Ancla
Estimada amiga y amigo lector, quiero preguntarte algo; ¿Haz tenido pensamientos o ideas Anclas? Preguntarás de qué se trata eso. Defino “Idea o Pensamiento Ancla” como aquello que te ata a un fondo marino muy profundo o casi superficial. Fondo que no está en un mar real, más bien, en tu propio mar de emociones y sentimientos, anhelos y esperanzas, recuerdos y decepciones. ¿Haz tenido Anclas? Es bastante incómodo andar con un “ancla” acuestas, más todavía si la llevas en tu pensamiento. Un remedio para ésto es tener un cuchillo bien bueno para cortar esa atadura, si es que ella está atada con cuerdas marineras, de esas cuerdas tradicionales. Ahora si esa ancla está unida a nosotros por medio de cadenas, la cosa se vuelve más difícil, pero no deja de ser factible el desprenderse de ella.
¿Sabes? Las anclas son útiles para mantenernos a buen recaudo enciertas zonas marinas. Las corrientes no nos arrastran lejos y tenemos la seguridad de que nuestra posición no cambiará abruptamente.
Mentalmente también nos ayudan. Nos mantienen firmes en ciertos propósitos, porpósitos muy nuestros y que debemos considerar importantes. Claro que muchas veces, esos propósitos se vuelven testarudos, caprichosos y casi imposibles, y es ahí cuando ese “ancla”, más que una ayuda, se transforma en un peso difícil de llevar, arrastrar y también evadir.
¿Cuántas anclas tenemos y llevamos en nuestra vida?
La respuesta requiere una reflexión muy profunda y prolongada, en silencio y en soledad plena debes encontrarla. ¿puedes hacerlo?
Es indudable que para cada cual el desafío es grande. Esas “anclas” que nos atan a un “fondo” de nuestros pensamientos son peligrosas, son una muerte de nuestra libertad.
Ya es tiempo, amiga o amigo, de desatar, cortar o elevar anclas y partir a otros mares, a otros océanos. Las brisas de nuevos tiempos nos llevan hacia allá, las luces de otros puertos nos llaman, vamos, anda, deja esa ancla atrás o eleva ese lastre, tú puedes hacerlo, yo pude y muchos pudieron, por algo escribimos y nos leemos. Tu desafío ahora es, si estás en algo parecido, elevar anclas,date esa orden, tú eres el capitán, tu propio capitán. ¿qué esperas? Vamos, a toda vela, a todo vapor, a toda máquina; nuevas aventuras nos esperan. ¿estás de acuerdo? Sí, claro que lo estás. Las anclas son un estado mental, son un tropiezo, son un eslabón más de una infinita cadena de “taras” y “problemillas” que acumulamos por gusto, por ansiedad. Sé que no es fácil pero una orden es una orden, y el primero en obedecer eres tú mismo, eres tú misma. ¡Atrévete!
Artículos relacionados
- No hay articulos relacionados

