Entradas de octubre de 2009

Relato

Todo sobre la historia de la prostitución contraria al de la v. maria

Por , en 2 de octubre de 2009

Queridos lectores,
Mi nomnbre es Tia Maria Ala-Kärsälä “Astrid”. No tengo lugar de nacimiento, buéno, elEdén, lo único en principio de todo junto a Adán, del todo.,…Me presento,Soy la primera mujer del mundo, del todo,es decir Diós/a. En esta vida, ( digo esta porque he tenido muchas vidas desde el principio de la historia del ser existente y maravilloso, como son mis hombres,,,) Primero nací yo de la nada para ser todo y nada , de la nada nombré el olvido a serlo y me convertí así en Diosa existencial primera hembra del mundo del todo.en sólo cinco segundo y cuarto y dos milesimas creeé el Universo y aterrizé en el Edénm más tarde llegaría Adán, yo fuy Eva ( Astrid,-nombre adjetivo de la primera mujer del mundo para mi by Astrid 2, paradoja)
Con Adán bien,yo le contaba temas como que acababa de crear el universo, mi sistema de dominio absoluto y mi magia divina….le conté que yo si los tnía, él no y debía ser así del todo porque si no se desarrollaba la teoria de la locura, él me cojió celos provocados por mí tb, le dije de dominar una noche mis poderes al yo kedarme dormida….sí, los tuvo pero fatal, me negué a todo del todo de sus peticiones, es imposible ke deje de dominar del todo como reina que soy,. o eso me quiero creer porque para mí todo es posible. Tengo ke tener cuidado, todo lo ke m eimagino es verdad, todo menos una cosa , lo juré: dejar mi dominio de Diósa todopoderosa a otro ser.
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Relato, Terror

Terrorifico vol. 1: fantasmas

Por Jorge Aguilar, en 1 de octubre de 2009

Terrorífico

Fantasmas

Lo desconocido

Me llamo Oscar, y voy a contar una cosa que nos paso a mí, y a un par de amigos míos.
Esta historia no es como las demás, que solo buscan dejarte con el miedo en el cuerpo.
Tenemos grabaciones en el móvil, alguna que otra foto, etc…

