Entradas de octubre de 2009

Relato

Michael Jackson, Una gran estrella en el cielo

Por , en 31 de octubre de 2009

:45pm la noticia llegó a mis oidos. Michael jackson había muerto. Fue un golpe de consideración para mi, recuerdo que mis manos marcaban con dificultad la web del periódico para confirmar la trágica noticia. Siempre lo admiré, seguí muy de cerca su historia como la de otros genios del espectáculo como Elvis p, Freddie M, john Lennon entre otros, trate de econtrar puntos en común para hallar patrones y entender el por que de su exito mundial. Llegando a casa busqué desesperadamente información sobre mi estrella Jackson, era de suponer que youtube estaba con dificultades. Logre ver los reportajes de varios canales del mundo y cada vez me sentìa mas afligido, era inevitable cambiar la historìa. Era otra vez mas uno de esos momentos donde uno quisiera retroceder en el tiempo. Fue cuando entonces para alivio de mi corazón escuché una canción de Michael en castellano. Asi es, el rey del pop llegò a grabar en mi lengua madre. Me llené de emoción y me heche en cama a meditar. A los dìas siguientes quize guardar silencio y alejarme de todos, hacerle un tributo a solas en la oscuridad de mi cuarto. Solo su música y yo. Deleitandome de esas canciones que llevaban mensajes de paz y fraternidad. Esos pasos que desafiaban la gravedad, ese uniforme con un peculiar estilo militar.

Seguir leyendo »

This post was submitted by Alexander Almendras.

Comentarios (1)
Cartas

A la muy magnífica señora doña Jerónima Palova de Almogávar, de Garcilaso de la Vega

Por , en 31 de octubre de 2009

(Prólogo a la traducción de El cortesano de Castiglione hecha por Boscán)

Si no oviera sabido antes de agora dónde llega el juyzio de vuestra merced, bastárame para entendello ver que os parecía bien este libro; mas ya estábades tan adelante en mi opinión que pareciéndome este libro bien hasta agora por muchas causas, la principal por donde agora me lo parece es porque le havéys aprobado de tal manera que podemos decir que le avéys hecho, pues por vuestra causa le alcanzamos a tener en lengua que le entendemos. Porque, no solamnte no pensé poder acabar con Boscán que le traduxese, mas nunca me osé poner en dezírselo, según le veya siempre aborrecerse con los que romançan libros, aunque él a esto no lo llama romançar, ni yo tampoco, mas aunque lo fuera creo que no se escusara dello mandándolo vuestra merced.

Estoy muy satisfecho de mí, porque antes que el libro viniesse a vuestras manos ya yo le tenía en tanto como entonces devía; porque si agora, después que os parece bien, empeçara a conocelle, creyera que me llevara el juyzio de viestra opinión. pero ya no ay que sospechar en esto sino, tener por cierto que es libro que merece andar en vuestras manos para que luego se le parezca dónde anduvo y pueda después andar por el mundo sin peligro; porque una de las cosas de que mayor necessidad ay doquiera que ay hombres y damas principales es de hazer, no solamente todas las cosas qu en aquella su manera de bivir acrecientan el punto y el valor de las personas, mas aun detodas las que pueden abaxalle; lo uno y lo otro se trata en este libro tan sabia y tan cortesanamente que no me parece que ay que desear en él, sino vello cumplido todo en algún hombre, y también iba a decir en alguna dama, sino me acordara que estávades en el mundo para pedirme cuenta de las palabras ociosas.
Seguir leyendo »

Comentarios (0)
Cartas

“Señor Boscán, quien tanto gusto tiene” de Garcilaso de la Vega

Por , en 30 de octubre de 2009

Señor Boscán, quien tanto gusto tiene

Señor Boscán, quien tanto gusto tiene
de daros cuenta de los pensamientos,
hasta las cosas que no tienen nombre,
no le podrá faltar con vos materia,
ni será menester buscar estilo
presto, distinto d’ornamento puro
tal cual a culta epístola conviene.
Entre muy grandes bienes que consigo
el amistad perfeta nos concede
es aqueste descuido suelto y puro,
lejos de la curiosa pesadumbre;
y así, d’aquesta libertad gozando,
digo que vine, cuanto a lo primero,
tan sano como aquel que en doce días
lo que sólo veréis ha caminado
cuando el fin de la carta os lo mostrare.
Alargo y suelto a su placer la rienda,
mucho más que al caballo, al pensamiento,
y llévame a las veces por camino
tan dulce y agradable que me hace
olvidar el trabajo del pasado;
otras me lleva por tan duros pasos
que con la fuerza del afán presente
también de los pasados se me olvida;
a veces sigo un agradable medio
honesto y reposado, en que’l discurso
del gusto y del ingenio se ejercita.
Iba pensando y discurriendo un día
a cuántos bienes alargó la mano
el que del amistad mostró el camino,
y luego vos, del amistad enjemplo,
os me ofrecéis en estos pensamientos,
y con vos a lo menos me acontece
una gran cosa, al parecer estraña,
y porque lo sepáis en pocos versos,
es que, considerando los provechos,
las honras y los gustos que me vienen
desta vuestra amistad, que en tanto tengo,
ninguna cosa en mayor precio estimo
ni me hace gustar del dulce estado
tanto como el amor de parte mía.
Éste comigo tiene tanta fuerza
que, sabiendo muy bien las otras partes
del amistad y la estrecheza nuestra
con solo aquéste el alma se enternece;
y sé que otramente me aprovecha
el deleite, que suele ser pospuesto
a las útiles cosas y a las graves.
Llévame a escudriñar la causa desto
ver contino tan recio en mí el efeto,
y hallo que’l provecho, el ornamento,
el gusto y el placer que se me sigue
del vínculo d’amor, que nuestro genio
enredó sobre nuestros corazones,
son cosas que de mí no salen fuera,
y en mí el provecho solo se convierte.
Mas el amor, de donde por ventura
nacen todas las cosas, si hay alguna,
que a vuestra utilidad y gusto miren,
es gran razón que ya en mayor estima
tenido sea de mí que todo el resto,
cuanto más generosa y alta parte
es el hacer el bien que el recebille;
así que amando me deleito, y hallo
que no es locura este deleite mio.
¡Oh cuán corrido estoy y arrepentido
de haberos alabado el tratamiento
del camino de Francia y las posadas!
Corrido de que ya por mentiroso
con razón me ternéis; arrepentido
de haber perdido tiempo en alabaros
cosa tan digna ya de vituperio,
donde no hallaréis sino mentiras,
vinos acedos, camareras feas,
varletes codiciosos, malas postas,
gran paga, poco argén, largo camino;
llegar al fin a Nápoles, no habiendo
dejado allá enterrado algún tesoro,
salvo si no decís que’s enterrado
lo que nunca se halla ni se tiene.
A mi señor Durall estrechamente
abrazá de mi parte, si pudierdes.
Doce del mes d’otubre, de la tierra
do nació el claro fuego del Petrarca
y donde están del fuego las cenizas.

Comentarios (0)
Narrativa, Relato

Una vida sin Esperanza

Por , en 30 de octubre de 2009

La encontraron muerta en su cama, su rostro transmitía una pena tan grande que con solo verlo uno se transportaba a aquél lugar donde yacen los mas tristes recuerdos. Su rostro aún sostenía la gran tristeza que la había embargado en los últimos meses de su vida. Nadie se podía explicar su muerte, unos decían: ella es la loca que murió de pena, otros decían que padecía de una grave enfermedad que ella prefería mantener en secreto. Pero en realidad, ¿qué le sucedió a Esperanza?
Aunque llevaba un nombre alentador, el aliento y las fuerzas habían decidido ausentarse sin avisar. Ella no era así, en su rostro nunca faltaba una sonrisa y una buena broma para hacer ameno el momento. Con esto no digo que haya sido la mujer más feliz de toda, su vida tuvo problemas y bajoneadas como toda vida. Pero lo que casi nunca le faltaba era chispa, parecía ella tenía la magia para transformar lo trágico en una nada. Digo parecía porque eso era lo que muchos creíamos, se veía en ella un ejemplo de optimismo. Todo transcurría normalmente, pero cada vez a Esperanza se le veía menos. Como todos estábamos en nuestras cosas suponíamos que el trabajo la tenía muy ocupada o que quizá andaba de viaje. Uno de sus vecinos la encontró saliendo de su casa con grandes maletas, ella de un modo muy amable le comentó que se mudaba de ciudad por un tiempo por motivos de trabajo. Además un par d amigos cercanos a ella decían que le iba muy bien en su nuevo trabajo. Aún así yo sentía que algo raro le ocurría. Ella se había mudado de ciudad no por el trabajo sino en busca de emoción en su vida, de un sentido. Y no hablo de un simple cambio de rutina y de esa búsqueda de aventuras que con los años se coleccionarán en ese álbum llamado vid, me refiero a algo mucho más profundo.
Seguir leyendo »

This post was submitted by Arlette Salazar .

