, quedándose dormido en el mismo, y no pregunten cómo. El caso es que la patrulla de la noche, horas después, recibe una llamada de COS alertando de una alarma que había saltado en un bar de nuestra demarcación por lo que se acercan al mismo para comprobar tal hecho. Para más desgracia de nuestro querido caimán, el Capitán de la Compañía, que andaba muy cerca, decide ir a vigilar a la patrulla y, de camino, echar un vistazo a esa alarma que había saltado.

Cuando el dueño abre la puerta del establecimiento, el resto se lo pueden imaginar. Allí estaba nuestro personaje, perfectamente reconocido tanto por la patrulla como, por desgracia para él, por el Capitán de la Compañía aunque, afortunadamente, conocían su peculiaridad y apenas quedó en algo más que una grandísima anécdota recordada por todos los miembros de este Puesto.

Y nada más, podría contar algunas anécdotas más pero sería redundar por lo que, a buen criterio, creo que lo expuesto es suficiente para que mis lectores se hagan una idea del personaje que durante muchísimos años prestó un singular servicio para la Guardia Civil con innumerables situaciones jocosas y multitud de anécdotas que, ahora, desde la reserva, puede contar a sus afortunados nietos.

MÁS ANÉCDOTAS EN:

http://lamenemerita.blogspot.com/

This post was submitted by G3r.

Comentar | Trackback

Comentarios de “Anécdotas dela Guardia Civil – “El caimán””

Aun no se han realizado comentarios.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  

 

Secciones

Canales

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

© Copyright 2012, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio