Alter Ego
Esta historia narra el proceso de transformación de una persona hasta ser dos personas diferentes en una misma realidad.
Alter Ego
Me atrevo a escribir estas palabras , aún dudando de si hago bien o no, porque siento una necesidad imperativa a sacar lo que llevo dentro. Me gusta escribir. No, miento.
No es una cuestión de mero gusto: me encanta escribir. Pero basta de poemas parnasianos , con afán de asombrar las miradas ingenuas e impresionables. Basta de exprimir hasta la saciedad mi imaginación para crear historias sin fondo, personajes inventados sin vida propia. Basta de jugar a ser escritor de historias inventadas , para deleitar labios (femeninos, sobre todo) rojos y deshonestos. Me atrevo a teclear estas palabras porque creo que ya es hora de escribir una historia para mi. Es una necesidad, me lo pide mi persona. Una parte de mi esta cansada de soñar con la fama y el prestigio de los buenos , y quiere que deje aflore lo que esconde en su interior . Esa parte que casi siempre escondo, tanto en mis poemas como en mis relatos. Esa parte por la que soy conocido como el sensiblero , que escribe historias tristes de amor, poemas que riman aunque no llegan a conmover; y un sin fin de farsas. De mi mente surgen historias llenas de sin sentidos, disparatadas, a veces incluso estúpidas. En sus orígenes , en cuanto se me ocurren ,creo que es la idea más original jamás pensada y me doy prisa en darles color sobre fondo blanco. Sin embargo, cuando ya ha pasado un mes, la vuelvo a leer y me doy cuenta bien de que es una idea tan banal que sería una vergüenza dejar que fuese leída por alguien , bien que alguien ya lo pensó antes e hizo de ella una obra magnánima, bien que está tan mal escrita que sólo podría ser creída por alguien ingenuo y poco crítico. Pero aún así, de vez en cuando , escribo poemas que suenan , y como es habitual con la poesía , tiene bonitas expresiones copiadas de los maestros del género, y a alguno que otro le gusta. Pues bien, hoy pienso escribir lo que realmente siento,¿no dicen que los escritores expresan sus sentimientos a través de sus obras?, yo pienso hacer lo mismo. No lo hago con la intención de que nadie la lea, es sólo un ataque de sensiblería en alguien que nunca es él mismo en su vida real. No sé si me explico, pero es que soy una persona desconocida entre mi entorno. Mi mejor amigo no sabe quién soy realmente; sólo que soy soso, me gusta escribir cursilerías , y en ocasiones parezco buen estudiante. Vivo en una época de aparente transgresión, la sociedad dice cambiar mucho, pero yo no noto nada distinto en mi vida. No sé si será porque no entro en el grupo de las reformas , pero mi vida es una continua represión tras otra. Considero que mi vida empezó cuando por primera vez cogí un bolígrafo para escribir un poema. Era infantil, sin sentido , pero tenía intención de artista. La tinta no valía mucho, pero la ilusión que puse en aquel poema , pastoril, gracioso e infantil valía sin duda mucho más que todo lo que hoy escribo. Más bonito por fuera, aparentemente más maduro y culto; pero sin sentido real para mi. Es una contradicción , pero así me he ido forjando hasta ser el hombre marginado sentimentalmente que hoy soy. Como decía, todo era muy sencillo, fácil, manipulable y porque no decirlo , ¡era tan feliz cuando cogí aquel bolígrafo!. Desde entonces, he ido cambiando conforme han ido transcurriendo los años. Ya en la adolescencia, noté un cambio brusco en mí. Ya no era aquel muchacho alegre y feliz de la vida, no reía tanto como antes, hablaba menos, cambiaba fácilmente de humor, me deprimía a menudo( sin motivo alguno, la mayoría de las veces), lloraba en silencio en mi cama por las noches. Tenía falsos amigos por los que en el fondo no sentía ninguna simpatía , ni mucho menos cariño, me veía obligado a guardar cierta parte de mi personalidad sólo para mí. Esa parte que sentía que me hacía menos que los demás, esa parte que intentaba mostrar –sin lograrlo- en mis escritos. Ya no tenía la misma relación con aquella persona que había estado considerando como un hermano, lo seguía queriendo profundamente, pero ya no era lo mismo. Las cosas habían