Amor gatuno

Entre mi gata y yo hay un amor felino, porque es ella quien dicta la norma. Solicita arrumacos cuando los necesita y huye si no desea tu compañía, sin remilgos, sin peros, sincera y cruelmente. Haces lo propio, que no se merece otra cosa, la acaricias cuando te place, y la desdeñas con la misma frialdad que ella te ignora. Algunas veces ambos ronroneamos al unísono. Es un amor gatuno, lejos de las sumisiones perrunas que tanto desacreditan, un amor sincero pero sin ataduras, sin reproches, sin posesión, un amor permanentemente solicitado, permanentemente otorgado. Un amor renovado en cada entrega, el amor a uno mismo a través del otro, el único amor.

Childe