Androide paranoico (Fragmento de novela “Apocalipxio” primera página)
Una ciudad silenciosa, que pareciera rendirse ante el ocaso, mientras las multitudes caminan por las calles, todo pareciera desvanecerse ante la sutileza de esta proyección humana de tranquilidad, una sumisa ciudad que se rinde al final del día.
Pisadas que apaciguan el asfalto, mientras aquellos automóviles esperan la luz verde, ningún claxon es oído, parecieran ya estar demasiado cansados para ello, entonces después de aquella desarmada imagen, empieza a caer una llovizna, que después se vuelve una fuerte lluvia.
El bullicio se apodera de la ciudad, la gente empieza a correr, la lluvia golpeando el asfalto, la pisadas que torturan mientras se empiezan escucharse feroces cláxones que parecieran querer devorar a las personas. Todo parece un extraño desorden que se desemboco en unos cuantos minutos, la simpleza de lo complicado. La multitudes se tornan amenazantes a la casa de taxis y de los autobuses.
Desorden, mas desorden, el engrane sigue trabajando, el tiempo corre, cada suceso desencadena otro, intranquilidad, tranquilidad, bullicio, silencio, la gente corre, la gente permanece estática, lluvia, mas lluvia, parece que no se va a detener, no hay media, todo parece desenfrenado y sin razón, el engrane sigue trabajando, mas ruido, mas automóviles en las calles, el engrane sigue trabajando …
… silencio, alguien esta perdido, alguien no pertenece a este desorden que se apodera de los individuos, alguien no siente la lluvia en su piel, alguien no lucha contra la multitud, solo permanece estático, neutral ante ese mundo tan frenético, alguien permanece solo, esta solo, esta perdido, no va a ninguna parte, no necesita llegar a tiempo a algún lugar por que simplemente no tiene a donde ir.
Un cabellos negro empapado cubre la frente del chico, unos ojos cafés, una piel blancuzca, unas manos largas algo temblorosas llevan unos cuantos libros, unas uñas carcomidas, unas cuantas pulseras en su muñeca izquierda que la aprietan al grado de dejarla roja, una mirada tímida y absorbida por la calma y finalmente el uniforme de la secundaria, no es muy alto, quizás de estatura media.
Silencio, el impacto de las gotas de lluvia desgarrando el suelo, solo se escucha eso, golpe tras golpe, casi un ruido infernal, pero es lo único a lo que le presta atención el chico. Permanece quieto, no se mueve de aquella parada de autobús, solo permanece inmóvil, el engrane se detuvo repentinamente, la lluvia se va desvaneciendo poco a poco hasta que solo queda un cielo nublado con cicatrices.
El chico levanta la vista al cielo, las lágrimas mojan sus mejilla, simplemente llora sin razón, o quizás por miles de razones, audio de la escena se enmudece, un cielo claroscuro, enredado en todo el firmamento, una estela de luz, el alumbrado publico se empieza a encender para envolver a la ciudad. Una respiración lenta, aspira, exhala, aspira, exhala, se desvanece, todo parece desvanecerse, la luz se va, todos los sentidos se pierden uno a uno, el chico se desmaya y se impacta contra la acera.
Silencio, todo permanece en absoluto silencio, todos callen, pero es difícil que lo hagan. “El chico se desmayo, hay que llevarlo a un hospital” “Levántenlo” “Parece que solo se golpeo levemente” “Despierta, despierta …”¿Por qué no se callan?
Autor: Travis

