Archivo de Septiembre de 2007

El Cuadro

26 de Septiembre, 2007

A lo largo de mi azarosa existencia he podido conocer los más variados paisajes y, lejos de sentirme utilizado, ahora reconozco la riqueza y privilegio que ha supuesto distinguir el semblante de quien tenía enfrente. Añoro los primeros tiempos, aquellas tardes de buhardilla entre tanto lienzo amontonado, los primeros colores, manchas tímidas de aventurero trazo. Eran los comienzos, uno podía ya permanecer eternamente condenado a quedarse reducido a un boceto o, por el contrario, convertirse en un suceder de bocetos ininterrumpido. Tuve suerte de las manos en que caí y hasta donde he llegado. Esta vez el viaje ha sido muy largo, pero algo me dice que posiblemente aquí perdure con carácter indefinido, a juzgar por el modo que tienen de observarme.

Digo que mi vida es un privilegio porque nunca acabo de aprender lo extensa que llega a ser la gama de las emociones humanas. El rostro más afable puede transformarse en gesto soez, despreciable. Y, sin embargo, quien parecía distraído de pronto se desata en exacerbados elogios… El cobalto profundo del oleaje, la polícroma textura de las rocas, parcheadas, sobre el cielo diáfano, difuminado de grises limpios… Otros callan, sólo miran. Estos son con quienes puedo hablar, son los interlocutores. Aún recuerdo la viva impresión que dejó en mí grabada mi primer interlocutor; siempre se le recuerda después que ha desaparecido.
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Viento

26 de Septiembre, 2007

Autor: Julian Rodriguez

Eternamente desconcertado,
era una extraña dimensión,
lentamente caminando,
ante mi vista el verde y el azul vestido de oscuro,
era el cielo y la tierra de un fortuito anochecer.

Yo observaba con destreza,
cada árbol y hoja caer,
por el singular viento dorado,
siendo calido más no gélido,
rozando mi cabello en una fina sensación.

Simplemente caminaba,
entre senderos cubiertos por sombra de cada árbol colosal.
Sin saber el porqué,
siguiendo una renta en mí conciencia,
no estando seguro aun de esta.

De repente distorsión,
respecto a la basta variación;
de bosque a un llano de colinas,
de subidas y grandes bajadas.

Haya abajo un campo iluminado,
cubierto por flores purpúreas,
y en todo su centro,
una luz blanquecina llamando mi atención.

Precipitándome allí,
halle ante mí una mujer,
recostada sobre el pastizal,
en todo su esplendor y belleza, desnuda completamente,
petrificada sin moverse,
despertando en mí emociones.

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Mis pensamientos

26 de Septiembre, 2007

Cuando me siento solo tengo ganas de abrazarte, tengo la idea de no haberte conocido y que nunca te conoceré, me gustaría que algún día pudiese saber tu nombre por lo menos. tengo un sueño y en el, tenemos la vida por delante, pero no te veo el rostro y mucho menos pronuncio tu nombre.
Quisiera tenerte ahora y no se si te tendré, me siento tan solo que no puedo pensar y tampoco imaginarme la vida sin ti a mi lado, me faltaría todo, seria un montón de nada. Me estoy perdiendo la juventud por hallarte y no me importa pasarme toda la vida, pero siento que estoy perdiendo las esperanzas.
Por favor, ayúdame a tener mas fuerzas para poder conocerte y amarte.
No dejes que nada malo me pase porque yo no lo haría y si algo te pasara, moriría de tristeza.
Estoy triste y no se por que te quiero decir estas palabras, te necesito a mi lado ahora mas que nunca, porque no tengo nada, solamente mis pensamientos.

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Pastís de Bohemia

26 de Septiembre, 2007

Desde la onírica posada “la lenta agonía del poeta en el infierno etílico”, Tiranión, El náufrago, ve como se aleja la ola que le trajo el equipaje hasta su playa existencial. Cruza los dedos y se retuerce de dolor,-permítame que le aconseje la costa,-había prescrito el doctor José Curado de Raíz, orientando posibles dudas a su paciente. Las palabras del especialista fueron directas y precisas, tal como él exigía: una enfermedad pulmonar le minaba la vida por el corto atajo de unos meses. Y he aquí un billete de tren, la estación y el hombre en el último y silencioso andén que el destino le deparaba. Jeremías es un visionario que ha llegado a Barcelona para estudiar la cultura milenaria de la ciudad, sonríe… (more…)

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Cúpido: inventor del limpiaparabrisas

25 de Septiembre, 2007

Acababa de cerrar la puerta. Aquella de madera que carcomía sus lados. El portazo anunciaba que las cosas no iban bien. Mi concentración se mojó con el contacto del agua que bajaba desde arriba. Las gotas resbalan a través de mi cuerpo; llovía copiosamente.

Por mi cabeza sólo caminaba una idea: dejar a Lucía; pero no lo tenía del todo claro. Dudaba, siempre dudaba: decírselo ahora o callar para siempre. Yo la quería: me afirmaba a mí mismo con la cabeza. Mientras, por la calzada circulaban bajo la lluvia intensa coches, muchos coches. Todos siguiendo el mismo criterio. Todos dirigidos por el veredicto de sus limpiaparabrisas: aquellos que se movían de izquierda a derecha. Un movimiento obsesivo que negaba, que me animaba a renunciar a mis pretensiones de dejarla. Los coches insistían en su empeño. No vacilaban. Se mostraban imperativos. Eran muchos. Eran como un no lo hagas persistente. Las dudas ante tal insistencia me obligaron a replantearme las cosas. La decisión estaba tomada: abandoné. Cerré los ojos y di media vuelta.

Caminaba con las manos abrigadas en los bolsillos y con paso indeciso. Antes de abrir la puerta regalé unos segundos a la reflexión: -Cupido: inventor del limpiaparabrisas- pensé en un acto de lucidez mientras esbozaba una sonrisa contenida. Lucía seguía siendo mi novia.

Autor: <Daniel Sánchez Bonet

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Todo el tiempo del mundo

25 de Septiembre, 2007

(Extracto del primer capítulo de mi nueva novela inédita):
“Todo el tiempo del mundo”

Por Jaime Desprée

«¿Cuál es el animal que tiene cuatro pies en el alba, dos al medio día, y tres en la tarde?»

Acertijo propuesto por la Esfinge tebana a Edipo

Primera parte: “Teo en el Paraíso”

CAPITULO 1

«Desde aquí arriba veo la puesta de sol
como nadie puede verla. Mírala ahora.
¿No es el color del paraíso?
Y también están mis manuscritos,
que crecen año tras año.
La soledad tiene sus placeres, amigo mío.»

Tariq Ali
“A la sombra del granado”

Rudo y prepotente, el mocetón de la tienda de ultramarinos dejó la pesada cesta sobre la mesa de la cocina.
—El paraíso debe ser un país donde reina la «Ignorancia». ¿Entiende la idea, doña Pura? Es un reino y la reina se llama Ignorancia, y los súbditos son todos ignorantes.
—Déjate de monsergas y espabila, que van a dar las doce y no tengo puesto el puchero.
—Bienaventurados los que no piensan, porque de ellos será el reino de los cielos.
—¡Jesús, que tonterías! ¿Y las zanahorias? ¿Cómo puedo guisar el conejo sin zanahorias? Anda, ya estás arreando a buscar las zanahorias, pero que no sean muy gruesas que tardan más en cocerse. ¡Y cállate de una vez, que si te oye la señora decir esos disparates pesará que somos nosotras las que te damos pie para decirlos!
El chico de la tienda vaciaba la cesta con parsimonia, ceremonioso, colocando meticulosamente cada cosa en orden como si fueran los soldados de plomo de un regimiento en formación para el ataque. Aquí la infantería, por ejemplo las lentejas, allí la caballería, por ejemplo, las alcachofas, en un extremo a salvo del fuego enemigo, los mandos, por ejemplo, el gran paquete sangriento del conejo descuartizado. Contemplaba cada cosa como preguntándole por su razón de ser:
—¿De qué nos sirve ser buenos, humildes y obedientes, doña Pura? ¿De qué le sirve al perro ser dócil cuando está amarrado a su cadena? ¿No sería mejor ser salvaje y rebelde?
La cocinera sacudía las manos en el aire como dando a entender que aquellos insensatos pensamientos distraían su atención y no era capaz de repasar la cuenta de la compra. Por segunda vez pasó las yemas de los dedos sobre el pulgar, cambiando de una mano a otra cuando se agotaban los dedos, para vuelta a empezar nuevamente.
—…Me llevo 3; me llevo 3 ¡Ahí, que tonta, ya no recuerdo de cuánto me llevo 3! ¿Todavía está aquí? A ver, siete más nananana… 37, y me llevo 3!
—¿De qué le sirve al jilguero cantar si vive preso en su jaula? ¿No sería mejor rebuznara y renegara de su esclavitud?
—Y ahora me llevo 4; 4 que son 12 más nananana… y 4… ¡Vaya por Dios, esta cuenta no está bien! ¿Es que no vas a dejar de decir majaderías, es la tercera vez que saco la cuenta y no me cuadra?
—Si yo fuera un general mandaría fusilar a todos los dóciles y obedientes; a todos sin excepción, porque detrás de un manso siempre hay un criminal escondido, en tanto que en un criminal sólo puede esconderse un manso. No hay santos del calendario que no fueran unos farsantes y blasfemos y algunos hasta promiscuos, pero como en todo malvado se esconde un ser virtuoso, cansados de blasfemar y pecar se arrepintieron, siendo después modelos de virtud intachable, porque sabían el dulce sabor del pecado, y el placer que puede haber en producir dolor a los demás… (more…)

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Renaciendo

25 de Septiembre, 2007

¿Qué sientes cuando tu estrella no te acompaña? …

¿Qué sientes cuando tu estrella no te acompaña? El Mundo por breves instantes se acaba. La luz que era tu Luz, deja de brillar en el cielo de tu conciencia, la Luz de tu Estrella se opaca, titila a lo lejos y se acaba, se extingue. En ese momento todo muere, el universo completo deja de existir. Tu Estrella, tu Secreto más preciado deja ya tu espacio íntimo, tu espacio personal y vuela lejos, lejos muy lejos. Otros viajeros la verán cuan estrella fugaz dejar una estela en el firmamento; para ti ya no tiene delicadeza, para ti no tiene su tiempo. La soledad te invade, la maldita soledad te hiere, se mofa y te recuerda tu estado anterior, tu dicha, tu alegría y tus sueños. ¡Despierta! ¡Despierta! Te dice y te susurra,..¡Despierta! ¡Despierta! Me tienes como compañera. ¡Despierta! ¡Despierta! Me abandonaste pero aquí me quedo, te he sido fiel y aún con tu compañera, aún con tu infidelidad a cuestas, aún, a pesar de todo eso, Estoy aquí a tu lado. Nací contigo y hacia mí te llevo. Soy tu soledad, me dice. Soy tuya como siempre. En tí permanezco mientras así lo quieras, y de tí me desprendo cuando así lo exiges; Ahora ya has muerto, has muerto por un sueño imposible, has muerto por una quimera, pero aquí me tienes, renaciendo.

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Bala Tatuada

24 de Septiembre, 2007

Aletea, pequeña isla entre nubes anclada, rodeada de infinito y agua salada. A la madrugada, Justiniano el pescador se levanta del lecho. Da un beso a Consolación, la esposa que aún duerme. A la mujer del sueño le robó su noche.
Bostezando, aparta la cortinilla del rústico pórtico de la ventana. Lleva sesenta años haciendo el mismo gesto para divisar allá a lo lejos, en las rocas, el “faro De los santos”, temeroso de que un día no esté. Ya se lo dice Consuelo:
-No seas Tonto,”Justi”, ¿quién se lo va a llevar? - Y es verdad, él lo sabe…pero sigue vigilando por si acaso y así se queda más tranquilo, ¿no?. Después pasa revista a la habitación de las niñas. ¡Ja, las niñas! Soledad y Rocío vivían en la ciudad lo menos hacía veinte años. ¡Qué pocas cartas llegaban del sur! Tritón viene meneando el rabo.
-qué viejo estás amigo, cómo pasa el tiempo. Recuerdo cuando eras un cachorro y ahora ya babeas y ni siquiera me oyes…y desde luego, nada de acompañarme a pescar, ¡qué lástima Tritón!- le acaricia el pelaje rojizo.
Recoge los aparejos de pesca, la red y el arpón. Entorna despacito la puerta y se acerca ansioso a las orillas decoradas de conchas, corales y piedras pinceladas que brillan a la media Luna. Se coloca el chubasquero y las impermeables Katiuscas.
Allí nace el silencio, un brote de lluvias de ecos vacíos con la huella del pájaro de alado espíritu. Justiniano muestra en el brazo una bala tatuada de una guerra de antaño, en la que perdió mucho. Desata a Andrómeda, la barca que le mece y se echa a la mar, escuchando la suave ola, el olor a brisa y observa lo que queda atrás, los tejados de pizarra de las casas de piedra que construyera su bisabuelo. El silencio…
Lanza una piedra y cuenta los saltos. Hoy quiere amanecer lo más próximo al horizonte porque le han dicho en el mercadillo que existe un enorme banco de peces allí donde nadie ha llegado. Quizá sea una búsqueda inútil, pero él es terco, izará las velas si hace falta alejándose de la costa, guiado por el “faro de los Santos”. Espolvorea semillas de ilusión en la arena escamosa para que crezcan raíces en el cielo.

Octubre 2000

Autor: kimbertrancanut

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???????

24 de Septiembre, 2007

La vida es y será una incógnita siempre, tratamos en vano de descifrarla día a día, sin darnos cuenta que será ella quien nos descifre a nosotros

Autor: joem

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MarcelaLuz

24 de Septiembre, 2007

Marcela es tu nombre pero no tengo Luz para saber de ti. Eres alguien en la Red, eres alguien allá lejos que espera y envía, que espera y recibe, que entrega y Ama a quien es Desconocido.
Marcela, ¿Quién Eres? ¿Dónde vives? ¿Dónde existes?
Tus ojos añoran un encuentro y mis manos anhelan un día de tus días.
Eres Mar infinito de sueños, eres cielo infinito de estrellas, eres Marcela distante y lejana, viva y hermosa como luz de Luna en Primavera. ¿Sueño preciado de marineros trasnochados y náufragos ya muertos? No, no, no eres sueño de trasnoche, no eres sueño mal intencionado. Eres Luz, eres hermosura divina que a todo viajero inspira y guía cuan peregrino buscando su Grial empecinas…Eres luz de estrella, eres luz Divina, Eres Marcela, Eres toda una Vida.

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