INMACULADA DEFENSA
Walter Greulach
Si hubo algo que identificó al negro Carmona durante su extensa trayectoria como entrenador, fue su pasión casi enfermiza por las tácticas defensivas.
Profesor de educación física de varios colegios secundarios, entre ellos el mío, lo conocí a mediados de los setenta. Su color de piel acentuado por el sol, parecía más que negro, azul oscuro. De ademanes ampulosos, sonrisa amplia y labia generosa. Poseía la virtud de hacer creíble lo inverosímil, lógico lo ridículo.
Relataba a quien quisiera (o no quisiera) oírlo, la historia de su bisabuelo africano, Zulú creo. Un gran guerrero que con solo un puñado de subordinados, derrotó a cientos de colonizadores europeos mucho mejor pertrechados. La clave del éxito radicó en una innovadora estrategia defensiva, la cual no viene al caso relatarles, ni tampoco me acuerdo.
Se inició en las lides directivas como técnico de la cuarta división del Andes futbol club. Escogió a los jóvenes más altos y robustos que encontró en la zona. El promedio del equipo era de un metro noventa de altura y ciento cincuenta kilos de peso. Alineaba a los once jugadores en el arco, conformando una barrera casi imposible de superar. Solo el portero tenía permitido romper la formación y era para revolear la pelota lo más lejos posible. En la primera y también última recordada temporada, la compacta escuadra empató cero a cero los doce partidos de la etapa clasificatoria. Las estadísticas en esa fase fueron dignas de un campeón; única oncena invicta y sin ningún gol en contra. Lástima que en semifinales perdió por penales con Sacachispas cinco a cero. El negro no había podido enseñarle a ninguno de sus matungos a patear correctamente una pelota.
Seguir leyendo »

Añadir a Del.Icio.Us

