Entradas de marzo de 2009

Microrelatos

Muta

Por , en 16 de marzo de 2009

En este pequeño mundo que me rodea una largartija camina, despacio, mirándome fijamente a los ojos. He de cortarme el pelo, es urgente, tan urgente como la primera vez que su ojo de sapo se clavó en mi nuca y me vio marcharme, despacio, como la lagartija que se me arrima. Sospecho no trae consigo armas de destrucción masiva, aún así no puedo evitar la duda. No me pierde de vista y muta, asquerosamente, en algo que parece pequeño, débil y rosáceo. Incomprensiblemente, acaba en forma de ameba observándome e intentando fagocitar un ser humano. Dudo, la puñetera realidad es que el mundo es un lugar muy raro.

Autor: Lostnilwen

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Relato

A mi padre que se murió sin haberle visto la frente entre mis manos.

Por , en 14 de marzo de 2009

No quedan silencios entre los desperdicios que me quedan de vida.
No hay un preciso instante que salve la oportunidad.
No hay huellas de sus pasos al lado de los míos, ni esperanza en la desidia.
No espero que él desaparezca de tus ojos, no espero que me mire con entendimiento, no deseo verlo de pie, no anhelo sus palabras vacías, no escatimo en desaparecerlo, no vocifero su rabia ni estiro sus plegarias.
Me esfuerza el destino a querer morir sin esperar su perdón.
Me llama sncero y preocupado y se despide entre llantos de venganza.
¿sabes cuantos hijos míos se necesitan para igualar a tan solo uno de los suyos?
¿sabes que mi vida no significa que lo necesite?
¿Sabes como le perdí el respeto sin ofenderlo?
Se necesitarían sabores de hielo para requitarse este repugnante olor a muerto.
No tengo perdón, pero haré ver a los que me continúan que no todo está perdido en este paraíso que se abre bajo mis manos, porque de cabeza me encuentro hoy y quizás de cabeza muera mañana.
¿Quieres que me caiga del asombro y finja que todo lo que hizo me importa?
No hay nada en este momento que signifique lo que tu quieres que las cosas signifiquen, no hay esperanza para este maldito juicio errado que sostengo sin piedad, no hay un solo espacio en esta conciencia que me permita salir airoso de todo esto, no existe un clasificado en el diario que me lleve a buen puerto en esta insignificante busqueda de culpa.
El sol espera por mi… el diablo también.
A veces intento no mirarlo, el muy zorro se carcajea. Sabe bien, como no sabría, que todo esfuerzo es en vano que todo preparativo es injusto y que todo pormenor no existe como salvedad.
Se ríe
Juega
me mata.

Autor: Felipe vásquez O.

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Erótico, Microrelatos

Una noche ardiente.

Por , en 13 de marzo de 2009

Era un sábado, las 8 de la noche exactamente, mirábamos las estrellas comiendo helado arriba del techo de su casa. Era una noche muy caliente y oscura. No podía dejar de pensar en las ganas que tenía de tenerlo entre mis brazos pero yo no podía dar el primer paso. Tenía que ser él, pero de una manera u otra mi helado se derretía y me cayó en una pierna. Entonces él se acercó y me chupó el helado. Y poco a poquito metía sus manos por debajo de mi falda. Me empezó a tocar y a besar. Yo sentía que algo me quemaba, no podía explicarlo. Era una sensación tan deliciosa y rica de experimentar. Poco a poco le fui quitando el pantalón, le saqué la verga y se la empecé a chupar. Yo sentía como se excitaba y le gustaba. Él me levantó la cara y me besó con una pasión y me acostó en el piso del techo y me empezó a cojer -si chiquito que rico mmmmmmmm aaah aah aah-. Le gritaba, entre más le gritaba más duro me daba. Esa noche fue la más rica noche que había pasado en toda mi vida, lástima que a la semana siguiente yo me tuviera que mudar para otro estado.

Autor: Ariadna amaral

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Microrelatos, Misterio

El último ruido

Por , en 12 de marzo de 2009

Hoy es la cuarta noche que hay ruidos en el dormitorio de Riquelme Contreras.Son ruidos graves, como el de una campana golpeada por un palo.
“Eduviges, María y Clotilde”, duermen en otro cuarto y alegan no oír ruidos. Riquelme no da importancia al comentario “como si ellas no existieran”. Nada parecía claro en este ambiente mustio.
Sábado ni domingo hubo ruidos. En esos días Riquelme decía ver que las tres mujeres oraban y encendían velas en la sombra de su cuarto.
El lunes, Riquelme se acostó pensando que esa noche no habría golpes. Puso en su dormitorio una escopeta, lista para disparar. Ya lo había decidido. “Debía haber un último ruido”
Sin embargo oyó golpear tres veces. El ruido tenia un tono más grave, como el de una pala cavando en el silencio. Riquelme disparó su escopeta, el ruido desapareció para siempre.

Alfredo Barrionuevo

Autor: Alfredo M Barrionuevo

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Microrelatos

Una vida en cuatro renglones.

Por , en 11 de marzo de 2009

Me hallaba sobre el Puente Brooklyn. Estaba dispuesto. Los de la C.I.A. me disuadieron. Ellos me comprendían. Antes de entrar en casa un alto. Lógico. Las flores.

Autor: Juanjo.

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