Archivo de Noviembre de 2007

La felicidad del niño

25 de Noviembre, 2007

En una fría mañana de diciembre, cuando tenia seis años de edad me levante de la cama ansioso por tomar una taza de chocolate caliente, con mi cachorón azul cielo gastado de las rodillas, para al mismo tiempo escuchar la platica de mis padres y hermanos mayores, ya que en las mañanas todos estaban de buen humor y mas por ser vísperas de navidad por lo que las platica se convertía en alegres anécdotas, en esa ocasión estaba mi abuela sentada en su lugar favorito, para mi todo eso me hacia feliz, la humeante taza de chocolate, las anécdotas familiares, la abuela en su lugar y la duda de lo que me traería santa el día de navidad. Créanme que de solo recordarlo puedo percibir el olor del chocolate o sentir la mirada de mi abuela que murió hace casi once años. ¿Cuántos de nosotros nos gustaría regresar a esos tiempos? pero en fin eso ya paso y no hay forma de regresarse por mas que uno quiera, pero lo que si se podemos hacer es que nuestros hijos vivan su infancia lo mas feliz que sea posible, porque cuantas veces se nos ha olvidado que también fuimos niños y posponemos el día para poner el arbolito de navidad o nos negamos a comprarles el cereal con la caja mas colorida. Debemos de acordarnos que esas y muchas otras cosas nos hacían felices y creo que no hay privar a nuestros hijos de ellas sino disfrutarlas con ellos.

Javier Durazo

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Engaños

24 de Noviembre, 2007

¿Qué es el engaño? No lo sé. Tal vez es la mentira que nosotros mismos nos ponemos como “norte” en el día a día. Tal vez en vestirse de una manera que me incomoda; eso ya es un engaño; tal vez es saludar a alguien con quien nada en común tengo, mas, por mi imagen, mi trabajo, mis amigos, mis conocidos, mis familaires, debo hacerlo. En el amor no hay peor engaño que no querer reconocer que se ama, y que se ama con toda el alma. En el amor no hay peor engaño que no querer asumir el miedo al encuentro, el temor a la sinceridad, el miedo a la intimidad inmediata y urgente; No hay peor engaño que falsear tus snetimientos con sonrisas, gestos indiferentes y orgullo hiriente. ¿Qué es el Engaño? No lo Sé, pero siento que me engaño al tratar de razonar lo irrazonable, me engaño al tratar de no amarla sabiendo que en mi corazón ella está presente; Me engaño al odiarla si en verdad atesoro su presencia en silencio como Secreto casi sagrado. ¿Qué es el Engaño? Es vivir en ascuas en medio de certezas que tu mismo defines, que tu mismo sientes pero no escuchas; es pensar y sentir en todo aquello que amas pero no dejas que aflore por tantos perjuicios. ¿Qué es el Engaño? Es vivir sin amar, es no querer reconocer que amas y que eres amada o amado, es no querer abrir puertas, es no querer golpear puertas, es no decir “Te amo”, es no decir “te extraño”, es no querer vivir para el Amor que todo alimenta, que todo cura, que todo proteje, que todo espera y que todo perdona. El engaño es ausencia de Amor.

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Relatos de un Bebé: “La hora”

23 de Noviembre, 2007

Voy con mi tenida veraniega y mi gorro regalón para no quemarme, sabian que uso bronceador desde pequeña (es bloqueador pero yo le digo bronceador) para no quedar con manchitas rojas por el sol, bueno iba con mi mami por tercera vez a pedir hora al consultorio, asi que esta vez tenia que resultar, llegamos allá y una de las enfermeras ni se rio conmigo, yo estoy acostumbrada a que me miren porque soy bebe, pero ella ni se inmuto, creo que a mi mamá tampoco le cayo bien porque empezaron a hablarse más fuerte y más fuerte porque no me daban la hora o sino tendria que ir en Enero a que me pongan en esa cosa helada donde me pesan y me revisen por todas partes, que no me gusta.

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destino

23 de Noviembre, 2007

Cuando tenia sólo quince años, conocí a un chico que de perseverante me conquistó, y claro el primer beso me dió.
Como yo de compromisos nada quería saber duró poco mi primer novio.
Luego de veinte años, nos encontramos, y que coincidencia la vida, o será el destino, los dos pasamos por el fracaso de un matrimonio, tenemos hijos, y claro, será casualidad que mis hijos varones se llaman igual a su hijo varón.
Ahora mis ojos lo vieron distinto, ahoro lo veo como un hombre, maduro, con su mente clara, creo que tenemos mucho en común, será el destino quizás, que luego de veinte años los dos en una misma etapa, sin querer que nos presionen, buscando una compañía nos encontramos los dos. Ahora él me dijo, entre sonrisas que vamos a tener que recuperar esos veinte años que pasaron, y yo le dije que no me gusta correr, es más seguro que me acompañe caminando.

Autor: dian

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Relato ”MALENTENDIDO”

22 de Noviembre, 2007

*Son RELATOS:
“- Mire, doctor, fue el viento pardo…
El médico se enfadó”.
Ignacio Aldecoa.

MALENTENDIDO

No era de extrañar que al doctor Edouard le resultase más atractivo el suave clima de la costa, sobre todo después de pasar el resto del año enclaustrado en el rutinario bullicio de la capital. El trayecto que separa ambos destinos es casi de cinco horas de viaje para aquel tren de alta velocidad de las que llevaba sentado ya más de la mitad, entregado a una callada concentración. Tan ensimismado andaba en sus hondas cavilaciones que aún seguía con la gabardina puesta, los últimos meses de trabajo habían requerido de especial dedicación y ahora se cobraban el exceso de la factura. Para un psiquiatra de prestigio, además, esto significaba poner en marcha los mecanismos de acción que cada día ensayaba con sus pacientes, aunque era el primero en reconocer lo dificultoso de predicar en el ejemplo.

Primero fue la señora Douglas, un caso típico de manía persecutoria, ya había resuelto antes situaciones si cabe más complejas, aunque no en una paciente tan adinerada. Luego llegó la viuda de Lenotre, dueña de una gran cadena de supermercados, pero condenada a una artritis feroz que le deformaba los huesos, una anciana prematura poseída por fantasmas del pasado, oscuras huellas de una juventud marcada por la miseria y la promiscuidad. En estos casos los tratamientos farmacológicos constituían el remedio idóneo. La enferma delegaba su voluntad en el medicamento, aliviada así de mayores responsabilidades. Pero el caso de Lisa Rivère, el último que le había ocupado, al mismo tiempo que le había entusiasmado como profesional le había sumido en una especie de controversia cruel consigo mismo. Le atrajo el desenfado de su juventud, su influenciable capacidad de dejarse impresionar. Todos los desamores de Lisa se fundamentaban en el egocéntrico interés que motivó a sus pretendientes. Cuando se casó con el barón Bigongiari creyó que con el tiempo superaría cualquier diferencia derivada de edades tan distantes, pero hasta el viejo barón se permitió la licencia de marcharse con la primera que aceptó tontear a sus requerimientos. No existía fortuna en el mundo entero capaz de otorgar la dicha que la elegante señora Rivère ansiaba, a pesar de que sus cuentas bancarias precisamente gozaban de la mejor salud. No, sus penas no tenían precio, no se trataba de eso… El profesor Edouard la atendía con pulcritud, sí, la escuchaba y, atento, inquiría sobre algún detalle para ella imperceptible, siempre con unos modales exquisitos. La señora Lisa necesitaba que alguien le prestara atención y si había de pagar para ello lo haría con uno de los mejores especialistas de la ciudad.
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del amor al juego, y a la depresión

22 de Noviembre, 2007

Era una vez un hombre, de aquellos que te seducen con una hermosa mirada, que te contagian la alegría, de andar sin temores por la vida, era ese hombre del que me enamoré. Un día decidimos comenzar a caminar un sendero muy difícil, que todos sabemos es el matrimonio. Cuando se hacía cada vez más duro todo lo que nos rodeaba, y más contando con dos criaturas, quedé embarazada, y ahí se desencadenó todo aquello, mi peor pesadilla. La que las mujeres sentimos cuando el amor de tu vida se ausenta sin saber nosotras donde está, creemos que puede ser otra mujer la que se encuentra entre sus brazos, mientras sufrimos y se nos desgarra el corazón. Érase un hombre que no pudo con vida, fue mejor mas que una mujer ir al juego, ausentarse largas horas y ocultarse detrás de unas cartas, sin siquiera pensar que la mujer que tanto lo amaba lo necesitaba. Que cobardía que rodeaba aquel hombre ya que ni siquiera lo reconoce, es mejor encontrar otros culpables y no mirar adentro. Hubiera sido menos el sufrimiento, y esto les digo a todos aquellos hombres que no tienen el valor de decir basta al matrimonio, digan basta a tiempo, antes de destrozar a una mujer que los ama con el corazón. Pero si de culpables se trata, lo rodea una familia que si por sus apariencias nos llevamos, yo diría es la mejor familia, pero como dije, en apariencia, después de 12 años pude darme cuenta que un tempano es más caliente que los corazones de aquellos padres, que igual que su hijo tampoco pudieron hacerse cargo de su hijo.

Autor: diana

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Relatos de un bebé

21 de Noviembre, 2007

Soy Millaray, tengo 11 meses y este es uno de mis días con mi silla nueva.

Mi lela insiste que le diga tía a mi tía, pero yo no puedo decir muchas palabras, ahora tengo una sillita que me trajo mi mamá donde me sientan y puedo comer casi sola, claro hoy mi lela, me trato de sacar de ella y yo habia puesto mi pie entremedio de unos palitos de mi silla y ella me tiraba y yo solo atinaba a llorar porque no me entendia que me dolia, a mi nadie me dijo que no podia hacer eso y que esa silla me iba a atrapar, yo sólo queria examinarla y ver como funcionaba, también habia levantado la parte donde ponen mi plato que es solo mio que no le presto a mi tia (porque capaz que me lo quite como es ella de niña) y no me habia atrapado los dedos, asi que crei que era segura, pero no fue así, mi lela seguia tirandome y y tuve que llorar fuerte no más hasta que luego llamo a mi tia para que fuera en mi rescate, ella llego y me doblo mi piececito y mi lela me tiro para arriba, igual no me dolio tanto solo me asuste y llore y llore, hasta que mi tia se acerca con muecas y se pone a saltar, lo cual me da mucha risa, creo que ella aún se cree niña y eso que tiene más de 30. Después ella se fue a su pieza y mi lela me llevo a la de ella, me acoste en su enorme cama y ella al lado mio, como siempre antes de dormirme tome su brazo y empece con mi dedo a tratar de hacerle cariño, pero como yo soy bebe parecia que la pellizcaba (aún no mido mi fuerza) y asi segui hasta que me dormi.
Desperte asustada y al lado mio no estaba mi lela, llore hasta que ella aparecio, mi lela se demoro en llegar, porque tiene una pierna con problemas y camina un poco lento, creo que cuando empiece a caminar le enseñare de nuevo como hacerlo. Mi tia tambien desperto de su siesta con mi lloriqueo, asi que decidi ir a verla, estire mis brazos a mi lela y me tomo en brazos, tuve que seguir estirando mis brazos en dirección del dormitorio de mi tia, ya que le hablaba y no me entendia lo que queria, hasta que llegue donde ella, tiene tantas cosas en su pieza, que creo que se verían mejor si fueran mias, tiene muñecas, peluches y mi favorito el gato con el cascabel, eso si me da susto a veces, porque es tan grande que creo que me puede comer. Mi tia hace que me pare y salte con ella en la cama (pueden creer que tiene más de 30) yo salto, pero mi tia se rie porque muevo la cabeza arriba y abajo, ahora como soy bebé para mi esos son saltos muy grandes, luego me aburro porque no me pasan todas las cosas que les pido y empiezo a gritar a mi mamá, pero siempre que lo hago no está, asi que me sale mas fácil gritar lela, porque sé que viene casi de inmediato, mi tia me toma y me pasa a mi lela, me empieza a decir te pillo, te pillo y me da nervios y empiezo a gritar de la emoción, me da tanta cosa, pero es entretenido…debo ir a comer antes que llegue mi mamá y empiece a preguntar si comi, si me mudaron si me porte bien o mal… asi quede nuevamente en mi silla come bebes que casi me come…

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LÁGRIMAS DE GUERRERO (Estrella de Tojil)

21 de Noviembre, 2007

“Se le olvidó soñar, se le olvidó reír.

Se le olvidó cantar, se le olvidó sentir.

Se le olvidó fingir, pero ganó su libertad.

Una noche más le había hablado aquella dulce voz en su intranquilo despertar. Con los ojos abiertos, sin enfocar al infinito techo, intentaba recordar el tan repetido sueño, para comprobar que tampoco hoy le habían aportado nada nuevo. Triste lucha. Sabía que al contrario que el tiempo, que hace olvidar, con el transcurso del día, iría enlazando las difuminadas imágenes. ¿Quién era aquella mujer, de la cual sólo recordaba, aunque triste e interrogativa, su morena tez y dulce mirar?
Una imagen comenzó a tomar forma, una imagen ya familiar.