Comentarios (0)
Cartas

Al Emperador Carlos V, de Garcilaso de la Vega

Por , en 29 de octubre de 2009

Al Emperador Carlos V

S.C.C.M.

La orden que el Príncipe a dado en el caminar de la gente es que se dembarquen en Baya o en Saona y de allí tomen el camino la vía de Alexandría y paren en medio de desta ciudad y de Alexandría lo cual se pone luego en obra y yo me parto delante para tener proueydo lo necesario en Saona.

El capitán Sabajosa va a lo que el príncipe y el embaxador escriven; la gente que viene según todos afirmanes muy buena. Nuestro Señor la Sacra persona de Vuestra Magestad guarde con acrecentamiento de nuevos Reynos y señoríos. De Génova XX de mayo de 1536.

S.C.C.M.

Criado de V. S. M.

GARCILASSO

Comentarios (0)
Narrativa, Relato

Isabela y si la historia se detiene aqui

Por Samaria Go, en 29 de octubre de 2009

En los anales de la historia
las mas preciadas horas de felicidad,
los momentos tan escasos y breves que
tuvimos se repiten como flashes en
mi cabeza….

Esa sonrisa conmovedora
Ese calido y sutil beso
Ese dulce despertar…

Mentiras que oscilaron como buitres
en espera de que caigamos, se lleno
de misterio no pudiste ver la verdad
cegando al corazon , y bajo mi pluma
se sostiene una unica verdad

Que repito en mi cabeza ese tibio amanecer
esa luna que bajo el cristal atravesaba la
habitacion y que no regresara…
Y sera en los brazos de alguien mas

Hoy tu recuerdo me detiene para escribirte
a ti..

Te veo en mi mente,
Te detengo…
Te sujeto a mi te cubro con mi piel
y mi historia se detiene aqui….

Y una lagrima corre por mi rostro
llamandote cobarde le apostaste a la razon
y yo al corazon…

Un silencio conmovedor
No te atreviste a ver mas aya de ruido de
los demas, tenias tanto miedo …

Y me voy con el viento
con el murmullo de un eco que se deja de oir
con el tiempo…
Me voy a ser parte del olvido
aya donde el hubiera no existe
donde las lamentaciones se evaporan en silencios
Y nada mas…

Para ti…
porque aveces solo vemos lo que queremos ver, y no
nos atrevemos a ver mas aya ..

This post was submitted by Samaria Go.

Comentarios (0)
Cartas

A Seripando, de Garcilaso de la Vega

Por , en 28 de octubre de 2009

Carta al Cardenal Girolamo Seripando (1493-1563)

SEÑOR:

No espere vuestra paternidad un proemio de disculpas por no averos escrito hasta agora, que una de las cosas en que tengo hecha esperiencia del Amor que ay entre nosotros es parecerme que no puedo ofender a vuestra paternidad en cosa de las que hago, aunque sea tan mala como aver dexado de escrviros tantos días; esta seguridad es tan rara en las amistades como lo son las partes vuestras que fueron causa de nuestra amistad. Yo estoy bueno de salud y estaríalo de todas las otras cosas, si tuviesse enemigos que valiessen más o que valiessen menos, mas el no valer mucho les haze que me dañen no como cavalleros, y el no ser en todo poco haze que le suceda parte de lo que procuran; mas con todo esto lloran más veces al día que ríen. El papa a hecho su oficio y haze en desear la paz, lo cual será de poco momento si las dificultades que ay en seguir la guerra no le ayudan a pacificar las cosas. Todavía dizen por cierto que pasaremos daquí a ocho días los montes, y estando resolutos en esto, no lo haremos en lo que haremos después de passadod. Esto sólo basta aver dicho a vuestra paternidad et crimine ab uno disce omnes.

De Sevillan, XV de julio MDXXXVI.

Servidor de v.p.

GARCILASSO

Comentarios (0)
Relato

¡SE HA PERDIDO UNA GUAGUA!

Por , en 28 de octubre de 2009

¡SE HA PERDIDO UNA GUAGUA!
………………….

En la zona andina de Argentina —como también en Chile— se llama “Guagua” a los bebitos de meses o a los niños de corta edad, sean éstos nenes o nenas. Es un término calchaquí o quichua incorporado al castellano. No especifica una edad clara ni un sexo determinado. El hábito está tan arraigado que es común oírlo en los noticieros chilenos.

Estando yo de viaje por la Rioja (provincia argentina limítrofe con Chile) y hallándome contemplando ese bello panorama del cerro Famatina nevado en todo su esplendor bajo el intenso sol de altura, mi anfitriona Graciela, quejábase de su marido quien se iba de guitarreadas nocturnas y la dejaba a ella “Cuidando Guaguas”. Fue la primera vez que escuché este término y tuve que adaptarme a él. Aquella pareja tenía tres guaguas. Dos varones y una nena. En un par de años se separaron y el esposo, después de un litigio de derechos civiles, se vino con las tres “guaguas” a Córdoba, de donde él procedía. Como siempre, es raro el comportamiento masculino en lo referente a hijos ¡No se los toquen!
……………………………….

Un tiempo después pasé el período más bello y bucólico de mi vida en Miami (1994-1995). Para todos los que ven en Norteamérica al mundo ultramoderno y anglosajón, yo allí viví en una vieja casa de campo que fuera de un antiguo confederado, entre exquisita gente (cubana y colombiana) de una gran cultura castiza, que me hablaban a diario de Ortega y Gasset y Vargas Vila. Hallábame en medio de una selva tropical, con flores gigantes, diluvios, árboles de mango, inmensas mandarinas muy dulces, jugo de guanábana, tamarindo, guayaba ¡y el exquisito dulce de guayaba en panes!

Seguir leyendo »

This post was submitted by Alejandra Correas Vázquez.

Comentarios (0)
Cuentos

En la cárcel, de Teresa Claramunt

Por , en 27 de octubre de 2009

He padecido tanto, no se si podré coordinar mis recuerdos; pero mi buen deseo seguramente me permitirá llenar este penoso cometido, procurando que mi relación sea exacta y lo más concisa posible.

El día 14 de Junio de 1896 tuve que abandonar la humilde casa en que vivía con mi compañero Antonio Gurri. La guardia civil nos detuvo en Camprodón y practicó en mis muebles un minucioso registro, que más bien parecía un saqueo. Este acto produjo en nuestro ánimo una impresión penosa y no pude contener mis lágrimas al ver que se nos trataba como si fuésemos unos facinerosos, de los que no se podía esperar nada bueno.

Cuatro días después de mi detención y cuando se hubieron cansado de marearme con preguntas irritantes, llevándome del juzgado al gobierno civil y de ceca en meca, me vi separada de mi compañero é ingresé en la cárcel. En ésta me hallé con unas infelices mujeres detenidas como yo á consecuencia del crimen de la calle de Cambios Nuevos.

Los hierros candentes aplicados á los muslos del infortunado Nogues no le causaron quizá un dolor tan horrible como el que padecieron aquellas desgraciadas mujeres, que en su mayoría eran madres.
Seguir leyendo »

Comentarios (0)
Cuentos

La pústula de un avechucho y nada más, de Héctor Cediel

Por , en 27 de octubre de 2009

MURTE:
LA PÙSTULA DE UN AVECHUCHO Y NADA MÀS

A Edgar Allan Poe, autor de “El Cuervo” y
Efraín Otero Ruiz, su traductor y ensayista

Le pregunto a Dios y al azar
¿Existe una justicia más real, que la divina?
¿Será que con justicia social,
se moraliza el miedo y la angustia?
Cambiando las actitudes de nuestras ambiciones,
se puede limpiar y brillar sin abrasivos al mundo.
Así de simple. Eso es todo y nada más.

La vida desnuda es escueta como un vaso de agua,
Un beso sincero o una caricia sin malicia mórbida.
Todo lo vemos y percibimos bajo nuestras ópticas.
Sincronicemos los sentidos con nuestros sentimientos.
Eso es todo. Así de simple y nada más.
Seguir leyendo »

Comentarios (0)

  

 

Secciones

Canales

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

© Copyright 2012, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio