Entradas del 2007

Cartas

Carta

Por , en 31 de diciembre de 2007

Antes que nada desear que te encuentres bien.
Quiero que sepas que a pesar del tiempo transcurrido desde tu ausencia, tu recuerdo sigue en mí, real y nítido. Han sido muchos segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años……disfrutando de tu compañía. Y otros muchos también notando tu ausencia.

Te fuiste así, de repente, una mañana de verano dejando tan solo un tímido adiós que reflejaba un pronto reencuentro. Pero no volviste. Por algún motivo que se escapa a mi comprensión desapareciste para no volver más, seguramente ordenado por alguien que me superaba en fuerzas para retenerte. Y dejaste mi corazón atravesado por la rabia y la no resignación.
Deseo que sepas que los primeros meses después de tu partida todo el peso de la separación cayó sobre mí; no por motivos de responsabilidad o culpa, sino por no haberte dicho en su momento lo que hubiera debido decirte. Una siempre que cree que tiene todo el tiempo del mundo para decir las cosas, que si no las dice hoy, las puede decir mañana. Que error. El tiempo pasa sin misericordia por nuestras vidas. Hoy es pronto; mañana ya es tarde. ¡Y me hice tantos reproches!… “Tal vez si yo hubiese dicho, tal vez si yo hubiese hecho, tal vez”….¡Cuantos “tal vez”!
Sin embargo con el paso del tiempo, aunque la herida sigue viva, el dolor se mitiga y hace que nuestro consciente acepte la realidad, lo cual nos hace ver las cosas desde otro ángulo y recuperamos la cordura suficiente para analizar más neutralmente el traumático episodio.
Por eso, con la serenidad que ahora me llena, quiero decirte lo que no fui capaz de decir en todo el tiempo que estuve a tu lado:
Gracias por entregarme tanto cariño y tanto amor.
Gracias por lo ser lo mejor que tuve.
Gracia padre por darme la vida, que aunque quedó vacía al romperse la tuya y mezclarse con el infinito, siempre te tiene presente.

Que allá, donde quieras que estés y en la dimensión que te encuentres, sepas que al igual que antaño sigues estando conmigo.

Tu hija Carla

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Relato

Pájaros en la cabeza

Por , en 30 de diciembre de 2007

Durante la primera parte de nuestra vida nos pasamos los días queriendo crecer, y cuando llega el momento del tránsito de la adolescencia a la edad adulta , somos testigos de una batalla entre la locura y la sentadura de cabeza. Como cuando vemos que la Luna llena hace que suba la marea, somos impotentes y no podemos hacer nada porque tenemos la cabeza echa un cristo.
Entiéndanme. Supongo que ustedes también habrán sido adolescentes alguna vez, sólo que , como dijo Antoine De Saint-Exúpery , no lo recuerdan.
Les hablo de la edad en la que una mañana te levantas, sales a la calle y la vida te pone delante de las narices tu futuro, las ramas de tu futuro, lo que puedes ser y lo que no serás jamás.
Y es en ese momento cuando los pájaros que tienes en la cabeza se escapan y los pierdes de vista, no volverán, no te esfuerces en buscarlos, o acabarás loco.
Y en casa te esperan el tedio y la televisión poniéndotelo todo de color de rosa. Pero resulta que pasan los años, conoces a gente, y compruebas que la televisión, los medios de comunicación en general , no son de este mundo, sino de un mundo aparte. Los medios en general aún tienen pájaros en la cabeza. Y algunas de las personas que ves por la calle siguen teniendo pájaros en la cabeza y creen que trabajando en un taller podrán convertirse en Bill Gates.
Pero llega un momento en la vida en el que tienes que reírte de tus padres porque son anticuados o compadecerte de ellos, en que tienes que dejar que tu jefe te meta mano y te mire como si fueras solo un objeto o mandarlo todo al carajo y pudrirte por las calles, sin casa ni dinero para comer…
En que compruebas que no puedes comprarte el Mercedes clase S de más de cien mil euros, en el que compruebas que no todo es tan perfecto como de pequeño tus padres , y más tarde los medios , se empeñaron en pintártelo.
Un momento en el que debes de tomar el camino correcto y dejarte de juergas y de viernes dia de putas.
Un momento para volver a empezar de nuevo, desde cero.

