Entradas de julio de 2009

Cuentos, Relato

PORRA-PORRA

Por , en 31 de julio de 2009

LA INVESTIGACIONES DE MEX FAUVE TOTAL
PORRA-PORRA

He dejado la autopista desde hace más de media hora, conduzco mi moto por una carretera comarcal en dirección a Porra-Porra. Entre horizonte y cielo, el vertedero haciéndose cargo de la basura de varias ciudades. Un algo – mi mente lo interpreta como un menir – llama mi atención, al acercarme, puedo comprobar que sirve de panel indicador en una encrucijada de carreteras. Detengo mi moto para poder observarlo mejor, la verdad tiene forma de pene, hecho en terra cotta, apunta su capullo hacia el cielo. Bajo de la moto, en la parte inferior el nombre de la artista: “Maria Pirula Ratillo”. Por fin tengo la ocasión de ver las famosas estatuillas de la difunta Maria Pirula, llamadas en su honor “Los Pirulís”. Un letrero, con una flecha apuntando hacia uno de los brazos de la carretera, me indica no solo el camino, sino también me resume el espíritu del pueblo: “Porra-Porra, es la polla”. ¿Lo que me trae por aquí? Un caso de apuestas ilegales.

Las casas antiguas, restauradas conservan ese encanto del antaño. Los habitantes van vestidos al mas puro estilo hippie. Tan solo turistas y visitantes lucimos ropa actual. Los adoradores de Shrinipuri quisieron dar a su bastión ese toque único y genuino inspirado en las comunidades hippies de los años 60. La estatua de la vaca Shrinipuri, al origen del culto, presidiendo en la plaza del pueblo, remata la impresión.

Dejo la moto en el aparcamiento a la entrada del pueblo, donde un letrero muy explicito me advierte:
“Porra-Porra, pueblo ecológico, la circulación con vehículos a motor queda estrictamente prohibida”
A pie, mochila colgando de en uno de mis hombros, busco un alberge. Una antigua posada – donde antaño polvorientos caballeros en dirección a la capital debieron, tanto ellos como sus monturas, pasar la noche antes de seguir camino – me ofrece una habitación, rudimentaria, pero confortable. Los aseos al final del pasillo, no veo la ducha. El posadero, me lleva hasta el patio, donde una fuente con un caldero, ofician de ducha oficial de la posada.
- Mas vale eso, que nada – pienso para mis adentros.

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Narrativa, Relato

Esperanza es/en mi hija

Por , en 31 de julio de 2009

Hola, me llamo Zoe. Y quiero contar algo de mi vida, algo no muy común en las adolescentes ¿o si?…

Este suceso comenzó hace un par de años cuando sentí que vivía un sueño que no era… yo tenia una vida normal, con mi familia, colegio, amigos, compañeros fastidiosos y eso. Pero un día quise trabajar, para comprarme ropa a la moda, celular y cosas así. Pero al recibir mi primer sueldo creí que era un sueño, ¡eran $120.000 para mi sola! Estaba tan emocionada y le dije a mi amiga Nicole que me acompañara y también fuimos con su primo Roberto.

Salimos a las 10:00 AM y ellos me dijeron que conocían un lugar donde compraban algo fantástico, algo que me encantaría y me emocione con esas palabras, pero de repente llegamos a un lugar muy extraño, bueno, era una población y ahí entramos a una casa muy extraña y ellos me dijeron que les pasara $5.000 y se los pase sin pensar. Luego me llevaron a una plaza y habían comprado pasta base. Ellos me insistieron en que la probara y si no me gustaba, que no siguiera y sin pensarlo (otra vez) la probé.
Desde ese momento mi vida cambio, mi vida se transformo en salir con Nicole y Roberto a puro consumir pasta base. Mis amistades cambiaron, ahora solo me juntaba con Nicole y su grupo. Al colegio casi ya no iba, me iba a consumir pasta base con la Nicole. Mi familia ya no eran los mismos conmigo, o yo no era la misma con ellos. Ellos no entendían que me había pasado, solo pensaron que el trabajo me hizo bajar las notas, así que me sacaron del trabajo. Desde que me sacaron del trabajo, ellos creían que me cambiarían para mejor, pero no, fue peor, porque comenzó lo peor, ya que yo comencé a robar, al principio yo no quería, pero la Nicole me obligo o sino no podría consumir y yo necesitaba hacerlo… era una necesidad.

Un día me pillaron consumiendo en la calle y me detuvieron, pero hasta que mis papás me fueran a buscar a hay se enteraron mis padres. Mi papá me reto hasta no dar más y mi mama lloro todo el rato echándose la culpa ella misma. En ese momento igual me sentí mal por ellos, a si que deje de consumir y de juntarme con la Nicole. Pero eso no duro mucho, mi papá me levanto el castigo de ir a buscarme al colegio y de hay paso un par de semanas que otra ves comencé a faltar al colegio y a juntarme con la Nicole a robar para consumir.

En ese momento uno no piensa en la familia ni en el futuro, solo se relaja y disfruta el momento.

Paso un año y de tantos carretes quede embarazada, tenia 3 meses y lo ocultaba con una faja, para que mi familia no se enterara.
Mi pololo cuando le conté me hablo inmediatamente de un aborto. Me sentí muy mal, llore tanto y obviamente le dije que no, que sabia que mis padres me apoyarían, pero el me dijo que el no me apoyaría y me dejo, pero no me preocupe mucho, pues solo me bastaba con el cariño de mis padres.

Bueno, llego el momento que les tuve que contar a mis papas y realmente no estaba tan nerviosa, pues confiaba mucho en ellos. Bueno, les conté como paso todo y que mi pololo me había abandonado, porque el quería que yo me hiciera un aborto. Y mi papa lo primero que me dijo fue que debí haberme echo el aborto… yo no la creí, pero era muy enserio lo que me decía. Mi mama no me dijo nada, no me reto, pero tampoco me apoyo y mi papa luego me dijo que me fuera de la casa.

No les reclame nada, sabia que era mi error y de nadie mas. Y con el corazón echo pedazos, me fui a vivir con la Nicole, ya que había sido la única que me había apoyado. Pues eso era lo que había pensado… ya que no paso ni una semana que me mando a robar, y si no iba, me echaría de su casa y lo tuve que aceptar.

Así pase todo hasta que tuve 8 meses de embarazo. Ya que en esa noche fui a buscar un pedido de pasta base, pero no era para mí, yo ya lo había dejado, por mi guagüita, era para la Nicole. Yo siempre iba a buscar esos pedidos, pero esta ves era diferente, ella me mando sin plata, pues yo debía coger la mercancía e irme corriendo y lo hice, pero ellos no dudaron en dispararme, me dieron 2 balazos y uno lo sentí muy cerca de mi guagüita…
Dicen que cuando uno esta a punto de morir, recuerda todo su pasado, y pues aquí estoy, recordando en que momento de mi vida, me convertí en quien soy y por más que analizo, todo fue mi culpa…

Estoy despertando y entre dormida estoy viendo a mis papas y a unos doctores y los escucho decir algo, dicen que solo uno puede sobrevivir, pero no se de quien hablan. Tal ves hablan de mí y… ¡de mi guagüita!

Trate de hablar y mi mama se acerco muy rápido y dijo que no me esforzara en hablar, pero yo le digo: mama, perdóname, nunca quise convertirme en lo que soy, un día estoy despertando aquí, y soy otra mujer… cometí un gran error y tu y mi papa lo están pagando y también… mi guagüita. Mama, deja que mi guagua viva, yo ya tuve la oportunidad de vivir y me equivoque, pero no quiero que mi guagüita no tenga esa oportunidad, ella será una profesional, será profesora, igual que tú…

Mi mama me respondió que ella también había cometido un error al no haberme apoyado. Pero eso no tenia justificación de cómo me comporte yo.

