Erótico

Al amor salvaje de un cuerpo lésbico, de Héctor Cediel

Por , en 20 de septiembre de 2009

AL AMOR SALVAJE DE UN CUERPO LÉSBICO

Siento pena por la hemofilia despiadada que se ensaña, contra los hijos y las hijas de la naturaleza… y que no son errores absurdos de las manos de Dios… razono lástima por esos amores apasionados y profundamente sinceros, que el fuego de la mirada extraña enturbia con su malicia… infiero piedad por ese amor homosexual o lésbico, que escasamente sobrevive entre sombras y silencios…

Esta carta nace para esos amores inmortales, para esos amoríos eternos que se callan u ocultan, para que “el deshonor” no los mancille o la desgracia no caiga sobre el ser amado. No es fácil vivir sin pensar en cortarse las venas, al descubrir sobre el espejo un cuerpo o un sexo diferente… ¡No existen paraísos encantados ni islitas imaginarias, en este océano de mierda!!! No es fácil arrancarle el amargo al corazón, cuando las miradas inclementes de las mismas familias, los condenan sin la más mínima misericordia: ¡a la oscuridad!!!… a raptar por la vida como alimañas murtes…

Solo un Sol multicolor les promete una primavera a sus oscuros presentimientos… les he visto acariciarse las manos o rozarse el

pelo con una ternura inimaginada… o como cuidan a sus parejas con un celo felino… hasta hoy aquellos que les hicieron pedacitos sus vidas, heredaban el patrimonio de su esfuerzo; a veces fortunas acumuladas con un gran sufrimiento o trabajos forzados… despiadados… y que nunca llegaban ni le podían ofrecer la más mínima protección a sus efebas o efebos amados…

El amor puro es dulce y amable y no debe ser concebido como una tragedia; hay momentos en las relaciones que se gozan en la vida, que se consideran tan hermosas y suficientes, como para vivir de esos recuerdos por el resto de la vida; hay almas y cuerpos que nacen como si hubiesen sido concebidos exclusivamente el uno para el otro, pero se conocen en situaciones absurdas, como si sus caminos en la vida siempre fluyeran en contravía… creo en las almas gemelas y en los amores circunstanciales… creo en la energía atómica del amor que nos permite superar males o tragedias inimaginadas; el dolor siempre pondrá a prueba a nuestros sentimientos y cuando son sinceros, se saldrá siempre avante… todos vivimos con máscaras

y nos confundimos entre el mismo carnaval… entre esas marejadas de hormigas y eunucos…entre fariseos y falsos profetas… y quiméricas religiones… e ilusorios códigos…Jamás me ha interesado ni intentaría desenmascarar las almas, ni esas hermosas sonrisas de algunos amigos y amigas poetas y artistas. Nada es perfecto, ni siquiera la belleza ni la obra de Dios. Envidio los amores que se imponen sobre todo y sobre todos. El amor es el secreto más divino de la vida y de todo lo que nace o florece sobre la tierra; lo antinatural es encarcelar a los sentimientos, acallar los deseos, ahogar esas expresiones de cariño tierno que brotan de los rostros… ¡Siempre los grandes amores, serán inmortales, azules o verdes!!!

No es fácil imaginar a un ser querido sodomizado o sodomizada, empalado o empalada, montado o montada como una bestia por otra bestia; pero cuando se ama: el culo, el pene, la boca o la vagina, se transforman en rosa o en lirio; el fuego se transforma en un viento dulce para navegar y desaparece el amargo del miedo; la separación no es la solución para renegar a los designios de la naturaleza; la excitación que bordea el síncope solo se alcanza cuando el ardor de la pasión y el entusiasmo por el cuerpo deseado y amado, es sincero. Hoy se habla del

“camuflaje o del vivir escondido en el closet” pero no es garantía del poder huir de la voluntad del destino, de ese libreto que todos debemos interpretar en el teatro del absurdo, de ese rostro que es
la verdadera máscara del costal de pecados que habitamos. No es fácil sobrevivir a la mofa ni a la cruel tortura,  de ese despiadado proceso de degradación a la que la “suciedad social”,  somete a esos homosexuales, bisexuales, hermafroditas y tantas variedades o estilos de manifestación o comportamiento, que engendra la naturaleza; no podemos seguir educando para destrozar mentalmente a estas personas u ofreciéndoles como opciones de vida, actividades laborales marginales… tenemos que aprender y fomentar la piedad; esa piedad que el mismo Jesús nos enseñó cuando dijo: “Amaos los unos a los otros…” y cuando abrió los ojos, tuvo que rectificar a gritos: “Así no, así no…¡por Dios!!!! Se que no es fácil perdonar ni olvidar las ofensas o esas grandes injusticias, esos absurdos atropellos, pero hay que hacerlo para que el alma pueda sosegarse y respirar en paz.

No todo es placer y goce; en muchas ocasiones, estas pueden conducir como cualquier vicio hasta la catástrofe y la carne es un vicio capital; el celo homosexual es despiadado, brutal y

violentamente impío; no hay mula más ciega, que una bestia encachorrada; el amor obsesivo no concibe los sentimientos, sin poseer al cuerpo y el alma de su amante; el amor no es demoníaco, pero sus garras si lo son; el amor es un insaciable vampiro… solo otro amor es capaz de lograr un rescate exitoso; podemos jurar cientos de veces que no se volverá a ver a ese ser amado y odiado a la vez, pero el diablo es un artista en el camuflaje de sus tentaciones; siempre justificaremos a la tristeza o a la soledad, como culpables de la renuncia a nuestros juramentos y buenos propósitos; siempre creemos que las parejas son únicas y que es o será imposible encontrar otro u otra amante; nada encacorra más, que una prohibición sin argumentos; los amores obsesivos son ciegos y solo el sosiego acude de nuevo, cuando se logra el obstinado reencuentro. El amor y el desamor, son los estados ideales para darle ritmo o dinamismo a las creaciones artísticas y solo el enamoramiento es capaz de rehacer una vida por arruinada que se encuentre; nada restaura más que un apasionado beso… el amor homosexual y todos los amores viven entre el cielo y el infierno, por culpa de sus intensidades, de esos absurdos voltajes apasionados entre los que oscilan; sin amor, la vida para nadie tiene sentido y la naturaleza del hombre no es para comportarse ni actuar como un

autista, frente a la naturaleza de su destino, por absurda que sea. A veces pienso que el amor es bipolar, cuando se torna medio holgazán o facilista; por eso es fácil caer en el alcoholismo, la prostitución decente o esos cambios de pareja, sin razón ni sentido; en ese alcoholismo, comportamientos maníacos o  en esos profundos abismos depresivos; a devorar obsesivamente para deformarse inconcientemente y no ser más atractivo o atractiva para nadie, nunca más en la vida. Vivir es morir gota a gota en cada suspiro… sangrando con pasión, hasta exhalar el último suspiro.

Pongo esta carta en el buzón céfiro de las tempestades, para que navegue sobre las olas de ese océano WEB y desmartille a la pólvora asesina de muchos sueños…

Héctor “El Perro Vagabundo” Cediel
2008-05-01
hectorcediel@gmail.com  hcediel1@hotmail.com

Comentar | Trackback

Comentarios de “Al amor salvaje de un cuerpo lésbico, de Héctor Cediel”

Aun no se han realizado comentarios.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  

 

Secciones

Canales

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

© Copyright 2012, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio