Archivo de Febrero de 2008

el libro

19 de Febrero, 2008

Trataba de imaginar qué estaría pensando él mientras leía, estaría sólo leyendo? O estaría imaginando y creando su propia versión del libro, la que él creía debía ser mejor?, qué daría por saber qué piensa, por saber si en algún lugar o momento de su pensamiento estaba yo…

Él seguía imperturbable, concentrado en aquél libro.
Necesitaba que me explicara la clase de hoy. Por estar viendo el jardín desde la ventana no había prestado atención a la profesora, pero… no quería interrumpir sus pensamientos, no quería importunarlo, no quería dejar de verlo así, tan abstraído y, sin embargo, tan adorable.
Trataba de imaginar qué estaría pensando él mientras leía, estaría sólo leyendo? O estaría imaginando y creando su propia versión del libro, la que él creía debía ser mejor?, qué daría por saber qué piensa, por saber si en algún lugar o momento de su pensamiento estaba yo.
Él levanta la mirada, yo vuelvo a mis apuntes que no entiendo. Él vuelve los ojos al libro y yo sigo pensando que jalaré el examen de la próxima semana si él no me explica la clase de hoy. Puedo escuchar que susurra mientras lee, pero no logro comprender lo que dice.
Silencio de nuevo.
Me resigno a tener que descifrar mis apuntes y perderme entre los estantes un buen rato, buscando algún libro que me ayude. Podría preguntarle qué libro usar… pero no puedo.
Definitivamente no entiendo mis apuntes, cierro el cuaderno y miro los estantes de libros, dispuesta ponerme de pie e ir en pos de algún libro que me auxilie, resoplo… Él cierra su libro, me mira y sonríe. No puedo leer esto, no puedo concentrarme, dice. En qué estarás pensando le digo y me río mientras me acerco al estante de los libros de filosofía. Me dice que la profesora recomendó usar el de color azul, ése de lomo bordado.
Veo el índice, el tema que busco está en el capítulo 27, de la sección 01, en la página 87.
Me acerco a la mesa, y noto que no él no deja de mirarme mientras abro el libro y busco la página indicada. Parece expectante, así que reviso el libro página por página, sin importar que eso me retrase. Él regresa a la lectura de su libro, mientras yo paso la página 30.
Pasan los minutos… página 65, página 66, página 67… y él parece estar a punto de sonreír, pero no es por lo que está leyendo, su mirada no sigue las palabras del libro, su mirada está en algún punto entre el libro y él. Tal vez está recordando algo… no lo sé.
No entiendo por qué no quiero llegar a la página 87.
Pero nunca llego a la página 87… porque no está. Alguien a arrancado siete hojas del libro. Él ya no puede ocultar su sonrisa, él las ha roto. Ahora, sí me vas a pedir que te explique? , desearía que él dijera. Pero no lo hace, sólo me mira. Y sonríe.
Yo sigo pasando las hojas… página 90… página 91… página 92…

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pensando el libro

18 de Febrero, 2008

Trataba de imaginar qué estaría pensando él mientras leía, estaría sólo leyendo? O estaría imaginando y creando su propia versión del libro, la que él creía debía ser mejor?, qué daría por saber qué piensa, por saber si en algún lugar o momento de su pensamiento estaba yo…

Él seguía imperturbable, concentrado en aquél libro.
Necesitaba que me explicara la clase de hoy. Por estar viendo el jardín desde la ventana no había prestado atención a la profesora, pero… no quería interrumpir sus pensamientos, no quería importunarlo, no quería dejar de verlo así, tan abstraído y, sin embargo, tan adorable.
Trataba de imaginar qué estaría pensando él mientras leía, estaría sólo leyendo? O estaría imaginando y creando su propia versión del libro, la que él creía debía ser mejor?, qué daría por saber qué piensa, por saber si en algún lugar o momento de su pensamiento estaba yo.
Él levanta la mirada, yo vuelvo a mis apuntes que no entiendo. Él vuelve los ojos al libro y yo sigo pensando que jalaré el examen de la próxima semana si él no me explica la clase de hoy. Puedo escuchar que susurra mientras lee, pero no logro comprender lo que dice.
Silencio de nuevo.
Me resigno a tener que descifrar mis apuntes y perderme entre los estantes un buen rato, buscando algún libro que me ayude. Podría preguntarle qué libro usar… pero no puedo.
Definitivamente no entiendo mis apuntes, cierro el cuaderno y miro los estantes de libros, dispuesta ponerme de pie e ir en pos de algún libro que me auxilie, resoplo… Él cierra su libro, me mira y sonríe. No puedo leer esto, no puedo concentrarme, dice. En qué estarás pensando le digo y me río mientras me acerco al estante de los libros de filosofía. Me dice que la profesora recomendó usar el de color azul, ése de lomo bordado.
Veo el índice, el tema que busco está en el capítulo 27, de la sección 01, en la página 87.
Me acerco a la mesa, y noto que no él no deja de mirarme mientras abro el libro y busco la página indicada. Parece expectante, así que reviso el libro página por página, sin importar que eso me retrase. Él regresa a la lectura de su libro, mientras yo paso la página 30.
Pasan los minutos… página 65, página 66, página 67… y él parece estar a punto de sonreír, pero no es por lo que está leyendo, su mirada no sigue las palabras del libro, su mirada está en algún punto entre el libro y él. Tal vez está recordando algo… no lo sé.
No entiendo por qué no quiero llegar a la página 87.
Pero nunca llego a la página 87… porque no está. Alguien a arrancado siete hojas del libro. Él ya no puede ocultar su sonrisa, él las ha roto. Ahora, sí me vas a pedir que te explique? , desearía que él dijera. Pero no lo hace, sólo me mira. Y sonríe.

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Esperàndote

17 de Febrero, 2008

Cuántos años habían pasado desde que ella no lo veía? 1, 2 o 10? Ya no lo recordaba. Aunque era capaz de recordar su rostro, su figura, su forma de caminar… pero sobre todo no había podido olvidar su amable sonrisa… y tal vez nunca podría…

Cuántos años habían pasado desde que ella no lo veía? 1, 2 o 10? Ya no lo recordaba. Aunque era capaz de recordar su rostro, su figura, su forma de caminar… pero sobre todo no había podido olvidar su amable sonrisa… y tal vez nunca podría. Y por eso siempre esperó algún día volverlo a ver.
Ella lo vio salir de las oficinas, después de tanto tiempo, habría querido ir a su encuentro pero la emoción se lo impedía, se quedó ahí de pie, mirándolo pasar, prometiéndose a sí misma saludarlo la próxima vez. Pero su esperanza quedó truncada, cuando él iba a la mitad de la calle un auto se pasó una luz roja y lo atropelló. Él quedó inmóvil en el pavimento, mucha gente lo rodeó y alguien que dijo ser doctor declaró que aquél estaba muerto.
Ella no lo podía creer, frotó sus ojos, miró bien la calle y vio que él cruzaba la calle tranquilamente, subía un taxi y se marchaba.
Al día siguiente, ella lo saludó muy sonriente y él la reconoció, la invitó a tomar un café. Charlaron animadamente, él le contó de su familia (sí, él sí se había casado y tenía 2 hijos, como siempre dijo que sería: un niño y una niña). Ella le contó de su carrera y lo bien que le había ido, quería conocer a la familia de él, a sus hijos. Él bajó la mirada, no podía ver a sus hijos, estaban con su madre en el extranjero. Se habían divorciado. Después de todo, siempre te dije que a quien quería era a ti, sonrieron.
Convinieron en verse al día siguiente, y así lo hicieron. Y en el almuerzo hablaron sobre el por qué se habían separado, lo que sucedió después en la vida de cada uno y lo que hacían ahora. La tarde era muy corta para contarlo todo. Continuaron saliendo juntos las semanas siguientes, era una alegría para ella (y parecía que para él también) haber dado con él, era muy feliz a su lado, a pesar de sus desacuerdos y todo, era bueno estar con él, y él decía sentir lo mismo. Todo estaba bien.
Por eso se casarían, dentro de 38 días sería el matrimonio. Ya todo estaba listo, y él se veía cada vez más radiante de alegría, siempre bromeaba y siempre sonreía de esa manera que tanto le gustaba ella, esa sonrisa tan amable.
El día de la boda llegó, comenzó la ceremonia en una iglesia colmada de invitados, y ella muy feliz al lado de él tan radiante, tan sonriente. Pero cuando el sacerdote dijo: si alguien se opone a este matrimonio, que hable ahora o calle para siempre. Un grito interrumpió todo. La boda se postergó, y él le dijo que la próxima semana si se casarían, pero… porque detener todo por que alguien gritó?, alguien que ni siquiera estaba en la iglesia? Pero él decía que era lo mejor, que la próxima vez se casarían, la siguiente semana.
Nunca hubo una próxima vez.
Ella se frotó los ojos y miró bien la calle, la gente que rodeaba a un hombre en el pavimento se hizo a un lado para que ella pudiera pasar, ella había gritado y por eso todos creían que era su esposa o alguna familiar. Pero no lo era, ella era una amiga, una ex-novia, alguien que había esperado años para volverlo a ver. Y que se había prometido saludarlo al día siguiente. Alguien que esperaba casarse con él, el chico de la sonrisa amable, el hombre a quien siempre había querido.
Pero ya no importaba, él había fallecido. Así, sin más

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EN ESOS MOMENTOS…

16 de Febrero, 2008

En esos momentos que he sentido la tranquilidad que reina en mi espíritu cuando contemplo tu rostro, he visto la hermosura de tus ojos hablándome muy a su manera, y comunicándome las más extrañas maravillas acerca de ti y del amor. Eso pasa muy a menudo con las personas, comunican más cosas con su cuerpo que con sus propias palabras, y no se debe a otra cosa, si no al simple motivo de que lo que expresan, lo hacen inconscientemente y en ello recae toda la sinceridad de lo que manifiestan con su lenguaje corporal. Y en el tuyo observo la franqueza de lo te gustaría decir, pero por razones que aun no conozco no te atreves a comunicar.

Eso me lleva a sentir contigo el deseo de traducir en palabras cada roce de tus manos, y eso me hace reflexionar acerca de las cosas que me dirían, aunque si compusiera una frase con cada beso que nos damos, seguro hablaría de la calma y seguridad que depositas en mi espíritu y me trasmites con tu amor.
Pero mientras llega el momento en el que los dos podamos identificar cada gesto y destinarle el significado adecuado, seguirás siendo para mí la dulce mujer que dice más cosas con su cuerpo que con sus palabras, lo que me agrada al máximo, por que también sé, que buscas los enigmas y traducir las cosas que expreso en lo que no te digo.
Si cada pareja lograra entender el alma de la persona amada, no habría duda que las situaciones vividas, mejorarían al por mayor. Tú y yo estamos en el proceso. Espero en Dios que lo podamos alcanzar. Y ojalá que junto con nosotros muchas personas más lo puedan llegar a lograr… y disfrutar de esos momentos.

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Cambio de Ley.

15 de Febrero, 2008

El dulce lamentar de los pastores
Salicio juntamente y Nemoroso
Que perseguían ovejas por el monte
Y se la sacudían muy sabroso.
En un atardecer traviesa Ninfa
Escuchaba los sonidos con gran gozo.

Ocultábase el sol tras las montañas…
Ulises avanzaba sudoroso…
Al oír los suspiros de la Ninfa
Mezclados con jadeos tenebrosos…
Sintió el monarca dentro de su pecho
Burbujeantes los celos asquerosos.

¡Ha! traidores pensose el Rey, horrible
Casi ahogado en las olas de la ira
De ovejas vírgenes protegéis la lana
El mismo Zeus viene a la maquila…
Y confecciona Penélope de encargo
Calcetines; cuando no toma tequila…

¡¡¡Traidores insurgentes!!!
La industria de la Arcadia al suelo.
Voceo el reyezuelo
De una patada derribó el ciruelo
Y al ver el desatino
Una risita le escapo entre dientes.

Y siendo como era tan prudente
El viejo delincuente
Fuese muy presto y le ordenó al escriba
En consulta con Zeus omnipotente
Que en las tablillas nada nuevo diga
Por eso de confianza de la gente.

Y no lana de oveja virgen consumimos.
Pero lana virgen de oveja en adelante.
Pues expresó Ulises muy sonriente
“Dicen los mejores matemáticos de oriente:
En asuntos de estado
El cambio de los miembros de la cuenta
Puede muy bien mejorar el resultado.“

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Necesito sacarte!

14 de Febrero, 2008

Estaba mirando la luna otra vez, pero buscando en ella no te encontré, me sentía perdido y sin sentido, mientras todo surgió como si nada…

Necesito sacarte!

Estoy desesperado buscándote por todos lados y no sé dónde te perdí. Recorro el mundo de lado a lado, de mar en mar ya he pasado, en otros tiempos también te he buscado y todo termina sin ti. Tan fácil que parecía tenerte todos esos días, sólo fingía pero no eras mía y al final nada sucedía. Me sentía perdido ya sin sentido, admiraba la luna buscando dónde te escondías y como si fuera algo mágico te presentaste ante mí. Desnuda como una sirena sin mar, bailando en mi ser, tratando de llegar juntos hasta el más allá.
Te extrañaba tanto y por fin volviste, me acordaba de vos con cada paso, pero eras algo tan lejano, como una espina que se clava y no asoma su punta. Mientras escarbo sigues ahí, pareces divertirte y mi ser se pierde mientras trato de encontrarte.
Llegaste en un momento de calma y no sé cómo tomarlo. Me presionas tanto, sigo atado a ti, como una maldita tortura eterna, que no deja que mis heridas cicatricen. ¿Será ésa la señal que esperaba? ¿El sueño terminó? Preguntas y más preguntas que me atormentan. El tiempo, la locura, la nada se conjugan de nuevo en mi ser, es en esa fina tormenta en la que me encuentro al final, otro triste final.

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Optimismo

13 de Febrero, 2008

Un valor muy importante que todo ser humano debe llevar dentro de si, pues hay quienes emprenden muchas obras y se trazan metas a lo largo de la vida, pero lastimosamente no las culminan por ser pesimistas en vez de optimistas.

El ser humano debe poseer en todo momento el deseo de superación y alimentarlo con el optimismo y con el gran deseo de triunfar en la vida, pues bien dicen que “En la batalla de la vida no siempre gana el mas fuerte o el mas ágil, muchas veces gana el que cree poder ganarla”.

Nuestra vida, nuestro futuro y nuestro estado emocional puede verse afectado cuando no somos optimistas porque muchos pensamientos destructivos empiezan a invadir nuestra mente y forman ideas que de una u otra manera dañan nuestra autoestima.

Cuando pensamos que estamos vencidos de antemano realmente que lo estamos. Cuando pensamos que ya hemos perdido nuestras oportunidades realmente que lo hemos hecho con solo pensarlo porque en este mundo el éxito empieza con la voluntad del hombre. Cuando pensamos que no podremos lograr nuestros propósitos, porque aparentemente el camino sea largo y difícil, debemos llenarnos de optimismo y esto hara más fácil la lucha.

En estos tiempos nuestra sociedad necesita no solo jóvenes sino hombres conscientes de sus deberes que se sientan orgullosos de su papel en la vida; que disfrutenn con pasión sus talentosy se den a los demás con amor y honestidad; se necesitan personas que se entreguen con esmero a sus responsabilidades, que se esfuerzen cada día por ser mejores, que se dediquen a edificar y edificarse antes que a destruir y a destruirse, que se alejen de todo lo que pueda influir a dañar su integridad moral, física y mental, se necesitan personas que sean optimistas para alcanzar logros bien fundamentados y con verdaderos valores morales, no con deseos de destrucción.

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AUTOESTIMA MORTAL

12 de Febrero, 2008

La pequeña sala de la casa se encuentra invadida por los juguetes: cochecitos, trompo, resortera, canicas, pelota. El padre ha llegado hoy más que nunca con muy mal humor. Tropieza con uno de lo juguetes que por poco lo tumba. Es la gota que derrama el vaso:

- ¡Chamaco del demonio!… ¡cuántas veces te he dicho que recojas los benditos juguetes, pero parece ser que por un oído te entra y por el otro te sale!… pero la culpa la tengo yo por estarte alcahueteando… ¡no te escondas maldito escuincle!… ¡mira que donde te agarre te acordarás de mi toda la vida! Además, no me tienes contento diantre… vengo de la escuela de hablar con tu maestro y ya me dijo que si no te apuras vas a reprobar el año… ¿para eso me parto la madre?, todo el pinche día trabajando, para que el niñito se la pase huevoneando y jugando con sus amigos….¡pero ya vas a ver baboso!… si no sales de donde estás te va ir peor…¡eres un castigo de Dios…! ¡Sal de donde estés!… ¡ven para acá coño!… ¡Si no has conocido al Diablo… ahora sabrás quien es!… Nomás donde te encuentre no te la acabarás… al fin y al cabo en este momento no esta tu madre para defenderte. ¡Órale cabrón!… Este hijo de la tiznada… ya va a ver, canijo…