Luego el doctor pregunta ¿Quién vivirá? Y yo respondí: mi guagüita. Mi mama lloraba, mi papa igual, pero esa era mi decisión, antes de la operación les dije: “padres, por favor, a mi guagüita pónganle Esperanza, ya que es lo que yo deposito en ella… los amo y por favor, perdónenme…”

Evelyn Bórquez
04/07/2009

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Erótico, Relato

Religiosa candente

Por , en 30 de julio de 2009

Una mañana de verano un grupo de religiosas esperaba la salida del vuelo a España iban a un congreso en eso llego un joven de 23 años y empezó ha hacerle platica a una de ellas la mas joven de su misma edad era bajita de estatura delgada tes blanca cabello castaño ojos marrón hablaron sobre donde son ella era de Guadalajara el del DF el iba a un juego de futbol ella le dijo que iba a un congreso pasaron rato entre risas hasta que anunciaron el vuelo para su desgracia les toco el mismo asiento y lejos de sus compañeras religiosas siguieron la platica el sentía una extraña sensación y ella se sentía muy atraída por el de pronto sus miradas se cruzaron mirándose fijamente deseándose el uno a otro llegaron a su destino vaya suerte se hospedarían n el mismo hotel al llegar se registraron oyeron el numero de sus habitaciones

al caer la noche se fugo y fue a buscarlo a su habitación toco y la puerta se abrió al verla se sorprendió ella dijo puedo pasar el con nervio dijo si ella entro al cerrar ella se abalanzo sobre el pidiéndole que le hiciera el amor ellos se empezaron a besar con pasión y desenfreno fue despojándola de su habito hasta dejarla desnudo la tomoy la llevo a su cama y le beso todo desde su cuello hasta la vagina ella le chupaba su pene maravillosamente la puso en cuclillas y empezó a penetrarla ella gemia con gran placer pidiendo mas y mas después ella se monto de caballito moviendo sus caderas ella le dijo que se corriera dentro de ella estaba encantada de tener su pene dentro aumentaron la velocidad del meneo alcanzando un éxtasis grande y placentero hasta el orgasmo cuando se corrió ambos soltaron un gran grito

Desde entonces se siguen viendo en el DF a escondidas para tener sexo candente y lujurioso

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Cuentos, Narrativa

El árbol de Samuel, tercera parte

Por , en 29 de julio de 2009

Prometió no revelar a nadie su fantástico secreto, sin embargo lo primero que deseaba esa mañana era decir a voces su descubrimiento, subir al campanario y tocar fuertemente la campana para que todos acudieran a escuchar su historia.

Sobre todo a su mejor amigo David, a él también le gustaba todo lo fantástico, siempre estaba buscando tesoros e inventando cosas, que no servían para nada, pero se divertían y se reían muchísimo, lo que más resaltaba de David era su risa; se reía de una forma muy peculiar. Él, al igual que Samuel era un niño delicado y sensible, amante de los libros y la música. Adoraba la paz y la tranquilidad, perderse en la inmensidad del bosque y disfrutar de la soledad que siempre le acompañaba. La familia de David vivía de su producción de cebollas, lechugas, patatas y ajos. Era una familia grande, donde se ayudaban los unos a los otros .David siempre que podía hablaba de su abuela, con ella aprendió a conocer las estrellas, a ponerles nombre a cada una. Según su brillo así las apodaba, con nombres un poco extraños para ser estrellas, puesto que utilizaba nombres de flores, como por ejemplo: Azahar, Amapola, Lirio o Nardo.

David decía que las estrellas, al igual que las flores, tenían un lenguaje propio y que cada una podían transmitirnos un mensaje diferente y que cuando decenas de esas imágenes fugaces iban y venían en torno a él, símbolos extraños se plasmaban en su mente, para después, en una combinación de palabras, transformarse en mensajes que le inspiraban a soñar, que era con lo que más disfrutaba.

Así que Samuel se imaginaba la cara que pondría si le contara su secreto, pero tenía que mantenerse fiel a su promesa, un secreto no se puede decir, así que tragó toda esa emoción, toda la algarabía que sentía dentro de sí para mantenerse fiel a su promesa.

Cuando llegó su padre le preguntó entusiasmado si irían al árbol.

—Sí Samuel, esta tarde iremos de nuevo.

—¿A qué hora papá?

—A las cuatro —Contestó.

Y hasta esa hora vivió adherido al reloj.

—Padre son las cuatro —Dijo emocionado.

—De acuerdo, pues en marcha.

Fueron charlando bajo el cielo pálido, la brisa fresca y agradable que soplaba suave y delicada.

Llevaban largo rato caminando cuando de pronto la atmósfera se transformó por completo. Las copas de los árboles eran más verdes que en ninguna otra parte, los pájaros trinaban más armoniosamente que nunca, las flores en cada soplo de brisa, eran un estallido de color en movimiento. Una energía con aroma a lirios silvestres comenzó a devorar lentamente las palabras, aunque no para Samuel que intentaba afanosamente que su padre le contara cosas acerca del árbol, por ejemplo cómo lo descubrió, pero Anastasio hacía como que no lo escuchaba, ensimismado en todo el entorno.

—Mira Samuel, observa la maravilla de la naturaleza, esta energía que emana al ritmo del Cosmos, toda ella es el instrumento más motivador para apreciar la vida.

—Sí papá, es todo tan hermoso y ofrece tanta paz.

—Cuando existe serenidad, hijo, el conflicto desaparece y una vez más se demuestra que el conflicto está en nosotros.

—Papá, cuando estamos en contacto con la naturaleza nos sentimos como si nuestro cuerpo no tuviera materia, parece como si el vapor verde nos anestesiara.

—Ja, ja, ja, ja, ja— Ambos soltaron sus risas llenas plenitud y ausente de necesidades

—La humanidad, Samuel, sigue atada a instintos primarios que les impide poder contemplar la vida en términos exclusivamente de poder, así que se deja poco espacio a planteamientos metafísicos y por supuesto para salir unos momentos del mundo sobrecargado e introducirse en el silencio del interior a través de todo esto.

La sinfonía de toda esta belleza de inmediato lo armonizó, alejando de su mente las preguntas.
Esto provocó en Samuel que junto a su padre, se impregnara de todo el aroma verde que penetraba en su ser uniéndose a su esencia.
Cuando estuvieron cerca, la conversación lentamente se fue desvaneciendo, las nubes habían resbalado del cielo y los caminos yacían sumergidos bajo una laguna de neblina blanquecina con franjas grisáceas.
De pronto el silencio sepulcral se rompió con un estruendo. Del espacio surgió un haz de luz blanca, que en décimas de segundo cruzó el cielo y se posó encima de sus cabezas. El rayo brilló, cegándolos durante unos momentos, después empezó a perder gradualmente su fuerza, hasta que se pudo distinguir en su interior una silueta, la silueta del árbol esperando su llegada.

—Aún está ahí— Decía Samuel, maravillado.

—Ja, ja, ja— Claro hijo ¿qué pensabas, que lo habías soñado? En ese caso, yo también estaría soñando

—Ja, ja, ja, ja —Volvieron a reir.

Ascendieron por la escalinata de piedras y se deslizaron en silencio hasta la entrada.

Al eco de sus pasos la atmósfera volvió a cambiar repentinamente. Durante varios segundos, Samuel estuvo como ajeno a su presencia, al poco se abandonó totalmente.

—¿Qué edad tienes? —Preguntó el árbol.

—Casi catorce años —Respondió Samuel de manera impulsiva con las manos metidas en los bolsillos del pantalón, dando a entender que era mayor.

—¿Y usted?—.

El árbol rió a carcajadas.

Temiendo meter la pata, el chico se limitó a permanecer sentado en silencio.

—Anda, acércate— Dijo el árbol.

Samuel se incorporó del suelo y dio unos cuantos pasos con la máxima lentitud.

—Acércate sin miedo, que no te voy a comer.

—¿Dónde? —Preguntó desorientado.

—Al centro —Contestó el árbol.
Se colocó en el centro permaneciendo inmóvil, casi sin atreverse a respirar. Estaba bastante inquieto debido a la atonía vital que de pronto lo atravesó en un lapso de tiempo que a él le pareció eterno. Sentía un roce como de manos en la frente, en el pelo y en los pár­pados. Tragó saliva, notando que el pulso se le lanzaba.

Al cabo de un rato de perplejidad miró a su padre. Anastasio desde el principio sabía lo que iba a pasar y por ello permaneció junto a él pero como en estado de meditación, estaba tranquilo y eso ayudó a Samuel a estarlo también.

