A UNA AMANTE DE LA MUERTE
No me hables de la muerte, como si no pasara nada por tu mente. Quiero que el miedo se aleje de las tentadoras llamas, del vacío que te convida a saltar como un águila a la profundidad abismo; o como las pastillas que te susurran que te embriagues con unos whiskys en cóctel con ellas, para adormilarte con una sonrisa y caminar sobre la piel, de ese inmenso mar, del que vives enamorada. No mires a la vida, como un día o una noche, gris y triste, paramosa y gélida…¡Aguarda hasta el verano; deja que sienta, tu piel desnuda: al Sol y a la brisa; permítele a tu corazón, gozar de la vida; como una rosa, cuando se abre de par en par y deja a su sexo, a merced de las libaciones del destino…Piensa que los cuerpos de los amantes, son circunstanciales y no el umbral, de la infelicidad o del hastío; ofréndale al amor, sin máscaras tu inocencia; truécala por una felicidad y un gozo infinito, sin enmendaduras ni temores, por culpa de la sombra diabólica, del mítico infierno. No te asustes si la vida te acosa, como una tractomula atropelladora o te persigue, como un diabólico tren bala, enloquecido o sin frenos…nunca olvides, que la mayoría de las veces, basta con dar un paso, para hacerle el quite a la muerte y seguir sin mayores desasosiegos, nuestras vidas. Así todo lo veamos, tenebrosamente oscuro; la mayoría de las veces, basta con aguardar un par de horas, para disfrutar con pasión, de unos radiantes y ardientes días, como en esos primaverales veranos, en los que el amor nos sonríe con generosidad…observa, a esa neblina absurda…como la necedad de una sábana, que te priva del disfrutar de un hermoso paisaje. No rebusques en tu memoria, con una actitud casi morbosa, lo que te hace daño; ¿Para qué te maltratas? ¿Para qué laceras, tu alma? No bebas más, del agua turbia; sacia tu sed, en las aguas cristalinas, de las quebradas de la vida…camina por los senderos de las montañas o por la orilla de un lago; si no tienes acceso, a la magia del mar…
Regálale al tiempo, una oportunidad; para que te puedan cicatrizar, bien las heridas. Si deseas volar, deja sanar tus alas y recupera las fuerzas necesarias, para resistir las embestidas del viento. No eres la primera, ni la última víctima, de esos amoríos despiadados y carniceros; deja que se calme la tormenta y regresen a la somnolencia serena, las aguas huracanadas o esas tormentas de arena, que nos borran las huellas de los senderos seguros…
Ignora a las palabras necias, de esos fantasmas nigrománticos. ¿Sabes que descubrí, que la mejor terapia es la poesía? Una hoja en blanco, siempre me ha escuchado con paciencia; jamás me ha pasado, una de esas absurdas cuentas, por honorarios profesionales; para ellas, nunca he sido un código. Escribe, o simplemente, quítate esa absurda careta y desnúdate de corazón; exprésale todo lo que deseas y piensas, a la persona que te gusta y te mueve el piso, como si estuvieras cruzando por un puente colgante; sea quién sea, ignora las miradas y los comentarios necios; recuerda que por mucho: ¡Saldrá corriendo, como alma perseguida por el demonio y se perderá para siempre ese espantado miserable!…entonces confirmarás: que no te merecía, ni era lo que esperabas…
Aprende a escuchar a tu alma; a esa voz interna, que jamás te miente. Aprende a complacerte, con la soledad. La soledad y la noche, son bisexuales o hermafroditas, quizás; gozan de ese delicioso sabor, de un venenoso vino y del poder secreto de la desinhibición, de los tragos fuertes. No escuches a todas las voces, porque también vagan por ahí, almas en pena, amargadas, laceradas por el engaño y confundidas por ese sentimiento de culpa, que persiguen a los a los perdidos…algunas se resisten a bajar solas al infierno; por eso, hay días más oscuros que muchas noches y noches más iluminadas, que el mismo sol.
No te deprimas, porque la depresión, es tan peligrosa como un revolver o un frasco de pastillas. No le temas a la muerte, porque es el máximo descanso; así sea la recompensa más merecida, para muchos por sus esfuerzos; deja que el destino viva completos, cada uno de sus ciclos. La felicidad no se encuentra, en los falsos paraísos, ni en lo mundano, ni en las personas…ni en esos absurdos espejismos, que nos enceguecen y nos esclavizan, como dóciles ovejas, hormigas…así suene, a un desatinado raciocinio: La felicidad no se encuentra, siquiera en la felicidad…ella solo es, un estado emocional del alma; el fruto o producto, de nuestras actitudes. Ignora la necedad, de las voces de la fatalidad. Sé que los amantes de la palabra, somos crueles o despiadados, con nosotros mismos; somos felices, alcanzando cumbres imposibles o descendiendo, hasta el culo de los infiernos. No desperdiciemos las oportunidades, que nos ofrece la vida, la mayoría de las veces con generosidad. Creamos en el amor. Ama y enamórate, cuantas veces lo desees. Creo que el amor más un buen sexo: es la fórmula perfecta, de la felicidad. Ama y déjate amar; pero nunca olvides: Ignora siempre a la muerte, cuando te hable…
Solo recordamos como realidades, a nuestras fatalidades. ¿Por qué no haces un inventario, de los momentos felices de tu vida? ¿Por qué no piensas en las fantasías, que podrías o has deseado realizar; y que aún, no te has atrevido, a vivirlas? Deja que la magia, de los nuevos sueños: te anclen de nuevo, a la vida. Para los sentimentales, para las personas románticas, es natural el enamorarnos, de la agorera muerte; es fácil dejarnos seducir, por el cuerpo tentador de la parca y el brillo onix de sus ojos o la belleza de sus pezones. La muerte siempre se camufla, con hermosos disfraces. No es imposible, aprender a convivir con ella. Recuerda que la tristeza, es la constante que le da a los versos, ese tono fantástico de melancolía. No creo en la felicidad, que ofrecen los amores caprichosos, los obsesivos o enfermizos, ya que la posesión asfixia y conduce al desencanto. Sé que el verdadero amor, nos demanda con pasión, un misticismo profundo y una entrega total; es degustar a la tristeza, como si fuera, el mejor de los vinos y… ¡disfrutarla! ¡Vivirla con demencia e intensidad! como al cuerpo de ese gran amor de nuestras vidas y que se muere entre nuestros brazos, a medida que vivimos, nuestra historia o aventura…
El Amor, siempre será: Vida y Muerte.
Héctor “El Perro Vagabundo” Cediel
hectorcediel@gmail.com hcediel1@hotmail.com
2008-02-16

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