Allá, en el inmenso cielo no se conocían aún las estrellas fugaces, pero brillaban con la luz inimitable que sólo las estrellas tienen. A vista de águila, allí abajo, en la tierra, un extenso, verde y silvestre maizal, danzaba al unísono a ritmo de viento. El olor de las salvajes flores, tan palpables y reales como el sonido que se habría paso ante el aire. Siempre la misma melodía desde las lejanas colinas, de lo que creía atribuir a una flauta andina. Hoy la acompañaban las plegarias que ofrecía un joven lobo a su Reina plateada. Decenas de tipis que humeaba por su única abertura como antiguos hornos de pan. Desde allí, desde lo más alto, divisaba la sonrisa de un riachuelo. Un joven y bello guerrero de cabellos lacios y oscuros, de los que salían tonalidades plateadas por la mirada de La Luna, se acercaba a pie, junto a su corcel moteado de marrón y negro. Parecían tranquilos, sosegados por una larga jornada de caza. Dejó el arco a orillas del agua y se despojó del incómodo carca . Formando un cuenco con sus manos, bebió pausadamente y tras refrescarse en las cristalinas aguas descansaron bajo un blanco álamo.
Las pupilas fueron cambiando de tamaño hasta enfocar la bombilla del techo. Ahora quizá estuviera más inquieto que antes. ¿Qué quería decir todo aquello? (more…)

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Por qué?

20 de Noviembre, 2007

Siento que se me sale el corazón, no aguanto más esta tortura, tengo 31 años y he pasado por esta vida con el karma de no encontrar una pareja normal, por qué son tan complicados los hombres que se cruzan en mi camino, que en realidad no son tantos, solo dos.

Y tengo tantas preguntas sin respuesta… por qué cuando uno está con ellos no se dan cuenta que estoy a su lado, por qué mienten, claro ellos creen que uno no se da cuenta, aparte que tienen mala memoria (son muy malos mentirosos), ahí está la diferencia con nosotras, ya que cuando mentimos pasa inadvertidamente, será el gen?, por qué siempre creen que el plato del lado es mejor, por qué cuando uno los toma mucho en cuenta ellos desaparecen, por qué un dia te juran que te aman y al otro están con otra, por qué les gusta el fútbol, por qué siempre tienen que darselas de galanes ó de decir cuantas mujeres han tenido o si lo han hecho de tal o cual forma, por qué cuando una sólo quiere que la escuchen ellos empiezan a dar soluciones, por qué cuando queremos que nos regaloneen ellos quieren sexo, por qué después de una relación donde han quedados heridos se desquitan con la otra persona que llega a sus vidas, por qué me tienes acá escribiendo y pensando en ti y no estás conmigo??

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Lo tuyo, lo mío y lo nuestro

20 de Noviembre, 2007

Salí de forma decidida, cierto aroma pecaminoso dejaba tras de mí cuando me dirigía hacia el coche, la calle mostraba ante mis ojos la despoblación solo propia de esa hora de la noche, aunque en ese instante, era como si las gentes se hubieran puesto de acuerdo para fortalecer mi sentimiento de desorbitada soledad. Mi marcha era decidida, y me sentía convencido en mi afán por acabar con esa situación, una situación que exprimía lo mas profundo de mi ser, que me dejaba sin aliento para continuar, como si la larga agonía una vez más, estuviera llegando a su fin.
Entré en el coche, y lo arranqué con tal virulencia, que aparentaba ser mi furia y no el motor la que lo hacia circular, exteriorizando mi mordacidad cual infecto adolescente de la era de la postmodernidad. Me dirigí hacia casa, quizá el único lugar donde hallaba la calma necesaria para poder desertar de mi estado, para mi, era un lugar mágico, era el único capaz de proporcionarme los instrumentos necesarios para transitar hacia un estado de leve felicidad pero de abundante bienestar. Todo ello con la insignificancia que representaba una estantería plagada de pequeñas obras de arte cinematográficas, mi no demasiado imponente equipo de alta fidelidad, y mi mesa de trabajo, donde daba rienda suelta a mis irrebatibles ideas acerca de el mundo en el que vivimos, donde las diferentes civilizaciones nos han mostrado la miseria del ser humano, tras lo cual aguardamos la grandeza. (more…)

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