El árbol pronunciaba algunas palabras que no se entendía muy bien, su idioma era como un eco, retumbaba tan fuerte que todo vibraba. Como si se tratase de un terremoto, el suelo se movía bajo los pies del muchacho balanceándolo, estaba a punto de gritar aterrorizado, cuando el eco fue apagándose lentamente y todo volvió a estar sereno. Más claramente y con suavidad el árbol comenzó a explicarle algo sobre eso que él consideraba cuevas o túneles.

—Samuel, esto que ves en torno a ti son mis siete vientres, siete, como los siete días de la semana, las siete notas musicales, los siete colores del arco iris y otros muchos sietes que rodean al Universo, en cada uno he fecundado una experiencia que tú tendrás que vivir para aprender de todas y cada una de estas vivencias.

—Vientres, a mí me parecen cuevas —Pensó.

—Pues llámale cuevas, ja ja ja ja —Dijo el árbol.
Samuel estaba desconcertado.

—Podía saber lo que pensaba, leía la mente, tendré que tener mucho cuidado con mis pensamientos— Se decía.

Aunque sus palabras y la suavidad con que eran emitidas lo tranquilizaron; de repente sintió algo curioso, le pareció que aquello ya lo había vivido antes. Esa sensación lo retuvo un instante intentando atisbar algo que le diera una pista de dónde se encontraba. Su padre lo miró admirado, mientras Samuel permanecía ensimismado contemplando las curiosas cuevas rodeadas por una densa colonia de musgo, un paisaje místico que estimula sus sentidos alcanzando la belleza suprema.

La tarde comienza a despojarse silenciosamente de sus luces, dejando que la noche se imponga lentamente, como una mancha dispersa en un papel rojizo. Sobre el cielo comienza a recortarse la silueta de la luna cuando salen de nuevo del árbol. El fresco aliento que emana del lugar acaricia sus cuerpos. Anastasio coloca su mano en la espalda de su hijo reconfortándolo.

—Mañana hijo nos levantaremos como cada día, con nuestro hermoso sol saludándonos, pero tú lo contemplarás de forma diferente a como lo has hecho hasta ahora, porque ya has descubierto que el mundo tiene algo más que ofrecer.

—Estoy deseando descubrir todos esos regalos del Cosmos

—Tranquilo hijo, todo a su debido tiempo, cada cosa tiene su momento, por ello no hay que forzar, sino esperar a que el momento acontezca.

—Sí papá, yo espero, yo sé esperar.

Anastasio sonrió sabiendo lo que le costaba a Samuel esperar, era muy impaciente e impulsivo pero se le veía convencido de que esto iba a cambiar y Anastasio confiaba en que así fuera

—En esta andadura exploramos distintos caminos que nos ayudan en nuestra transformación, pero todos nos conducen a lo mismo, a una búsqueda espiritual que no es más que el encuentro con uno mismo, no lo olvides hijo, ese es el mayor regalo, encontrarse a sí mismo.

Al llegar a su casa se disponen para cenar.

Samuel colocaba el mantel mientras su padre destapaba la olla para sacar la sopa. Cuando lleva los tazones a la mesa, se sientan uno frente al otro y en silencio comienzan a tomar el caldo caliente que los reconforta de la caminata y del aire fresco que se había levantado.

—Esta noche tienes aire pensativo— Dijo su pa­dre, buscando la conversación.

—¿Te preocupa algo, Samuel?

—No, sólo pensaba.

—¿En qué?

—En el árbol.

En qué iba a pensar, no podía pensar en otra cosa, el árbol ocupaba la totalidad de sus pensamientos, le inquietaba y le fascinaba al mismo tiempo.

Su padre entornó la mirada, como si buscase algo en el aire, palabras, silencios, o qui­zás a su esposa, no se sabe, pero estaba raro.

Sus pupilas se encontraron brevemente. Al terminar, Anastasio se levantó.

—Samuel me voy a la cama que mañana tengo que levantarme temprano para ordenar algunos libros.

—Sí papá, vete a descansar, yo también lo haré, pero antes recogeré la mesa.

Dio las buenas noches a su hijo y se refugió en su alcoba.

Obviamente él quería que lo que tuviera que descubrir, lo descubriera a su tiempo, por ello no quiso iniciar ninguna conversación sobre el árbol durante la cena.

La magia de la vida, languidece entre cúmulos de incomprensión, pero aún algo sobrevive entre los escombros, abriéndose camino ante el desamparo, y eso es lo que voy a descubrir —Se decía.

Samuel exhaló un suspiro taciturno que lo estremeció en esta eterna ausencia, retiró los platos, apagó la luz y se marchó también a su habitación, no tenía sueño, se asomó a la ventana a observar la noche, que le daba el sueño que necesitaba, el de olvido total.

Formas y sombras cruzan el débil rayo de luz que esa noche emitía la luna, parecía una blanca aguja con destellos plateados enhebrada por el cielo. Samuel se enroscó al hilo azul y despegó disolviéndose por el espacio.

Estaba tan cansado que ni siquiera interrogó a las estrellas, como otras veces lo había hecho.

Se tendió en el firmamento, satisfecho de ser lo que es, y se arropó con las alas de las nubes que le susurraban acariciando sus cabellos.

—Todo está bien, todo es como tiene que ser, descansa ahora.

Cuando el anochecer muestra su hermosura todo es mágico, hay una tenue luz de purpurina azulada que hace que todo cambie de forma.

En el limbo de su inocencia, Samuel se halla entre dos mundos, pero ahora no desea pensar, solo deslizarse libre, junto a la balada armoniosa de las criaturas nocturnas, que danzan emitiendo un suave resplandor que le hace elevarse aún más lejos, hasta encontrarse en el país de los sueños.

Sus labios de mariposa solo buscan volar sobre esta llanura, escuchando la mágica voz etérea del viento, solo desea eso, ser viajante de ese mundo donde sus sentidos inmóviles esperan detrás de la puerta, sin pestañear, respirando hondo, en silencio.

Y como un árbol taladrado, continúa así, en su rincón, jugando con las estrellas, buscando algo más que un simple existir, con una mente repleta de sueños, de ilusiones, de llantos, sonrisas, pero sobre todo de esperanzas, esperanzas de poder crear un mundo donde poder jugar, amar y ser amado.

Corazones que estén vivos y labios que sean capaces de coordinarse con la voz y articular palabras que sientan de verdad.

Crear un mundo de colores en el que se pueda construir algo distinto y sincero, gratificante y alentador.

¿Acaso sueño? y si es así ¿qué hay de malo en ello?

Me gusta ausentarme en mi sueño y ver cómo pasan las horas en esta ilusión constante.

Mari Carmen Criado yagüe

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Cuentos, Narrativa

El árbol de Samuel, segunda parte

Por , en 28 de julio de 2009

Fi­nalmente, Anastasio se detuvo frente a un montón de piedras llenas de musgo por la humedad, junto a ellas había un gran árbol. Su silueta era como una imagen fantasmagórica sacada de los libros de terror y ficción, sus múltiples brazos se dibujaban con trazo irregular bajo una cabellera de hojas muertas, sobre piedras humedecidas y verdosas con tacto aterciopelado y brillante.

—Samuel, lo que vas a ver hoy no se lo puedes contar a nadie, ni a tus amigos.

—Sí papá, sí.

—Debes prometérmelo —Insistió.

—Te lo prometo —Contestó Samuel con voz cansada, por la insistencia de su padre.

—Buenos días. Este es mi hijo Samuel —Anun­ció Anastasio.

Samuel miraba a su alrededor preguntándose a quién le hablaba.

—Algún día él tendrá que iniciarse, así que pensé que ya tiene edad para conocer este lugar, y usted dirá cuando está preparado para comenzar el viaje.

Samuel seguía observando preguntándose.

—Pero si sólo estamos él y yo ¿a quién le habla, a quién van dirigidas las palabras de mi padre? .Habrá perdido la cabeza con tanto leer las historias de los libros o de llevar solo tantos años.