Esto ocurrió un fin de semana que se presentaba perfecto; discotecas, alcohol, chicas…
Era viernes por la noche y mis padres no se encontraban en casa, ni lo estarían en todo el fin de semana.
Estaba viendo la televisión, y poco a poco estaba acabando con mi paciencia. Decidí cojer el teléfono y llamar a un amigo, o quizás un par. –Cuantos mas, mejor nos lo pasaremos-
Con la libertad de estar solo en casa, coji el teléfono y llame a un par de amigos, para invitarlos a pasar un fin de semana en mi casa.
Hice cinco o seis llamadas. –Tengo que decir que en dos de ellas marque un número erróneo-
Dos de mis mejores amigos aceptaron mi invitación y vinieron a mi casa. -Es una casa apartada de la ciudad-.
Picaron a la puerta. Decidí apagar la televisión, ya que me estaba aburriendo. Abrí la puerta y los recibí.
Pasamos todos tres juntos al comedor, y me di cuenta de que la televisión seguía encendida. Yo estaba seguro que la apague antes de recibir a mis colegas. –Aun así no le di mayor importancia-
Como jóvenes que somos, nos pusimos a ver la tele y beber como hacemos normalmente, aprovechando la ausencia de nuestros padres en casa. Nos lo estábamos pasando de lo mejor.
Risas, críticas a los programas que echaban por la tele etc…Pero de repente, escuchemos un fuerte golpe, venia de arriba.
Toni dijo que no era nada, que el viento probablemente habría abierto una ventana mal encajada.
Se hacia cada vez mas tarde, y nosotros continuábamos a lo nuestro, bebiendo, riéndonos y esas cosas.
Empezaron a retransmitir un programa de efectos paranormales, la hora es indicada para que los niños no la puedan ver. Empezaron haciendo un reportaje en un cementerio. Apaguemos la tele, ya que esos temas, no nos interesaban.
Porque lo quitáis, tenéis miedo o que? –Vaciló Ivan-.
Ivan era el típico estudiante, bien plantado, que se hacia el valiente cuando estaba entre amigos. Pero que todos sabían que cuando esta solo, es un rilado.
Volvimos a encender la tele, para demostrar al estupido de Ivan, que ese programa no nos afectaba ni la mas mínima. Namas volver a poner el canal, pudimos ver la imagen, una sombra en un cementerio. Suponíamos que era de un reportaje.
Porque no vamos nosotros a dar una vuelta al cementerio? –dijo Ivan, disimulando su miedo en un gesto muy atrevido-
Toni y yo al compás afirmamos esa pregunta. Cojimos ropa de abrigo, pues en una noche como esta, debíamos ir abrigados. También nos llevamos encima todo tipo de utensilios, móviles, linternas y como no una pequeña cámara digital.
Salimos de casa preparados para vivir una experiencia –brutal-. Me asseguré de cerrar la puerta con la llave.
Nos encaminamos al cementerio de nuestro municipio, no quedava muy lejos de mi casa.
Ivamos comentando nuestras cosas, Ivan iva entre Toni y yo –supongo que seria, para demostrarnos que es un valiente-.
Lleguemos a la puerta del cementerio. Havia una ligera brisa.
Intentemos abrir la puerta, y nos llevamos un susto. La puerta estaba oxidada, seguramente del tempo en que a estado inutilizada.
Con un terrible esfuerzo, conseguimos desplazar la puerta lo suficiente como para colarnos en el cementerio. Una vez dentro, encendimos nuestras linternas, y procuramos no hacer mucho ruido.
E tíos, no es bueno perturbar las almas de los difuntos –dijo Ivan en una voz apagada-
Toni y yo nos echemos a reír, y tratamos de calmarlo. Le convencimos de que no ariamos nada malo, y que no pasaría nada.
Caminábamos poco a poco, alumbrando con las linternas cada centímetro que íbamos avanzando. De repente, el viento empezó a soplar con fuerza, y como es de esperar, los ramos de flores depositados en los panteones de los difuntos, hacían un ruido de lo más espantoso.
La cosa se estaba poniendo fea, teníamos mucho miedo, para que negarlo?
Seguíamos avanzando, alumbrando todo lo que dejábamos atrás, mayormente tumbas.
De repente algo me agarro fuertemente, y no tarde en darme la vuelta –Afortunadamente era Toni-
Me susurro que vio algo brillante en medio de la oscuridad, y que sentía miedo dentro del cementerio. –Me lo dijo al oído, por tal de que Ivan no se asustase más-
Lo dejamos correr, pensamos que fue una imaginación producida por el pánico.
Pero poco después, sucedió lo mismo. Entonces no perdimos ni un momento y fuimos a donde afirmo ver algo brillante.
Lleguemos a un campo, de escasos metros, donde en medio havia una pequeña habitación con una tumba dentro. Teníamos mucho miedo, parecía una toma de película, pero desafortunadamente era real.
Volvimos a sentir un ruido dentro de esa misteriosa sala, Ivan no aguantaba más, si seguía de brazos cruzados contemplando el recinto, le podría dar un ataque al corazón. Cuando nos dimos cuenta Ivan ya havia entrado en el recinto.
Toni y yo no teníamos el valor que Ivan venció en una décima de segundo. Estábamos nerviosos, no nos dimos cuenta de que nuestro amigo entro allí adentro.
Empecemos a gritar-le, en cuanto saliera de allí nos iríamos, dejaríamos el cementerio y volveríamos a mi casa.
Pero Ivan no respondía, la angustia se aferró de Toni y de mi –no teníamos ni idea de que le pasaba a Ivan-
Volvimos a sentir un fuerte ruido que procedía de allí adentro. Le dije a Toni que me esperase, que le podía estar pasando algo a nuestro amigo, y que yo iva a entrar. Antes de entrar le advertí que no dejara de alumbrarme con la linterna.
Me decidí, comencé a caminar hacia la obertura de la pequeña habitación, la luz de la linterna me quitaba un poco el miedo, pero no todo. Estaba a unos escasos metros de la puerta, cuando vi una sombra en el suelo. Avise a Toni, yo sabia que algo malo le pasaba a mi amigo.
Entre decidido para buscar a Ivan –debía estar allí, porque entro y no lo vimos salir-
Una vez dentro, el corazón se me acelero al ver a Toni estirado boca arriba, tenia el móvil fuertemente sujeto entre sus manos. Se lo arrebate en un jesto de impotencia y salí corriendo, Toni no tubo que preguntarme nada, se hecho a correr detrás mío.
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Relato, Terror

Un buen día

Por , en 1 de octubre de 2009

El tubular de una rueda era todo lo que su mirada era capaz de abarcar. Hacía ya rato que seguía aquel tubular como si en el mundo no existiera otra cosa. De hecho en aquel momento podía llegar a pensar que no había hecho otra cosa en su vida. Podía sentir en su espalda en incansable golpeteo de las gotas de lluvia, que a pesar del ridículo chubasquero conseguían calarle y hacerle sentir todavía más el frio de aquellas montañas. Se suele decir que llega un momento que estás tan mojado que ya no importa empaparte un poco más. En aquella situación al menos, era falso.
Hacía ya más de dos horas desde que partieron del pintoresco pueblecito donde se encontraba la salida de la prueba. Hace dos horas estaba feliz e ilusionado de participar en su primera carrera como profesional, pero esa sensación hacía tiempo que había desaparecido para dejar paso a otras bien diferentes. Dolor, le dolían las piernas. Le dolían tanto que casi era capaz de sentir cada fibra de sus músculos por separado, estirándose y contrayéndose en una tortuosa repetición, con el único objetivo de no perder de vista ese tubular.
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