cambiado, ya no teníamos tantas cosas en común, él ya no se acordaba de mí antes de planear cualquier cosa, ya tenía otra imagen de mi. Él también me quería, lo creo y lo sé. Puesto que en varias ocasiones me di cuenta de que también él añoraba nuestro pasado juntos. En ocasiones venía a buscarme para preguntar lo que me pasaba. A lo que yo respondía con indiferencia : nada tío, nada. Ése era el otro yo, había cambiado tanto que seguramente él se sentiría rechazado por mi y por eso se buscaba otros amigos con los que divertirse y sobrellevar la carga de los estudios. Y por ello , me enfadaba con él, sentía celos de sus nuevos amigos, me sentía cada vez más solo e incluso pensé quitarme la vida. Lo sé , es una tontería, pero fue así. Así, de una manera tan artificial nos fuimos distanciando cada vez más. Lo veía de lejos reírse, lo saludaba fugazmente, y lloraba luego por mi temprana soledad. En ocasiones iba al instituto con la sola intención de darle un abrazo y decirle que lo quería. Lo quería tanto que me inventaba enamoramientos para tener algo de que hablar con él. Se formaba en mí un enorme nudo de amor reprimido ( no podía expresarle lo que realmente sentía, pues éramos dos tíos y los tíos no se decían esas cosas, se podía tener cariño , pero nunca dar rienda suelta a las emociones con un amigo; podía ser mal interpretado), que esperaba con ansiedad motivos tan inusuales como su cumpleaños, un gol o el resultado de un examen para poderle abrazar con pasión. Pero aún así, no tanto como yo hubiera querido. Me había descubierto como alguien diferente en un mundo con reglas fijas e invariables en lo que a comportamiento se trataba. Se podía ser diferente, pero no decirlo ni demostrarlo. Muchas veces reflexionando, me preguntaba si lo que yo sentía por él no era más que amistad; pero nunca pude contestar aquella pregunta. Lo quería como persona, en su forma de reír, de celebrar las cosas, de ser generosos con sus amigos y estar allí siempre que lo llamaras, por tantas cosas, pero no por su físico, no me atraía sexualmente. Me veía obligado a guardar esos sentimientos no exteriorizados dentro de mí aunque me estuviera provocando una depresión tras otra. Me veía obligado a intentar expresar lo que sentía en folios blancos sin culpa de nada. Ellos con su pureza y yo con mi agonía , convivíamos de manera íntima e inseparable. Nacía en mí una nueva forma de vida, la vida mediante las letras. Las primeras palabras fueron simples, sinceras y terapéuticas para mi. Nacía en mi la necesidad imperiosa de estar siempre con un bolígrafo y un papel en mis bolsillos. Se convirtió en una actividad prioritaria sobre todas las demás. Pero, un día, alguien leyó alguno de mis poemas, le gustó y lo fue predicando ante todas las féminas de mi curso. Me piropearon durante toda una semana. Y yo, como ser humano, deje salir mi vanidad. Me creí esas mentiras. Me sentía tan halagado que empecé a escribir para otros. La opinión ajena pasó a ser el fin último de mis poemas. Éstos se fueron transformando en versos artificiales, surgidos de mi intrépida imaginación, en palabras biensonantes, hermosas frases, llenas de mentiras, mentiras que me hacían ser admirado por unos(sobre todo ellas) , y totalmente marginados por otros. Marginado por la mayoría de ellos, pero por lo menos admirado por ellas. Se contentaban con cualquier cosa sin sentido que tuviera alguna rima perfecta. Y yo , sentía por lo menos que le importaba a alguien.
Con esta situación fui creciendo, exprimiendo mi mente y mi recién descubierta imaginación, y viviendo dos realidades muy distintas en mi vida. De cara hacía fuera era Jorge, el de los poemas, el sensiblero, algo tímido y buen estudiante. Y en mi intimidad, era aquel que nunca se sintió querido por nadie, aquel que nunca se había adaptado en ningún sitio, aquel que quería integrarse, sentirse libre y ser el mismo en todas sus facetas y no pudo; aquel no nunca fue él mismo durante todo un día.
Aquél que siempre quiso ser amado por unos amigos inexistentes. Aquel que tenía una manera nueva de amar , aquel que siempre ha admirado y envidiado a las mujeres por su facilidad de expresión.