Y de pronto… Un murmullo se aproxima con lentitud, pasan unos segundos, sus ojos permanecen en estado catatónico.

El árbol, por la parte derecha de su tronco abre una entrada y con un leve asentimien­to de sus hojas, como un brazo balanceándose hacia dentro y fuera, les invita a pasar.

—¡Papá mira, papá! —Gritaba el chico exaltado.
Anastasio se puso un dedo en los labios, indicándole a su hijo que debía guardar silencio.

Una penumbra azulada salpicada de tonos amarillentos verdosos con olor a cerrado lo cubría todo, siguieron un pasillo de tierra con zonas embarradas por la gran humedad emergida del suelo, junto a paredes llenas de musgo resbaloso y raíces, algunas cuajadas de verdes hojas, otras tan solo raíces entrelazadas totalmente desnudas, que se perdían en la inmensidad del interior del árbol, como si se arrastraran buscando un cálido abrazo. Llegaron a un círculo oscuro, yacía bajo una especie de enorme ojo que coronaba el árbol acu­chillado por haces de luz que pendían desde lo alto atravesándolo y dando algo de claridad al círculo, como antorchas brillando y titilando en el cielo nocturno.

Había pequeñas cuevas en torno a él, como cuencos de forma irregular por los que se vislumbraban túneles, indicando viajes infinitos a través de ellos.

Samuel miró a su padre boquiabierto, mientras daba vueltas por el entorno para que su vista no perdiera detalle alguno. Él le sonrió, guiñándole un ojo.

El misterio de todo aquello bullía sin cesar, atrapándolo en un murmullo de pronto interrumpido.

—¡Samuel bienvenido al árbol de la sabiduría!— Anunció una voz que no sé sabe de dónde salía, del corazón de árbol se imaginó.

—Este lugar es mágico Samuel, es el alma de la vida —Dijo su padre, con voz suave.

—¿Crees que vas a poder guardar este secreto?

Su mirada se perdió en la inmensidad de aquel lugar, en su luz sobrecogedora y misteriosa. Asintió y su padre sonrió.

— ¿Y sabes lo mejor?

Samuel negó con la cabeza guardando un silencio sepulcral.

—Que aquí seguro que algún día podrás incluso ver a mamá.

Se puso tan nervioso al oír aquello que comenzó a dar vueltas sintiendo el tacto de sus raíces, por toda la magia que lo envolvía, sin saber aún qué era todo aquello, pero feliz se transportó a lo más profundo de su conciencia.

De pronto llegó a su mente, sacándolo del estado en el que se encontraba, que aquello, lo que le estaba ocurriendo, era algo fantástico que parecía estar soñándolo. Era como tener el universo en sus manos, al menos así se sentía; como si estuviera en otro mundo, no podía ni imaginar que al salir de allí, fuera de aquellas raíces hubiese mundo, civilización. El destino; su destino sin duda alguna le había regalado el más grande regalo, que asomaba por aquellas cuevas y casi podía traducir su silencio en cuentos fantásticos, en mensajes que ardían dentro de su corazón entusiasmado, jamás hubiese imaginado algo parecido, ni siquiera en los libros de la biblioteca, aquello escapaba a toda lógica, a todo cuento, a toda fantasía y por supuesto a toda realidad.

En ese momento el árbol habló.

—Me parece muy bien que traigas a tu hijo, amigo Anastasio. La infancia es la época más mágica de la vida. Es considerada la creación más bella porque enriquece el alma en su totalidad con todo su vigor y alegría.

El niño es un buscador muy especial, actúa abiertamente, viviendo en cada momento una realidad totalmente espontánea, por eso siempre encuentra sin necesidad de iniciar búsqueda alguna.

En su recorrido, la velocidad del tiempo no cuenta, se vive el instante, el momento presente, libre y despreocupado.

Este, amigo mío, es un camino que va directo, sin embargo al crecer se establecen normas que hacen que os apartéis de él, comenzáis a coger otros caminos, y dejáis de ser tan auténticos para que los atajos escogidos os lleven a tener más y más poder, una frenética carrera que hace brotar la envidia, el orgullo, la vanidad, la hipocresía, etc.

Unas reglas de risa que dan pena, un patético ejercicio de la vida éste, que os hace moveros por inercia, con el corazón frío y distante.

Estaba sumido en sus pensamientos escuchando al árbol cuando una nube de pequeñas estrellas doradas le rodeó y su padre le dijo que el momento de marcharse había llegado, con una sonrisa se despidió, y entre el hechizo de la atmósfera caminaron hacia la puerta.

En el camino de vuelta, su padre le decía que de vez en cuando irían al árbol para que lo impregnara de su sabiduría, él lo acompañará hasta que deje esta vida, después tendrá que seguir solo.

Paseaban y su padre hablaba y hablaba, mientras, por la acera de la mente de Samuel discurrían mil preguntas, se sentía desconfiado y miedoso, pero no dijo nada, no sabía hasta que punto quería vivir ese tipo de experiencias, que al parecer cambiarían su vida.

—¿De qué se trataría ese viaje, porqué tenía que adquirir sabiduría? —Se preguntaba.

Su padre seguía hablando, mientras Samuel permanecía con su diálogo interno.

—Que misterioso es todo esto. En qué se supone que tengo que ejercitarme. Pero si no tengo nada que aprender, soy feliz, sonrío constantemente, juego con mis amigos, aprendo en el colegio, algo que me gusta mucho aprender, y además los libros de la biblioteca, que me proporcionan una nave espacial de sueños, en la que me doy un paseo cuando quiero, viviendo aventuras sin límites.

De acuerdo, a veces, no todo es fantasía, no siempre luce la alegría, también de vez en cuando hay tormenta; me enfado, lloro y lo paso mal, pero cuando esto sucede llamo a mi compañera de fatigas la tortuga Amelia, en la que me protejo hasta que sale el sol —Se decía.

A Amelia la sacó de un libro, desde entonces siempre lo acompaña, es una tortuga que a menudo viaja por su mente con juegos de palabras, que hacen volar su imaginación hasta hacerle comprender.

Su amiga tortuga tenía muchos años, según le dijo ella un día que le preguntó, aunque él ya lo intuía porque era muy sabia y parte de esa gran sabiduría es dada por los años, su padre siempre le dice que escuche a la gente mayor, que así aprenderá mucho porque ellos tienen más años y han vivido más experiencias.

Sus pupilas debían de tener un matiz un tanto ido porque su padre se dio cuenta de que no estaba escuchando, alcanzando su desconcierto y refunfuñar le dijo, parándose junto a un chopo mecido por la brisa levantada.

—Samuel debes seguir el río de la vida y que ascienda por ti hasta fluir en nuevas sensaciones.

La vida es cambio constante, con espíritu aventurero tenemos que vivir las experiencias que nos toque en cada momento, esta es la razón que cada día te dará fuerzas para seguir adelante, porque cuando las hayas vivido, el análisis de tus experiencias te llevará a un mayor conocimiento de tu propio ser.

Samuel lo miró a los ojos y le dijo:

—Papá, entiendo lo que me dices pero he de confesarte que a veces tengo miedo de caminar, entonces quisiera retroceder y quedarme donde estaba pero tampoco puedo, me siento como un cobarde que no quiere enfrentarse a la situación que aparece en ese momento.

Lleno de dudas y desasosiego intento cambiar los pensamientos, rebusco y rebusco en mi cabeza, intentando encontrar otros que me convenzan, dándome valor y confianza, entonces hago como un juego que me inventé, pienso que no soy yo, doy vida a un personaje que haga de mí y lo observo desde fuera, pero incluso así me cuesta mucho superar las barreras del miedo y no sé qué hacer.

—Samuel no debes luchar tanto contra ti mismo, renuncia a tanta lucha y déjate fluir, verás que cuando seas capaz de eliminar el miedo y enfrentarte a las cosas, como todo será mucho más fácil.

Las experiencias son las que te darán un mayor conocimiento.

Le dio la dosis justa para que el rumor de sus dudas desviara su rumbo y aceptara las enseñanzas del árbol.

Su elección fue someterse al desafío de vivir aquellas experiencias que forjarían su persona. Descubrir las respuestas a sus incógnitas, trazando un pasaje de buenos pensamientos y acciones en este mundo tan desgastado y viciado, un mundo emocionalmente delirante que necesitaba urgentemente restaurar los valores perdidos.

El árbol relataba la historia del ser en busca de su existencia, una búsqueda que se transforma a menudo en algo absurdo, luchando siempre en una batalla perdida, en la que se camina hacia atrás en vez de hacia delante, los minutos y las horas se deslizan con muy poco provecho y la vida se convierte en una odisea sin descanso que se recorre jadeando, porque en muchos momentos falta el aliento para continuar.

Horas más tarde, en su cama, Samuel se sentía atrapado en todo lo que había experimentado, apenas advirtió las campanadas de media noche de la iglesia.

El mar de sus pensamientos se agitaba salvajemente, junto al sonido de las olas oscuras que lo atrapaban.

Ente­rrado en la luz que proyectan las estrellas, se su­merge en un mundo de fantasía, sensaciones, e imágenes como ja­más había conocido.

Se le aparecían caras tan reales como el aire que respiraba, o como los luceros que estaba contemplando; ojos acuosos, otros pequeños, profundos y verdes lo observaban, como luces parpadeantes golpeaban sus pupilas.

Ensimismado en todo esto, se fue deslizando hacia la fantasía, la aventura, el misterio, como en espiral lo iba absorbiendo sin poder frenarlo, ni quería hacerlo, deseaba que todo aquello lo envolviera.

Sin darse cuenta los primeros rayos le cegaron, al estrellarse el fogonazo en sus ojos cayó rendido, escuchando como resbalaban las gotas del tejado, dejadas por la humedad de la noche.

Definitivamente aquello lo marcó, aquel árbol se esculpió en su alma y lo acompañaría toda la vida.

Al despertar se levantó anhelante, preguntándose qué estaba sucediendo. Le costó entender la sensación extraordinaria en la que se hallaba, causada por lo mágico del destino. Aún era un niño, pero con una madurez mayor a la de muchos adultos.

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Narrativa, Relato

El árbol de Samuel, primera parte

Por MARI CARMEN CRIADO YAGÜE, en 27 de julio de 2009

El árbol de Samuel nos reta a encontrarnos con nosotros mismos, y a modo de aventura hace que poco a poco se corra el velo que cubre nuestros ojos, permitiéndonos así modificar la realidad de nuestra existencia, alcanzando la otra orilla de nuestro propio Yo.

Con esta obra los lectores se encontrarán con el lado recóndito de ellos mismos, haciendo de ella un itinerario que nos llevará a descubrir el verdadero sentido de la vida. El misterio bullirá sin cesar, atrapándonos, transportándonos hacia lo más profundo de nuestra conciencia.

A veces nos preguntamos por qué vivimos sumidos en conflictos que parecen no tener fin, y que nos mantienen frustrados y confundidos.

Preguntas, y enseñanzas son abordadas en este libro y nos permitirá salir unos momentos del mundo sobrecargado e introducirnos en el silencio del interior a través de una gran perseverancia y sabiduría, hasta hacernos fluir en nuevas sensaciones.

El árbol de Samuel es sencillamente un reencuentro con nuestro ser. Nos ayudará a encontrar nuestra verdad y ayudar a otras personas a encontrar su propia Verdad.

Editorial: Ediciones Amaniel

http://www.edicionesamaniel.com

EXTRACTO DE LA OBRA:EL ÁRBOL DE SAMUEL

Capítulo 1

Cuando el amanecer baña su rostro con los primeros rayos, Samuel tiene un instante tan especialmente bello, que lo reconoce como único, y da gracias al Universo por el privilegio de estar viviéndolo. Se regocija cada mañana en este lecho dorado, como hábito que da la bienvenida a su nuevo día, adivinando a través de ello los secretos más ocultos, notando como despierta algo dentro de él, y a veces, quizás con demasiada frecuencia, se queda embelesado mirando a lo lejos, al otro lado del cielo, agudizando los sentidos para que le permitan intuir en lo que ve alguna historia. Evapora su ser contemplando la energía que del sol se desprende en su armónico girar, quedando absorto al descubrir la majestuosidad de lo no habitual.

Hay muchas personas que no entienden que él no necesite viajar, que siempre haya permanecido en el pueblo, y es que este aire que inhala, es su viaje favorito. Para Samuel esto es la divinidad sin forma, envuelta en las enseñanzas de la vida que lo trasladan a un laberinto de aromas, suspendiéndolo en el no tiempo.

Aún persisten en su piel las agradables sensaciones, y guarda en su archivo interno los recuerdos antiguos con una lucidez, con una claridad tan grande, que en estos momentos le parece estar allí, donde ocurrieron los hechos, y se estremece junto al anhelo vehemente de todo lo vivido.

Después de tanto tiempo llega a su memoria aquel día en el que su padre lo llevó por primera vez de excursión.

Desgranaban los primeros días de primavera. Paseaban por el campo plácidamente, padre e hijo, conversando bajo el cielo azul, el verde del bosque y lo frondoso de los árboles, Samuel se sentía feliz de caminar junto a su padre contemplando todo aquello.

—Samuel te voy a mostrar algo, pero antes debes prometerme que lo que vas a ver será un secreto entre tú y yo, debes prometérmelo sin dudar. —Le dijo.

—Sí papá, te lo prometo. —Contestó convencido e intrigado.

Samuel era un chico de casi catorce años moreno, no muy alto, delgado y de rasgos profundos y exóticos.

Se sentía muy unido a su padre, su madre murió al nacer él y fue su padre quien lo cuidó, crió, y le dio todo su amor, aunque a pesar de todo ello Samuel pensaba mucho en su madre y por las noches pasaba largos momentos mirando el cielo para ver si la encontraba bajo alguna estrella fugaz, al tiempo que le contaba todo lo que le ocurría; si estaba triste o alegre, cuando se enfadaba con su amigo, cuando leía algún libro etc. Compartía con ella todos sus momentos, porque de lo que sí estaba seguro era de que en cualquier lugar donde se encontrara, lo escuchaba, aunque no pudiera verla, él sentía que lo oía, pero aunque estaba seguro de ello, a veces lloraba por no saber cómo era su rostro, por no tenerla cerca, por no poder sentir sus besos, tan solo respiraba su aroma, aunque pueda parecer extraño, esto sí era algo que recordaba.

Samuel y su padre, vivían en una pequeña casa de un pueblo en pleno campo apartado de la ciudad. Era un pueblo bastante tranquilo y pacifico.

Junto a la iglesia, situada en la plaza, se encontraba su casa y justo a unos pocos metros había una antigua biblioteca, con unos libros antiquísimos que era donde Anastasio, el padre de Samuel, trabajaba desde siempre. Así que se puede decir que creció junto a su padre y entre libros, enormes cantidades de libros, dispuestos en grandes estanterías que llegaban al techo.

Anastasio disfrutaba con su trabajo, lo hacía con tanta pasión que decía que eso no era trabajar, siempre fue un buscador del sentido de la vida. Los libros según él, le ayudaban en su búsqueda, adoraba sus historias y su oculta sabiduría, aunque su hijo siempre pensó que los libros eran la medicina que curaban su vacío, un rumor perpetuo que se escurría por su valle interior, cubriéndolo en un danzar pensativo que lo mantenían ocupado.

Siempre tuvo esta inclinación a buscar, cuando Samuel era un niño muchas veces se preguntaba, qué era lo que su padre buscaba con tanto empeño.

Fue creciendo junto a esta inquietante búsqueda. Primero su padre, y después él.

Su existencia seguía fluyendo, un tanto dudosa, acerca del verdadero sentido de la vida.

Algunas de estas dudas, conforme iba creciendo, fueron tomando distintos caminos y él, un buscador como su padre, buscó ilusionado en cada rincón, en cada amanecer, en cada susurro de viento, atravesando el tiempo y el espacio para unirse mas allá de su imaginación, junto a ese mundo con el que siempre soñaba estando despierto, porque la felicidad espera a aquellos que sueñan, solo hace falta entregarse a esa nueva ilusión no poniendo límites a las sensaciones.

Las experiencias, a medida que se fueron manifestando, hicieron que Samuel fuese descubriendo otros aspectos de él, un tesoro de incalculable valor donde todo se conjuga, para que pueda colocar una pieza más de su mágico puzzle.

Hoy, sólo intenta cultivar el sosiego interior, porque a veces también se siente frustrado y confundido ante muchas cosas; y es que aún no ha logrado trazar entre la vida y él, un canal que lo haga insensible; quizás ese amor por los libros era porque lo trasladaba a otro lugar, donde podía dar vida al mundo que deseaba, el mundo perfecto. Detrás de cada historia se encontraba, defendiendo a capa y espada sus ideales, que no era más que crear un mundo mejor, en el que todos viviéramos en armonía.

La biblioteca le fascinaba, todo aquello le parecía como de cuentos, le encantaba ese lugar lleno de polvo, incluso de telarañas que la hacía más misteriosa, repleta de amigos invisibles de todas las épocas y de todos los lugares del mundo, no tenía que viajar, ni añoraba hacerlo; porque aquello se convirtió en su gran viaje, un viaje que hacía a diario con verdadera pasión.

Samuel, y su padre Anastasio, siguieron caminando bajo las sombras de los árboles, estos cada vez eran más y más numerosos, algunos formaban una especie de cueva en la que se tenían que agachar para poder pasar al otro lado.

Anastasio ya estaba mayor, casi parecía un abuelito y se daba con las ramas porque la mayoría no las veía, él se reía y Samuel también.

Entraron en una zona que estaba en tinieblas, aquello era espectacular, los árboles languidecían como si fueran lianas, serenos, como dibujando el camino. Se balanceaban con la brisa levantada indicando hacia la derecha y hasta allí se dirigieron, pasando por algunas manchas dispersas de flores, que se desperezaban emergiendo con su disfraz multicolor en tonos pastel.

Llegaron a una gran cortina hecha por dos enormes sauces llorones, la atravesaron como si fuera una puerta que llevaba a otra dimensión desconocida.

Samuel siguió a su padre a través de aquel camino angosto, la claridad del amanecer cada vez se perdía más, y ya apenas se vislumbraban algunos rayos, que como lanzas sesgadas y luminosas se filtraban entre los árboles pasando de largo, sin llegar a rozar el suelo.

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Relato

Hoy aprendí…

Por Franco
Por , en 26 de julio de 2009

Jessica: con la esperanza de que algún día leas esta carta. Quise publicarla aquí….

Hoy aprendí que por un error se pierde la felicidad en un instante… aprendí también que en una situación así luchar por lo que se quiere no es una buena opción, simplemente no sirve de nada y tampoco el orgullo te puede proteger del dolor.
Aprendí que cuesta mucho aceptar la verdad y más si viene de alguien tan importante en nuestras vidas… aprendí que cuesta mucho convertirse en una persona importante para alguien, como también que puedes dejar de serlo en tan solo un segundo.
Aprendí lo difícil que es significar algo y lo fácil que es desilusionar a alguien mas por ser débil… aprendí que es fácil y simple equivocarte y caer, lo difícil y doloroso es aprender del error que has cometido y volver a levantarte.

Aprendí que cuando hay confusión en tu mente no debes guiarte por impulsos, sino que debes tener paciencia para aclararlo evitando así hacer cosas de las que mas tarde puedas arrepentirte.
Aprendí también que cuando alguien significa algo para ti debes hacerle saber de cualquier forma, para que sepa lo que es y para no perderla por un orgullo inútil… debemos saber que todo lo que hacemos mal no solo nos lastima a nosotros mismos, sino también a alguien más.
Aprendí que los problemas están ahí para ser resueltos, pero lo que mas cuesta es tener el valor de enfrentarlos y resolverlos… pude ver que las personas tienen diferentes formas de querer en la vida y que si alguien no te lo demuestra como esperas eso no significa que no te quiera.
Aprendí también que una persona que te quiere bien, se aleja de vos para no hacerte daño y protegerte aun cuando sabe que esa distancia duele tanto.
En fin, hoy aprendí que aunque tenga llanto en los ojos y un gran dolor en el pecho, no pierdo la fe… y sigo elevando una plegaria, un rezo diario a mi Dios por aquella persona especial y autentica que conocí en mi vida.

Un ruego para que la proteja, para que esté bien, para que no le falte nada, para que se encuentre a si misma, para que no pierda la fe, y sobre todo para que encuentre la felicidad aunque no sea conmigo y aunque yo ya esté excluido de su vida.
Quizás uno tarda en darse cuenta de lo que se esta haciendo mal y termina siendo el perdedor… pero yo aprendí que cuando uno quiere la esperanza se hace grande, y se aprende a esperar…

