el libro
Trataba de imaginar qué estaría pensando él mientras leía, estaría sólo leyendo? O estaría imaginando y creando su propia versión del libro, la que él creía debía ser mejor?, qué daría por saber qué piensa, por saber si en algún lugar o momento de su pensamiento estaba yo…
Él seguía imperturbable, concentrado en aquél libro.
Necesitaba que me explicara la clase de hoy. Por estar viendo el jardín desde la ventana no había prestado atención a la profesora, pero… no quería interrumpir sus pensamientos, no quería importunarlo, no quería dejar de verlo así, tan abstraído y, sin embargo, tan adorable.
Trataba de imaginar qué estaría pensando él mientras leía, estaría sólo leyendo? O estaría imaginando y creando su propia versión del libro, la que él creía debía ser mejor?, qué daría por saber qué piensa, por saber si en algún lugar o momento de su pensamiento estaba yo.
Él levanta la mirada, yo vuelvo a mis apuntes que no entiendo. Él vuelve los ojos al libro y yo sigo pensando que jalaré el examen de la próxima semana si él no me explica la clase de hoy. Puedo escuchar que susurra mientras lee, pero no logro comprender lo que dice.
Silencio de nuevo.
Me resigno a tener que descifrar mis apuntes y perderme entre los estantes un buen rato, buscando algún libro que me ayude. Podría preguntarle qué libro usar… pero no puedo.
Definitivamente no entiendo mis apuntes, cierro el cuaderno y miro los estantes de libros, dispuesta ponerme de pie e ir en pos de algún libro que me auxilie, resoplo… Él cierra su libro, me mira y sonríe. No puedo leer esto, no puedo concentrarme, dice. En qué estarás pensando le digo y me río mientras me acerco al estante de los libros de filosofía. Me dice que la profesora recomendó usar el de color azul, ése de lomo bordado.
Veo el índice, el tema que busco está en el capítulo 27, de la sección 01, en la página 87.
Me acerco a la mesa, y noto que no él no deja de mirarme mientras abro el libro y busco la página indicada. Parece expectante, así que reviso el libro página por página, sin importar que eso me retrase. Él regresa a la lectura de su libro, mientras yo paso la página 30.
Pasan los minutos… página 65, página 66, página 67… y él parece estar a punto de sonreír, pero no es por lo que está leyendo, su mirada no sigue las palabras del libro, su mirada está en algún punto entre el libro y él. Tal vez está recordando algo… no lo sé.
No entiendo por qué no quiero llegar a la página 87.
Pero nunca llego a la página 87… porque no está. Alguien a arrancado siete hojas del libro. Él ya no puede ocultar su sonrisa, él las ha roto. Ahora, sí me vas a pedir que te explique? , desearía que él dijera. Pero no lo hace, sólo me mira. Y sonríe.
Yo sigo pasando las hojas… página 90… página 91… página 92…