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Narrativa

SIN EQUIPAJE

Por , en 29 de diciembre de 2007

Un día su teléfono dejó de sonar, ya nadie golpeó otra vez a su puerta y las de los demás nunca volvieron a estar abiertas para él.
No lo entendía, jamás se había metido con nadie, claro que tampoco había ayudado a nadie jamás. Siempre con su filosofía de vivir y dejar morir, como la canción.

Lo cierto es que aquel había dejado de ser su lugar y no necesitó mucho tiempo para asumir que recuperarlo ya no sería posible. Era un ciclo más de su historia sin fin, otra etapa más en su errante periplo de fracasos.
Así fue que tomó el último tren de la noche, ése que nunca supo adónde iba, aunque tampoco le interesó saberlo al comprar el boleto; sólo lo pidió en la ventanilla de la sucia y vieja estación y, revisando una vez más su equipaje, se dedicó a esperarlo, sentado en el andén, descubriendo sin mayor sorpresa que era el único pasajero.
El tren llegó con un extraño silencio. Sin sirenas ni luces. Emergió de entre el vapor de su máquina como un fantasma de novela gótica, apenas precedido por el chirriar de las vías, como una música sin tono. Subió sin darse vuelta para echarle una última mirada a ese lugar al que ya no volvería. Ni siquiera corrió la cortina de la ventanilla para ver en la partida las mortecinas luces del pueblo. Al fin y al cabo, ni siquiera sabía cómo se llamaba. Era uno más y allí no quedaban ni amigos ni amores, ni siquiera penas para olvidar. Es que la nostalgia era un sentimiento que hacía mucho había dejado olvidado en algún lugar parecido.
Se sentó en su lugar y tras entornar los ojos encontró el sueño, un sueño sin historia, sin pasado y sin presente. Un sueño que tampoco tenía futuro.
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Cartas

No juegues con el Amor

Por , en 28 de diciembre de 2007

Si juegas con el Amor, a través del amor jugarán contigo. Si matas a través del Amor, así también es posible que perezcas.

El Amor como arma noble y caballeresca es hermosa en buenas manos, terrible en quienes no lo conocen. El amor es una palabra que conjugamos en actos, en hechos, en acciones. Amar es tan sublime como un amanecer en solitario y contemplar una noche estrellada, sabiendo que el ser amado contempla, igual que tú y a la distancia, tan hermosos instantes. Amar es breve entrega y sublime encuentro, amar es susurro tierno y suave, es aliento tenue y dichoso; Amar es unión casi eterna, casi infinita y por breve lapso; amar es dejar de ser uno mismo para entregar el alma y recibir todo, entregar todo y recibir el alma. ¿qué más se puede pedir o decir? Si amas de verdad encontrarás en el otro algo de ti, algo que te pertenece, algo que no te abandona. Amar es ser todo en el otro, es el otro completo en tu ser. Siempre ama de verdad y completamente, nunca a medias. Ama con todo tu corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas, así, en el silencio de tus noches futuras, lejos ya de todo encuentro, ese amor lo sentirás dentro de ti, muy dentro de ti y nadie lo podrá eliminar, ni sacar. Ama de verdad y nunca a medias. No juegues con el Amor, el amor es noble, el amor es todo, el amor es vida, es esperanza, es Creación de vida. No juegues con el Amor.

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Ciencia ficción

REDOBLES

Por , en 27 de diciembre de 2007

Redobles en las noches invernales.
Temía despertar en la madrugada pero a pesar del temor solía despertarme. Y cuando lo hacía era para quedarme totalmente inmóvil, rígida, apretando fuertemente las sábanas y las mantas con mis pequeñas manos a la altura de la boca, tal vez para inútilmente, sofocar mi respiración. Y entonces ocurría. La mayoría de las veces ocurría. Sobre todo
las noches de invierno cuando el relente seco de la zona caía con más intensidad. Seguramente porque el recogimiento de la estancia para evitar el frío, hacía más proclive la ignorancia de lo que ocurría tras los muros de cara al exterior. Comenzaba con una suave sensación de movimiento de mi cuerpo en dirección contraria a mi cabeza y en la posición tendida de espaldas en la que me encontraba. Era como si flotara hacia la cabecera de mi cama, con un suave vértigo acompañado del sentido de múltiples pinchazos de alfileres en mi carne. Yo cerraba fuertemente los ojos. Ojos temerosos y trémulos que veían lucecillas brillantes bajo la pared de mis párpados.

Luego llegaba un ligero zumbido muy dentro de mis oídos, y lentamente, desde la lejanía, el redoble de tambores. Al principio los oía difuminados en el aire pero poco a poco se iban haciendo más cercanos, más intensos: Pon, pon, porropón, pon, pon, porropón…….Conforme se iban acercando empezaba a distinguir también fuertes pisadas de marcha desfilando al compás de los tambores. Más cerca. Más cerca…. Ya vienen…. Ya llegan…..Ya……Sonaban fúnebres, tenebrosos, acrecentando mi pánico. Sonaban a duelo.
A cada latido de mi corazón un redoble menos los separaba de mí. No me movía. Quería parar ese vertiginoso flotar. Temía atravesar la pared y tropezarme con ese batallón imaginario que se acercaba impunemente. El sonido se hacía casi insoportable al llegar a la altura de mi ventana y mi corazón latía al mismo compás que ellos con la certeza de vislumbrar si abría los ojos, un rostro pétreo pegado al cristal. Sin embargo solo los sentía en el interior de mi cabeza. Lo sabía porque al unísono con ellos y en una dimensión real podía distinguir en algunas ocasiones el suave murmullo del viento.
Luego los oía alejarse. Pasaban de largo sin detenerse, ignorando mi miedo, mi terror, y se perdían en la lejanía tal cómo llegaron. Y yo volvía a dormirme para despertar a la mañana siguiente con la incertidumbre si había sido real o una pesadilla repetitiva.
Y vuelta a empezar la noche siguiente, o la otra, o tal vez la próxima semana. Que más daba. Simplemente ocurría.
Poco a poco esos episodios se fueron distanciando cada vez más entre sí, hasta desaparecer, pero quedaron fuertemente marcados en la lejanía de mis recuerdos, tanto, que me hacían temblar cuando salían a la superficie. Y siempre la misma pregunta sin respuesta: ¿Qué sería aquello que yo escuchaba?

Y un día pasado el tiempo, sin saber porqué, una pregunta salió de mis labios:

- Papá, ¿porqué se llama esta parte de la calle donde vivimos La Cruz del Inglés?

- Porque aquí, justo a unos metros mas allá, en la bifurcación, dicen que reposan los restos de un militar inglés que vino a combatir contra los franceses a principios del siglo XIX. Murió batallando y dicen que después de muerto fue condecorado y enterrado con los honores de un militar ejemplar, de un héroe. Trasladaron su cuerpo inerte custodiado por el batallón de soldados a los que dirigía, rindiéndole con el redoble de los tambores, el homenaje que merecía. Acompañaron sus restos desde dónde murió hasta este sitio, que entonces era las afueras de la ciudad, y colocaron la cruz que aún existe allá en la esquina.

No está ya esa cruz, que fue demolida con las nuevas construcciones, pero perdura el nombre de la zona. Y perduran totalmente nítidas esas vivencias en mi interior.