Autor: Franco

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Cuentos, Relato

El ángel protector

Por Eric Moreira Perez , en 24 de julio de 2009

EL ANGEL PROTECTOR

Marcos Barreira Baños Es Un Ángel Protector. El Murió a Los 555 Años. Año 3.489, Estábamos Todos Estudiando En El Colegio San Rafael De Vigo. Éramos Todos Muy Viejos. Rondábamos Los 200 Años. Fran Pérez Carrera Iba Camino a Su Casa Montado En La Bicicleta De Repente Se Vio Entre 2 Camiones Que Venían Fostiados.
El Pensó Que Moría Pero Un Milagro Ocurrió. Marcos Barreira Baños Salvo a Fran De Un Accidente. Fran Bolo Por Encima De Los 2 Camiones y Aterrizo En Frente Del Hipermercado Alcampo. Lo Mas Curioso Que Fran No Vio A Marcos Barreira. Porque Marcos Barreira No Quiere Dejarse Ver. De Repente Dice Fran. Que Milagro Si No Lo Veo No Lo Creo. Quien Me Salvaría a Mi. Y Dio Las Gracias y Dijo. Esta Noche Déjate Ver En Sueños Tengo Que Agradecerte Todo Lo Que Has Hecho Por Mi. Seas Quien Seas Te Recompensare. Fran Pérez Llego a Su Casa Con Mucha Cautela Por La Carretera. Pero No Le Pasaría Nada Por Que Marcos Lo Seguía Por Toda La Ciudad Hasta Su Casa. Fran Entro a Casa Estaba Muy Cansado. Ceno 6 Paquetes De Galletas Maria Con 4 Tazones De Leche Con Colacao. Se Fue a Dormir Apago La Luz De Repente Ve Que La Puerta De Su Habitación Se Abre y Una Silueta De Luz Blanca Se Le Acerca Resplandeciendo Toda La Habitación. Fran Pérez Flipaba
La Silueta De Luz Blanca Empezó Hablar. Buenas Noches Fran, No Me Reconoces. Dice Fran Pues Va Ser Que No. Dice La Silueta De Luz Blanca. No Me Fastidies Que No Te Acuerdas De Tu Profesor Favorito. Dice Fran Hostia Tu Eres Marcos Barreira Baños ¿Fuiste Mi Salvador? Dice Marcos Barreira Baños Fui Tu Salvador, En El Cielo Cogi Un Buen Trabajo Salvar a Las Personas Que Lo Necesiten. Lo Mejor Esque Disfruto Comí Trabajo. Y Mi Primera Ayuda Te La Ofrecí a Ti Dice Fran Marcos Barreira Quieres Un Café. Dice Marcos Si Gracias Tomaron El Café y De Repente Dice Marcos Barreira.Presiento Que Alguien Necesita Mi Ayuda Tengo Que Ir El Deber Me Llama Ciao Fran. Marcos Barreira Cogio El Autobús C6 Y Se Bajo En La Iglesia De Beade. Dice Marcos Barreira. Queridos Lectores Es Una Ventaja Ser Espíritu, No Pagas transporte. Marcos Barreira Encontró a Una Niña De 10 Sola Sentada En El Suelo y Llorando. Y Le pregunto. He No Llores Que Haces Tu Sola a Estas Horas Sin Que Nadie Este Protegiéndote a Estas Horas. Son Las 5 De La Noche. Contesta La Niña. Mis Padres Me Abandonaron. No Tengo Donde Vivir Lo Estoy Pasando Muy Mal. A Marcos Barreira Se Le Escapo Una Lagrima. Le Contesta Marcos Barreira. Ven Conmigo Yo Te Cuidare Te Protegeré y Te Haré Muy Feliz. Confía En Mi Porque Mi Palabra Es Amor y Quien Cree En Mi Recibirá Multiplicado El Amor 777 Veces 7 Del Amor Recibido. Ya No Sufrirás Mas. Tu Vida Cambiara Por Completo Ven Conmigo Te Llevare a Un Sitio Donde Serás Feliz. Dijo Marcos Barreira Por El Camino. Me Imagino Que Tendrás Hambre. La Niña Dijo Muchísima No Tengo Dinero Para Comprar Comida. Dice Marcos Barreira. No Te Preocupes Tendrás El Dinero Justo Para Vivir. Marcos Y La Niña Se Pararon Ante Un Edificio De Navia (Vigo) Y Le Dijo Marcos Barreira Sube Al Ascensor Llegaron Al 3ª Piso y Dijo Marcos Barreira Bienvenida a Tu Nuevo Hogar ¿Te Gusta? Dijo La Niña Si Mucho. Dice Marcos Barreira Es Todo Tullo, Recibirás Una Paga Mensual Que Te Suministrare Yo Cada Mes. Para Pagar La Luz, El Agua, La Contribución, La ITV Del Piso. Dinero Para Comprar Tu Comida.Cada Mes Recibirás 500 Euros Para Caprichos Como Una Playestation 3 De Soni, Xbox De Microsoft, Nintendo Wifit De Nintendo Y Ordenador O Lo Que Quieras. La Niña Vivió Felizmente Gracias a Marcos Barreira. Fran Pérez Carrera Regreso Al Colegio a Las 9 De La Mañana Y Dice Marcos Casal Granjal Alumnos Dentro De Media Hora Tenemos Que Marchar Al Funeral De Marcos Barreira Baños. Dice Fran Pérez Carrera Marcos Casal Sabias Que Marcos Barreira Baños Es Un Ángel Me Salvo La Vida De Un Accidente y Hablamos Casi Toda La Noche. Dice Marcos Casal Granjal En Tono Muy Serio. Fran Pérez No Bromes Un Respeto Por Marcos Barreira Baños Que Es y Fue Un Profesor Muy Querido Por Todo Nosotros y Respetado a Casi Siempre Por Muchos De Nosotros. Dice Fran No Bromeo Ocurrió De Verdad Es Un Hacho Real. Dice Marcos Casal Granjal Pero Fran Hombre Vive En La Realidad No Vivas En Los Mundos De Yupi. Que Ya Pasaron De Moda. Dice Fran Es Cierto Deja Que Te Explique. Dice Marcos Casal No Me Expliques Nada, No Quiero Oír Paparruchas. Llegaron Al Tanatorio. Estábamos Todos Frente Al Ataúd De Marcos Barreira. Dice Marcos Casal Bua Yo Lo Quería Mucho Bua. Señor Por Que Me Haces Esto. De Repente Marcos Barreira Se Levanta y Sale Del Ataúd Diciendo Hola Chicos/as Y Profesores Que Tal Os Va La Vida. Todos Salimos Del Tanatorio Emorvisa Vigo Fostiados y Marcos Barreira Venia Detrás Diciéndonos No Tengan Miedo He Resucitado Porque He Salvado a Fran y a Una Niña Que Ahora Es La Mas Millonaria De Todo El Mundo y Trabaja En Una Empresa Mundial y Multinacional Llamada Marc Voip. (Voz Sobre IP) Venia El Cura a Dar La Misa De Difuntos y Dijo a Marcos Barreira. E Señor Damos La Misa Oke Que Lla Es Hora, El Cura De Repente. Se Da Cuenta De Que Habla Con Un Muerto y Dice. Por Los Clavos De Cristo No Puede Ser. El Ángel Protector. Maria Madre De Dios Ayuda a Esta Pobre Criatura a Volver Al Cielo. Marcos Hecho a Bolar y Freno a Los Profes Que Habían Corrida Hasta Asturias. Ayi Con Mas Trankilidad Hablaron Mientras Regresaban a Vigo En El AVE Hasta La Estación Ferroviaria RENFE. Luego Fuimos Andando Hasta El Colegio San Rafel Donde Todos Los Hermanos De San Juan De Dios y Personal Del Centro No Davan Crédito a Lo Que Veían Sus Ojos. Para Muchos La Aparición De Marcos Barreira Resulto Ser Un Gran Milagro a Escala Mundial. Ya Que Un Helicóptero De La Televisión RTVG Gravo Todolos Acontecimientos Desta Historia Del Angel protector Y Envió a Cuarto Mileniun Toda La Grabación, Marcos Casal Mar Todo Los Profesores y Alumnos Que Fueron Testigos De La Resurrección De Marcos Barreira Baños Fueron Invitados Por Iker Jiménez Al programa Cuarto Mileniun. La Historia De Marcos Barreira Baños Fue Famosísima En Todo El Mundo. Salimos En La Radio, Prensa y Televisión. Marcos Barreira Baños Edito Un Libro Llamado El Angel Protector. Fue Leído Por Millones De Personas En El Mundo Entero. Se Fabricaron Muñecos De Ángeles Con La Cabezas Igualitas a La De Marcos Barreira Baños. Marcos Barreira Baños Lo Hicieron Santo y Una Imagen De San Barreira En Todas Las Iglesias Del Mundo. En La Religión Budista Le Llamaban Budi-Barreira. En La Religión Inca Indi-Barreira. Y La Religión Católica- Cristiana San Marcos Barreira Baños. En El Año 10.000 Marcos Barreira Baños Tenia 600.000 Años Y Como Nosotros Los Profesores y Alumnos Aviamos Muerto Hace Años. Marcos Barreira Se Sucido y Nos Convertimos Todos En Ángeles Protectores. Gracias a Marcos Barreira Un Símbolo Que El Mundo Nunca Olvidara Por Todos Los Siglos La Décadas Los Mileniums. Y Toda La Eternidad. Viva Marcos Barreira Baños Nuestro Angel protector, Nuestro Angel De La Guarda y Nuestro Compañero Lo Tendremos Siempre En Nuestro Corazón. Viva El Angel Protector Viva. Queridos Hermanos Soy Benedicto 16 Que Dios Lo Guarde Para Siempre y Que Su paz Llene Nuestros Corazones De Amor, De Paz y De Prosperidad. Soy Juan López Quiero Decir Unas Palabras En Solidaridad De Nuestros Queridos Profesores y Alumnos. Nuestros Amigos Que Lo Han Sido Siempre y Lo Serán En Cada Rinconcito De Nuestros Corazones. Quisiera Decir Una Petición Para Ellos Con Todo El Cariño Mió Que Les Tengo. Queridos Amigos Os Ofrezco Mis Mejores Deseos De Que Estéis Al Lado De Nuestro Padre Dios y Seáis Felices En El Cielo Con Todos Vuestros Familiares y Amigos. Ahora Dirá Unas Palabras Mi Compañero Manolo. Hola Soy Manolo Me Duele Mucho En El Alma Que Se Hallan Ido. Pero Es Así La Vida. Si Pudiéramos Cambiar Muchas Cosas De Nuestras Vidas Esto No Hubiera Ocurrido. Yo Quiero Muchísimo a Mis Compañeros los Profesores De la Área Educativa
Y También Aprecio Mucho a Mis Alumnos De Gimnasia Que Eran Alumnos De Aulas. Que Descansen En Paz y Que la Luz Ilumine Sus Corazones Por Siempre. Un Beso Muy Grande Para Todos Ellos. Dice El Sacerdote Del Colegio El Hermano Luís Queridos Hermanos Vienvenidos a Esta Misa De Difuntos Que Celebramos En Nuestro Colegio Deseamos a Los Que Fallecieron Que Dios Los Bendiga y Los Acoja a Todos En El Cielo El Reino Del Señor. Que Encuentren La Luz Todos Los Que Aun No Pudieran Llegar Al Cielo y Oramos a Nuestra Madre La Virgen Maria Que Ayude a Todos a Encontrar La Felicidad Eterna. De Repente Un Grandísimo Milagro Ocurrió Aparecimos En El Colegio Los profesores y Alumnos Nadie Se Creían Lo Que Veían Les Contaron Que Habíamos Resucitado y Volvimos a Trabajar En Nuestros Colegio San Rafel De Vigo Que Tiene 898989 Siglos De Antigüedad y Colorin Colorado Los Ángeles Protectores Hemos Resucitado. FIN THE END

HOLA SOY MARCOS BARREIRA BAÑOS UN ANGEL PROTECTOR MI MADRIÑA CADA VEZ ALUCINO CUANDO LEO LAS HISTORIAS DE ERIC. SI SOY UN ANGEL PROTECTOR. SI EN OTRAS SOY PRESENTADOR DE ALGUN PROGRAMA SI EN OTRA SOY MILLONARIO.