El aire de la casa se torna tenso, pesado, pareciera que hasta la paredes tiemblan ante la ira del padre. Verdaderamente se encuentra contrariado, sin poder contenerse, algo lo impulsa a seguir vomitando lo que trae, bajando ligeramente la voz, entra en un soliloquio: - Desde el principio todo ha salido mal… hace siete años todo era distinto… lo único que buscaba era seguir estudiando y en mis tiempos libres rolar con los amigos, disfrutar las cheves, estar en onda, ligar chamaconas… pero, ¡tuve la maldita suerte de encontrarme con esta pinche vieja!… ¡la muy estúpida se dejo embarazar!…. Que si no… eso si… cuando ella se entero de su chistecito se puso a llorarle a medio mundo… Mi padre, que nunca había mostrado interés en mis broncas por primera vez metió su cuchara… me obligo al casorio… bueno… también el acapulqueño de mi suegro me convenció de que tenía que casarme pa’ hacerme responsable.- Realiza una inspiración profunda para seguir hablando…se: -¡Ah! Y como siempre el sentimentalismo de las mujeres… mi madre con aquello de: “Es tu sangre… sino te responsabilizas lo lamentaras, recuerda que la sangre llama”… y luego mi suegra: “¡Mal hombre, le robaste la inocencia a mi hija!”… que esto, que aquello… como si la muy cuzca no hubiese abierto las piernas… Bueno… Vieran el trabajo que costo pa’ que me diera el chance… sin embargo cuando le dije que “la amaba con toda el alma”, me creyó, eso nunca falla… si tan solo la estúpida no hubiese tenido tanta caca en el cerebro, hubiera podido pensar en haberse inyectado o haber tragado la píldora, pero no… ahí salio con su tarugada del chiquito… desde entonces lo arruina todo.-

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Carta al compañero de mi vida

12 de Febrero, 2008

Hoy, compañero de mi vida, llegó a mis manos como por casualidad, una imagen tuya largamente olvidada.
Apareció así, de repente y sin esperarlo, cuando buscaba al azar un libro de poemas de lo más alto del estante. Tal vez por esas tontas ironías de la vida me tropecé con el de Octavio Paz. Y de entre sus páginas cayó una fotografía con tu imagen. Era una fotografía ya un poco sepia por el paso de algunos años (está claro que el tiempo pasa inmisericorde por todo y para todos). Sin embargo, a pesar de su amarillento color, en ella tú brillas con una luz diferente, translúcida y cristalina.

Apareces sonriente y con ojos límpidos y felices. El cabello ensortijado cae sobre tu frente, y tu brazo quinceañero aprieta fuertemente contra su hombro a otra quinceañera: A mí.
La sonrisa de ambos es de total felicidad y nuestros rostros transmiten inocente y puro amor, expresando cientos de proyectos y miles de ilusiones.
Mi corazón dio un brinco por la nostalgia y un vuelco por la desilusión, porque,
¿A dónde se fueron, compañero, esas sonrisas inocentes y angelicales?
¿Dónde, compañero, quedaron todas esas miradas de complicidad?
¿Dónde esas caricias a escondidas y esos besos con sabor a miel robada?
¿Dónde quedaron los instantes en que los dos éramos uno y no concebíamos hacer nada sin el otro?
Unas traicioneras lágrimas empañaron mis ojos y un puñal afilado me pinchó el alma.
¿Porque sabes mi compañero?, yo sé de cierto donde quedaron todos esos momentos tan maravillosos y felices:
Quedaron en la fotografía.

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won´t

11 de Febrero, 2008

Érase una vez un bosque despedrado donde sólo un sólo ser conocía el secreto del oráculo, mostrándoselo a las criaturas de Zarhovaliun. Una a una, cada una de las criaturas asistentes al oráculo manejado por el hechicero Yaderión, se aproximó para consultarle.

-Señor Yaderión, tengo una reunión con los whazors en las tierras de nebulosas.

-Joven maga keirolin, no perderás la cabeza en esa reunión. Aun así solo puedo decirte con seguridad algo que no te pasará dentro de un subgrupo muy reducido.

-Gracias, temí que su horror me hiciera perder la cabeza como a muchos otros en las visitas diplomáticas obligadas.

-El siguiente.

-Me presentaré. Soy la espadachina Orequillie que siempre se enfrenta cara a cara a los problemas. Son otra vez los muros flexibles ladrillados de las tierras saltarinas… ¡Lo Sabía!

-Bienvenida Orequillie, no te enfrentarás contra los muros.

-Gracias, iré rauda y veloz a ver contra que tengo que enfrentarme.

-Ya he vuelto. Me he enfrentado contra espejos vivientes y los he vencido al tocar el espejo, no con mi espada sino con mi dedo índice.
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