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Cartas

Para quien corresponda

Por , en 26 de diciembre de 2007

Estimado amigo y estimada amiga. ¿Tener amantes? ¡Por favor! El amor es uno y no se vende ni se compra. ¿Amo a otra distinta de la que amo? ¿Amo a otro distinto al que amo? Solo amo a uno y ese uno o una siempre está a mi lado, está conmigo y me acompaña.

Si tienes el hábito de leer mis líneas con nada nuevo te encontrarás, eres de esos o esas que no se sacia de buscar basuras en sus semejante y no ve toda la inmundície que tiene en si mismo. ¿Sabes? Sé quien eres, sé que lees y sediento o sedienta de mí te encuentras, ¿hay odio e tu corazón? Creo que no, puedo asegurar que no. Eres basura pobre y descompuesta, lo que fuiste en tu nobleza es ahora podredumbre. Cuando leas estas líneas no sientas rabia, no sientas temor, no me odies. Hace ya mucho tiempo que dejé mis andanzas por no decir que nunca las tuve. ¿Sabes? Vivo de sueños, vivo de esperanzas y lentamente Dios me muestra el camino. Un día me dio a conocer a bellas personas pero como todo lo humano es corruptible, la muerte invadió nuestros corazones y ahí nos quedamos, huerfanos de ese amor primero. No me odies, no me busques, ya quemé las barcas como ´muchos y muchas ya lo hicieron. El retorno ya no es posible y como siempre, si estaba la posibilidad de desandar lo andado, hoy el tiempo es diferente, no es posible retroceder. ¿SAben? Hemos causado daño, demasiado daño. Si, sí, es cierto, ¿Porqué continuar haciéndolo? Mis líneas son solo sueños irreales, son ideas lejanas que jamás se concretaron. Amigos, si vuestro amor es por lo común que tenéis, por involucrarse en cosas secretas, ocultas y extrañas, que así sea y os auguro fantáticas aventuras. Les dejo mi experiencia en el Verbo, les dejo mi razón en mi conciencia, pero le pregunto, ¿Sois inocentes de lo que hacéis? Queda mucho tiempo, demasiado tiempo, pero quien sepa todo esto que está escrito que me lo diga.

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Narrativa

Historia de un Solitario

Por , en 24 de diciembre de 2007

Historia de un Solitario

Por A. González

Tímida canción de aves lo envuelve en sus mejores mañanas, pero solo pocas de esta disfruta, porque su mente solo le deje oír el canto milenario del frío viento a través de sus oreja, vacío, tempestuoso y de una edad que se remonta mucho antes del respiro de la humanidad, sobre esta solitaria tierra del universo, sin temor a la locura camina Rodrigo a través de la playa cual orgulloso explorado de nuevos territorios, como aquellos pioneros que abrieron el mundo al presente y al futuro en honor al pasado, cada mañana recorre la orilla mientras observa en el horizonte las primeras luces de un nuevo día, sus pies descalzos se mojan con el agua salada del océano pacífico, aquello retocaba sus dedos de un agua tan espumosa y virgen como en los comienzos de la vida.

Solo era el lugar donde dormía cada noche, una pequeña casa de madera que se blandía en medio de una llanura inhóspita del continente Suramericano, la madera ya mostraba signos de vejes y desgaste, por entre sus fibras crecía un mundo de moho e insectos que durante las oscuras y frías noches eran la única compañía de Rodrigo, los días transcurrían lentos y pesados, desde que amanecía el impetuoso viento del ártico traía consigo un sin fin de nubes tan espesas y húmedas como el corazón del Amazona, la energía que una vez se liberara en el corazón del pionero del sur que durante su vida lo acompaño era ahora opacada por la espesura del cielo, la luz del sol que lo alimentaba tal como si fuera una planta hace mucho que se marcho, tanto ha pasado debajo de la sombra lejos de su hogar ya hace demasiado tiempo como para recordar.
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Cartas

Adios

Por , en 23 de diciembre de 2007

espero…diría que me gustaría que fueras muy feliz, que pudieran llegar a ponerse de acuerdo tu corazón y tu mente…pero por sobre todo espero ser tan especial como tu lo eres para mi!!!

Si verdaderamente tuviera que decir lo que En verdad como dicen, las cosas que más nos cuestan son las que más valoramos…pero sin embargo, nos da tanto miedo luchar por algo que sabemos no tiene un fin esperado…
Creo que esto no puede quedar así, que falta algo que aún no se que es…pero tengo plena conciencia de que debes hacer tu vida, que no vas a pensar en mi siempre…y eso no implica que no me extrañes!!, que si se presentan las oportunidades estarás con alguien…y eso no implica que no me quieras!!…puede que no nos veamos nunca más…y eso no implica que no queramos vernos!! y lo mismo sucede conmigo puede que un día no te extrañe o ni siquiera piense en ti y eso no te hará menos importante o hará que te borres para siempre de mi!!
Lo único que puedo afirmar es que te amo demasiado, y es este inmenso amor el que prefiere decirte adiós, para que la libertad te entregue la felicidad que tanto mereces.

Hasta siempre….Helga

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Cartas

Aun no se.

Por , en 22 de diciembre de 2007

Ya no somos nada, ni siquiera lo que éramos antes,
Lo único que esperamos es desaparecer para siempre de nuestras vidas, que ni siquiera el recuerdo exista, sin embargo en cada rincón hay una huella, por un momento te tuve y pensé que me querías, pero ya ni siquiera es eso.
Fui un instante, hoy solo un recuerdo
esperando mañana no ser nada.
No se dejar de sentirte, evitar que me duela tu indiferencia. tus evasivas para que no te vuelva a sentir, para que no exista una tercera vez
Para no tener que decidir, para no causarte más miedos.
Como hago para que mi corazón no lloré tu lejanía,
No llore esa bienvenida que nos aleja.
te siento tan mío, pero es solo mi deseo,
es solo que me gustaría que fueras la persona que se aparece frente a mi, no puedo olvidarte, te espero cada día más.
aclara tu sentir o mata mi sentir solo así
se acaba el sueño que mantenía viva la esperanza.

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Fantasía

Un milagro del corazón

Por , en 21 de diciembre de 2007

Lleno el corazón y vacía la mente de esos recuerdos que me perfora hasta las mismas entrañas, decido escribir este cuento. Mas que un cuento es una historia, una historia de vida. Caminando las calles me parecen mas anchas que antes, los semáforos mas altos y las casas vacías. La gente no me saluda, y no es porque no me conozcan, es que simplemente me ignoran. Quizás fue porque aquel día de sol hice llover espinas sobre el campo, debió ser por eso. Pero nadie recuerda la vez que esparcí rosas entre chicos y grandes, la sonrisa de ellos lo decía todo. La culpa no fue mía, me taparon los ojos y no me dejaron ver. Ver como el mundo se hacia pedasos, y yo sin hacer nada. Hoy que puedo ver, puedo decir que le agradezco a Dios los sentidos que me dio, porque tenerte cerca me hace sentir que no estoy mas en la tierra, sino en el cielo, junto a todos los ángeles, los cuales se pierden con tu belleza. Escucharte me eriza la piel, me llena el estomago de gusanitos que pareciera que bailaran al compás de tu voz. ¿Y tú perfume? Siempre que cierro los ojos creo estar en el jardín del paraíso, lleno de rosas y jazmines que saturan el aire con sus fragancias frescas, y cuando los abro, veo tu pelo que cubre mi rostro. Mi boca, ya no le obedece a mi cabeza, dice continuamente lo que mi corazón siente, ha dejado de ser el órgano de la palabra para convertirse en el órgano bendito de admiración tuya. Y mis manos te recrean a cada momento, como si tuvieran tu figura en contacto eterno, y cuando te abrazan, el éxtasis de felicidad hace caer rosas, que se esparcen entre chicos y grandes, la sonrisas de ellos lo decía todo.

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