BUENO EN SER MILLONARIO PODRIA SER RERAL YA ME GUSTARIA YA

YO ALUCINO UN SANTO SAN BARREIRA FAMOSO EN TODO EL MUNDO OJALA FUERA CIERTO SI FUERA FAMOSO TENDRIA UN MILLON DE MIJERES GUAPAS A MI DISPOSICION EJEN EJEN DEJEMOLO HAY UN SALUDO CHICOS

CUANDO ME MUERA DE VERDAD YA SE LO QUE VOY HACER SER UN ANGEL PROTECTOR PARA VOLVER A VIVIR ESTO ES GUAY GRACIAS POR TODOS

MARCOS BARREIRA BAÑOS

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Microrelatos, Relato

Mi amigo imaginario

Por , en 23 de julio de 2009

Alguna vez, le pregunté a mi padre que quién era Dios y él me contestó, sin titubeos: “Dios es el amigo imaginario de los adultos”. Desde entonces, ya no le rezo a Dios como me lo enseñaron en la escuela. Ahora le pido al amigo imaginario de mi padre, quien, con el tiempo, también se convertirá en mi amigo imaginario.

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Relato

Un inevitable y hermoso (re)encuentro

Por , en 22 de julio de 2009

Ayer fue un día de esos extraños, esos que no se logran comprender sino tiempo mas tarde.
Estos últimos meses, si bien han sido de lo peor, no puedo dejar de admitir la alegría que me provoca el no tener ninguna real jodida actividad por la que levantar mi cuerpo de su inagotable cansancio mañanero. Después de las 11 a.m. nunca he tenido conflictos, no de los existenciales, esos me invaden en los lugares menos comunes, en la mitad de una discoteque, en la consulta del dentista, en un taco…no respetan hora ni lugar; me refiero mas bien al conflicto que puede conllevar una simple salida de mi aletargado sueño. Extrañamente, ayer me levante temprano, casi de un salto al ver la hora y comprender que estaba trágicamente atrasada, y que todas las actividades de mi común mañana( que debo admitir, muchas no llegan a ser), debían verse reducidas a escasos minutos, no había tiempo que perder, un descuido y caería en las garras de la micro( que en realidad me gusta mucho mas que la autopista que recorreré si llego a estar lista a la hora), y del gasto en ella, que es lo que en realidad no me puedo permitir, por mas que me guste, el insospechado robo de mi pase escolar, me ha despojado de sus momentos, aunque se que ello podría ser solucionado en un par de pasos, debo admitir que la burocracia nunca ha sido lo mío.
Estoy lista, no gracias a mi habilidad sino más bien a la de mi padre de salir siempre atrasado. Plena autopista, no es temprano pero parece que es “la hora”, esa del gusto de todos, será que el sol estará mejor posicionado, mejores programas en la radio, peajes mas baratos, como sea, hay un taco maldito, me entretengo cambiando la radio( la radio esta rota hace años, creo que desde que se robaron el auto, claramente devuelto, sino imposible estar hablando de ella, el cambiar se reduce simplemente a un titánica tarea, donde al finalizar exitoso, sientes que las puntas de tus dedos ya no tienen huella digital y piensas entonces si es el momento de cometer alguna actividad delictual, donde la policía de investigaciones se romperá el mate por encontrar tus huellas, que nunca aparecerán porque tienes eso que nadie mas conoce, la radio del auto rojo). El tiempo pasa rápido, la música es bastante decente, de hecho cuando llego a destino, suena “my name es luka”, de Susane Vega, siempre me ha gustado esa canción, no se la razón, en realidad nunca me he detenido a pensarlo, solo me gusta, cada vez que suena la tarareo y trato, aunque a veces se convierta en titánica tarea, de seguir el ritmo. En medio de la mujer pidiéndole silencio a su desconocida vecina, el viejo auto rojo se detiene, me despido de quien conduce y me bajo esperando que esta vez todo salga bien, en la canción y en mi día de estudio. Me arreglo la pesada mochila (esta vez si que traigo libros), y empiezo a caminar los clásicos pasos que durante cinco años di casi a diario y que pronto dejare de dar.
Un par de tramites necesarios y estoy lista en uno de los puestos de la biblioteca para empezar el desagrado (alias estudio del grado), pongo las cosas en orden y me dedico a hojear el libro que acabo de adquirir en la biblioteca de al frente, le doy una leída, lo mas probable que solo por evitar el estudio, para empezar bien el día, digamos.
Al poco rato, en una de esas levantadas de cabeza, veo que el sujeto( no es un forma despectiva de nombrar es solo que no quiero dar nombres, no me parece apropiado, ni aun para un escrito que nadie nunca llegará a leer, quizá ni siquiera yo por una segunda vez) entra con su lento pero notorio caminar, del mismo que hace mas de un año, me apasioné perdidamente, como solo una vez me había pasado, pero ahora ese caminar pertenece a otra, una a la que de todos modos pertenece mucho más). Pasa del lugar donde me encuentro yo, lo sigo con la mirada, hasta que se sienta y siento que puede verme, vuelvo de inmediato a la lectura. Con la cabeza gacha, puedo notar que se para, quizás va a tomar un poco de aire antes de empezar, lo pierdo de vista, pasan no mas de tres segundos y su mano toca mi hombro, me hago la asustada, o me asusto, ya no sé, me saluda amable, como siempre lo hace, el parado, yo sentada, nos preguntamos como estamos( soy capaz de anteceder a esa respuesta años antes, siempre diremos que bien) y como va ese maldito pero necesario estudio, como la mierda, también diremos ambos, luego una sonrisa nerviosa y una más que válida excusa diciendo que debemos ambos volver al estudio que el grado no se aprueba por bolitas de dulce; la situación no hacia presagiar un distinto desenlace, pero de un segundo a otro, todo cambió. La risa nerviosa fue cambiada por un leve movimiento de muñeca tirando la silla junto a mi hacia atrás y la excusa barata por una sonrisa pausada, que sin decir nada, me dijo de una tirada, que ya estaba bueno, que la situación no podía seguir así, hace rato que nos estábamos haciendo los tontos, que nada malo nos haría conversar, basta de pendejadas, no? Río nerviosa, no me puedo acordar de quien empieza a hablar ni porque llegamos al tema, en pocos segundos empieza a contarme una historia que quiero negarme a creer, en menos de un año la especial y carismática familia que había tenido el gusto de conocer se había hecho trisas, nada de ella quedaba, no podía sacarme de la mente todas las tardes que conversamos con la tía, cuando llegue por primera vez a su casa, siendo nadie y cómo a los diez minutos ya era una de las mejores amigas de su hijo, y una visita que llegaba a su casa casi a diario. Todas las veces que llegamos desmoralizados del estudio de biblioteca, ella siempre con una sonrisa amable y una grata conversación, te hacia olvidar el examen del otro día; en menos de diez minutos, toda mi idealización se fue al carajo, así como se había ido su plan de vida meses atrás; me morí de pena, pero no se lo dije, le conté algunas cosas que habían pasado en mi familia, pero ya nada parecía tener demasiado sentido después del gran suceso del que me había hecho parte. No se como, de un minuto a otro, las cosas se hicieron normales entre nosotros, quizás fueron esas confesiones que nos debíamos, esos mal guardados secretos, sea como sea, desde ese momento lo sentí como lo que siempre debió ser, uno de mis mejores amigos.

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